Manos blancas, símbolo contra el terrorismo
Manos blancas, símbolo contra el terrorismo - Chema Barroso

Hoy toca aprender qué es el terrorismo

ETA, los Grapo o el yihadismo se estudiarán desde el próximo curso en 4º de ESO en toda España

Madrid Actualizado: Guardar
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Hay adolescentes que ven imágenes del atentado de ETA en la Plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986, o el del Hipercor de Barcelona un año después, y creen que es una película. Lo saben en el Ministerio del Interior que dirigie Fernando Grande-Marlaska, donde se han coordinado con el de Educación para implantar en los institutos de toda España desde el próximo curso una unidad didáctica que abordará el fenómeno del terrorismo en nuestro país, mostrará en qué consistió e l de los etarras, el de los GAL, el de los Grapo, o el yihadismo. Será la parte teórica, y en la práctica se pondrá a los alumnos ante el testimonio, por ejemplo, de Jesusa Ibarrola, cuya hija de 22 meses Begoña Urroz murió abrasada por una bomba en 1960 y es considerada la primera víctima del terror en este país. O tendrán que meterse en la piel de los familiares de los asesinados el 11-M, reflexionar sobre el dolor, sobre el efecto de la amenaza que obliga a mirar todos los días debajo del coche o los secuestros.

Se trata de llevar a las aulas la memoria y la verdad de las víctimas, lo que responde por fin a su demanda de que su relato prevalezca y se imponga a la narración trucada de las organizaciones criminales que intentaron e intentan hacer creer que luchan en una guerra. Los contenidos se impartirán dentro de la asignatira de Geografía e Historia, en el apartado que estudia «La transición política en España: de la dictadura a la democracia» en del último curso de enseñanza obligatoria -4º de la ESO, chicos y chicas de 15 años-, si bien el proyecto contempla ampliar estos contenidos también a 3º de Secundaria y el Bachillerato.

Saber para prevenir

«Vimos que en esas etapas estudiaban violencias execrables, como el Holocausto, pero no había ninguna referencia, ni de manera tangencial a una lacra que España ha padecido durante décadas y que es muy importante que se conozca, entre otros por su efecto de prevención. Es decir, si ves las consecuencias que ha tenido en vidas personales y también socialmente, es más difícil que se repita». Quien habla es Sonia Ramos, directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, que recuerda que los currículos que desarrollaron la actual ley de Educación de 2015 (Lomce) ya previeron el fomento de valores contra la violencia terrorista y de respeto a las víctimas, aunque nunca se recogieron en los libros de texto. «Probablemente no tenían herramientos o expertos que pudieran abordarlos», sugiere.

Ese trabajo se ha hecho. Han participado historiadores, educadores, asociaciones y fundaciones de víctimas y, muy particularmente, el Memorial de Víctimas de Terrorismo de Vitoria y el resultado es por ahora esa primera unidad que constitutye un compendio básico, pero bastante completo, de cómo el terrorismo «ha marcado de manera trágica la historia reciente de España desde los años 60».

Sin política

«Tiene una finalidad pedagógica, la simplicidad de la exposición responde a la franja de edad a la que va dirigida; lo otro que hemos tratado por encima de todo es que se sienta la historia de las víctimas, su memoria y dignidad están ahí», indica Sonia Ramos cuando se le pregunta por cuáles han sido las priodades en este proyecto. En cuanto a qué se ha intentado evitar a toda costa, la directora alude sin titubear a «la política. No tendría sentiedo. Hay un respeto a todas las ideologías, pero la Historia es una, la de quienes padecieron el terrorismo.

Desde ANPE, sindicato de la Enseñanza Pública, su responsable de Comunicación estatal, Sonia García, valora la iniciativa muy positivamente, pero precisamente siempre y cuando « lo que se traslade a los alumnos sea objetivo, no desde un punto de vista ideológico, porque hay que dar datos al alumno para despertar su criterio y su capacidad de pensar». «Nos parece muy bien porque, verdaderamente, el alumno tiene que conocer la realidad en que vive y lo que se propone pertenece a una historia reciente que va a ser marco de referencia para entender muchos problemas sociales y de donde vienen», añade.

Con todo, el día que lo descrito en esta unidad didáctica ya terminada y las que quedan por hacer lleguen a clase, no será la primera vez que el terrorismo entre en las escuelas como materia de estudio y reflexión. Al menos el de ETA. Recuerda la directora general de Apoyo a las Víctimas que ya hubo una primera fase en la que cincuenta centros de la Comunidad de Madrid, también otros en La Rioja y de Valladolid y Salamanca en Castilla y León -donde el programa se va a ampliar, y también va a comenzar en Extremadura- ya han recibido a familiares de asesinados que han narrado su experiencia a cara a cara a los estudiantes. «En la evaluación realizada con las distintas consejerías de Educación se ha visto que este testimonio genera mucha empatía con el dolor. Han surgido muchas preguntas por el perdón y curiosidad sobre la recuperación en el País Vasco. Ponerse en lugar el otro y ver que todos somos posibles víctimas y todos podemos contribuir a que no vuelva a pasar es importante... por ejemplo hay mucha actividad de captación hoy en día y les va a servir para estar alerta», subraya Ramos.

La primera experiencia en este sentido, precisan desde el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria, se desarrolló durante el Gobierno de Patxi López apoyado por el PP en 2011, seis meses antes de que ETA anunciara el »cese definitivo» de su actividad. El fin entonces fue que los jóvenes dejaran de justificar el terrorismo.