Real Madrid«Céntrate en lo tuyo, el fútbol»

Zidane conversó con Ronaldo cuando vio que el litigio con Hacienda podía influirle. También le aconsejó que no se ofuscara con una subida de sueldo

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Molestaron mucho en el Real Madrid las críticas que se multiplicaron contra Ronaldo cuando los goles de otoño no llegaban. Dolieron especialmente a sus compañeros. Decían que eran injustas y ajenas a la realidad. Lo pensaban así porque todos, «los críticos de Cristiano los primeros», sabían que el portugués conseguiría de nuevo su ritmo goleador, como hace cada año, y acabaría con un debate que tenía fecha de caducidad. «Se dijeron muchas cosas y no muy buenas de Cristiano, inmerecidamente», destacaba Lucas Vázquez en Éibar, portavoz de la contestación del plantel. ¿Qué le sucedía al portugués en esos meses de discreto rendimiento?

Cristiano aparcó los litigios de Hacienda y de su petición de salario para centrarse en el fútbol, marcar goles y conseguir los objetivos del club

Hubo tres factores que se fusionaron para ver en el césped a un Cristiano sin el acierto habitual. El primero, su sanción por cinco partidos. Le pareció onerosa y afectó a su moral. El segundo, el mal juego del equipo, con quince lesiones (ahora van veintiséis) que rompieron la regularidad del Real Madrid. Y el tercero, el litigio con el fisco y su enfado por no ver mejorada su ficha tras los salarios que Neymar y Messi recibieron a rebufo de la revolución creada por el PSG al pagar 222 millones por el brasileño.

Zidane cogió el toro por los cuernos. Dialogó con el líder de la plantilla. «Yo digo pocas cosas a los jugadores, no hay que cargarles con muchos consejos». La brillantez actual del goleador es producto de su calidad y de unas conversaciones cortas, pero certeras, que confirmaron a Cristiano que su mejor manera de hablar era en el campo, con goles.

Con pocas palabras basta

El responsable deportivo del Real Madrid habla con el buque insignia del club diariamente, pero concretó más su mensaje por primera vez en octubre, cuando se publicaban capítulos periódicos su problema con Hacienda. «Van a sacar cosas cada semana, como si se hubieran descubierto nuevos problemas con Hacienda, aunque todos serán aspectos del mismo caso», le decía la entidad. Cristiano está acostumbrado a los ataques, pero ese «acoso constante», como él lo definió, podía afectar a su rendimiento al desviar su atención.

El entrenador mantuvo entonces una conversación con su líder para inyectarle tranquilidad. «Céntrate en lo tuyo, en el fútbol, y olvídate de todo lo demás». Zidane no albergaba dudas del regreso al nivel «estratosférico» de su delantero: «Cristiano necesita los goles, pero no se obsesiona, sabe que llegarán. Y todos nosotros, el cuerpo técnico y sus compañeros, sabíamos que los iba a marcar tarde o temprano». Habló entonces con él para que se desmarcara de la presión externa del conflicto con el fisco, ajena al fútbol, y se concentrara en hacer lo que mejor sabe. Así lo hizo. Ha vuelto a rendir al máximo.

Volvió a dirigirse a su estandarte, con otras palabras concisas, cuando se hizo mediático en noviembre y diciembre su presunto enfado por no ver su ficha mejorada, aunque públicamente nunca manifestó ese enojo. «Yo me retiraré aquí si el Real Madrid quiere», dejó caer. El resultado del sorteo de la Champions deparó entonces al PSG como rival. «Zizou» no entró al toro del salario, no le incumbe, pero quería a su artillero concentrado en su misión, porque era un asunto que se añadía al del fisco. Fue preciso en su mensaje: «A meter goles y ya está, que es lo tuyo. Ahora hay que ganar partidos y luchar por nuestros objetivos». El portugués, en efecto, se olvidó de todos los litigios y se concentró en los retos que estaban por venir. La plantilla hizo piña al ver al París Saint Germain en la diana dos meses antes de la batalla. El Mundial de Clubes era el primer examen para todos. Y se jugarían el año ante el PSG.

Las palabras del técnico expresaban, sin mencionarlo, que los asuntos externos al fútbol ya se verían a final de temporada. Lo prioritario era ganar el Mundial de Clubes y adquirir una buena puesta a punto para recibir a Emery y Neymar en plena forma. Ronaldo pensaba lo mismo. «Es inteligente y hay que decirle pocas cosas, sabe bien lo que debe hacer en todo momento». Su meta era darle ánimos para apoyarle, para que fuera el de siempre, un enamorado de marcar goles, porque todo lo demás llegaría por añadidura, por méritos propios. El consejo estaba escrito entre líneas. Al buen entendedor pocas palabras bastan.

Enero: llenar el depósito

Era una estrella hablando con otra estrella para obtener lo mejor de ella. «Solo he ganado un Balón de Oro, Cris lleva cinco», comenta el marsellés. También ha sido elegido mejor entrenador del mundo, pero él no se considera el número uno.

Suma 17 goles desde el 1 de enero, ha anotado 13 en sus últimos siete partidos consecutivos, con un promedio récord de 1,6 por encuentro; lleva 33 en toda la campaña, con la meta de superar los 42 alcanzados en la temporada anterior, cuando ganó la Champions y la ansiada Liga

Esos golpes de apoyo se agradecen, aunque tengas cinco Balones de Oro en el salón. Ronaldo demostró su profesionalidad. Decidió el Mundial de Clubes a golpes de clase y abordó con Antonio Pintus su pretemporada de invierno, como hizo el año pasado, para ponerse al cien por cien para luchar por la eliminatoria que marcaría su futuro: vencer a Neymar.

El resultado de todo ello es «el esperado», argumentan sus compañeros . Ha anotado diecisiete goles desde el 1 de enero, tres al PSG. Ha marcado en sus últimos siete partidos consecutivos, con un balance de trece dianas y el mejor promedio de su vida: 1,6 aciertos por encuentro. La media de su carrera es de 1,03 (439 dianas en 428 partidos en el Real Madrid). Acumula a lo largo de la campaña 33 goles. Y se dispone a superar los 42 rubricados la temporada anterior, cuando conquistó Liga y Champions.

Por todo esto, a la plantilla le molesta tanto ataque vertido contra su líder hace tres meses: «Todos sabían que volverá ser el de siempre, pero aprovecharon el momento para darle».