Las empresas cárnicas españolas crecen en plena «ola wellness»

La industria ha afrontado el auge de los nuevos hábitos de consumo aumentando la inversión y las exportaciones

MadridActualizado:

La industria cárnica española goza de buena salud. Muy a pesar de que amplios colectivos –por múltiples motivos y con diversos argumentos– alcen banderas en contra de la producción y consumo de carne, el sector ha crecido en el primer semestre de este año en las principales variables: cifra de negocio, exportaciones, empleo e inversión. Con un tejido industrial constituido por casi 3.000 pequeñas y medianas empresas, una facturación de 23.998 millones de euros y unas exportaciones por 6.085 millones de euros, el mundo de la carne se posiciona como el cuarto sector industrial de nuestro país, sólo por detrás de la industria automovilística, la industria del petróleo y combustibles, y la producción y distribución de energía eléctrica.

Si bien las informaciones ligadas a los efectos negativos del consumo excesivo de carnes y sus derivados han hecho mella en los consumidores, las previsiones apuntan a que este ciclo expansivo continuará a lo largo del ejercicio.

Según el Barómetro Cajamar-Anice de la industria cárnica española –presentado esta semana en la II edición de Meat Attraction en Ifema– el 42,4% de las empresas asociadas manifiestan que la cifra de negocio ha crecido en los primeros seis meses de 2018 con respecto al mismo periodo de hace 12 meses. Asimismo, el 40,7% de las firmas espera registrar un crecimiento de facturación de cara a la segunda mitad del año. El presidente de Anice, Alberto Jiménez, resalta que «el índice de confianza que muestran los empresarios es muy positivo y sus expectativas para el conjunto del año son muy favorables, lo que es una muestra de la fortaleza de este sector».

Onda expansiva

El empleo en el sector también refleja signos de estabilidad. Un 25,4% señala que ha aumentado sus plantillas con respecto al periodo enero-junio de 2017. El grueso de las compañías –el 67,8% según el barómetro– ha mantenido estables sus plantillas mientras que el 6,8% han reducido empleo. «Para la segunda mitad del ejercicio las empresas prevén que se siga prolongando el ciclo de crecimiento del empleo con una intensidad similar a la actual: el 19,5% de las empresas cree que crecerá en empleo y un 2,5% se plantean reducirlo», explica el informe.

En cuanto a las motivaciones para aumentar las plantillas, el documento arroja que –si bien el incremento de la actividad es el principal factor– un 21,7% de las empresas lo hacen por la diversificación de actividades, y un 8,7% buscan aumentar las capacidades de las plantillas para intensificar su capacidad de crecimiento. «No hay grandes diferencias de comportamiento a nivel de subsectores, pero lo cierto es que ibérico y carne fresca parecen haber sido los que han aumentado plantilla con más intensidad», indica el barómetro presentado.

Así, junto con las previsiones de crecimiento se generan expectativas de inversión expansivas. «El 55,1% de las empresas tienen previsto realizar nuevas inversiones, la mayor parte de ellas en activos fijos y un 14,4% en activos inmateriales». Algunas empresas cárnicas prevén también un aumento de la presión por el lado de los costes en sus cuentas de explotación. Un 26,3% de las firmas cree que los precios de sus materias primas se van a ver incrementados; sin embargo el escrito de Cajamar-Anice señala que la opinión mayoritaria –51,7%– es la de un mantenimiento de los niveles de precios.

En la Meat Attraction, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, señaló que los nuevos retos como la economía circular, la sostenibilidad integral, y las nuevas tecnologías, precisan de una adaptación continua por parte del sector y de estudios que permitan saber más y mejor sobre el terreno. «Estamos sometidos a escenarios que son cambiantes y creo que es muy importante cómo nuestras empresas se adaptan a la evolución de los mercados y a las transformaciones sociales. Debemos ser capaces de dar respuesta a los nuevos hábitos alimentarios», dijo el titular de Agricultura.

Respecto al mercado internacional, un 65,3% de las empresas que ha participado de las encuestas se identifica como exportadora. Dentro de este segmento, un 44,2% ha mantenido los niveles de facturación exterior previos, mientras que 37,7% han aumentado este tipo de ventas con respecto al mismo período del año anterior.

Acorde al documento, «es de esperar que el volumen de ventas exteriores gane importancia relativa en la cuenta de resultados de las empresas del sector en la segunda mitad del año». El 54,7% de las que vienen haciéndolo desde antes prevén aumentar sus ventas en este canal.

Imagen de marca

Consultado sobre las principales limitantes para el crecimiento que encuentran las empresas, David Uclés Aguilera, gerente de servicio de Estudios de Cajamar, cuenta a ABC que hay tres categorías de respuesta que alcanzan un mayor nivel de acuerdo: la presión de la competencia (62,7 %), la debilidad de la demanda (51,7 %) y los costes derivados de la burocracia administrativa (38,1 %). «El consumo de carne per capita ha ido cayendo en España, esto incrementa la competencia en el mercado nacional y obliga a las compañías a salir en busca de mercados internacionales», dice.

El sector cárnico es blanco fácil de los movimientos animalistas y veganos que no conformes con no consumir el producto estigmatizan a productores y consumidores de carne. La industria es plenamente consciente de las nuevas tendencias de consumo y estima que el caudal de informaciones negativas que circulan producen daños considerables al negocio. Un 65,3% cree que el impacto de noticias –tanto reales como falsas– ha sido negativo pero entiende que será algo pasajero; por otro lado, existe un 25,4% restante que considera que el trago amargo será de largo alcance.

Solo un 9,3% de los encuestados cree que no ha habido ningún tipo de impacto. En cuando a lo que las compañías perciben de la sociedad, un 46,6% las empresas cree que el sector no tiene una buena imagen.

Cambios de hábito

Por estos días el consumo de carne parece estar en las antípodas del imaginario colectivo de lo saludable. El análisis refleja que el primer factor en impacto sobre el consumo es una tendencia clara del consumidor relacionada con la preocupación por mantenerse en condiciones optimas de salud, y en palabras de Uclés Aguilera esto no solo sucede en España sino en todos los países desarrollados. El segundo factor es atribuible a las noticias falsas (fake news) viralizadas a través de Internet y las redes sociales. Y la tercera cuestión es la imagen de sobremedicación de los animales en las explotaciones ganaderas. Justo por debajo aparecen recién los hábitos veganos/vegetarianos, las campañas animalistas, la preocupación por el medioambiente y el efecto de las dietas milagro.

A propósito de esto, el gerente de servicio de Estudios de Cajamar explica que la empresas consultadas por el estudio coinciden en que para contrarrestar la mala imagen del sector «la medida de mayor impacto sería la emisión de anuncios en televisión y a través de redes sociales, junto con una política de mayor transparencia por parte del sector y el encargo de estudios sobre lo saludable de los productos derivados del cerdo».

Desde la industria entienden que no hay dieta saludable ni equilibrada si no incluye frutas y verduras, lácteos, cereales o aceite de oliva, y tampoco si no incluye carne y productos cárnicos, todo ello combinado con un estilo de vida activo y saludable. Sin caer en los extremos, variada y guiados por el sentido común. «Una alimentación equilibrada debe incluir proteínas de origen animal y vegetal, siendo la mejor manera de obtenerlas, la alternancia de carne y productos cárnicos con el de otros alimentos también ricos en proteínas», señalan los expertos del sector.