Robinson, tras el ascenso en Chapín.
Robinson, tras el ascenso en Chapín.

Cádiz CF

Michael Robinson: “Hay osasunistas celosos, pero es que Cádiz tiene duende”

El británico recordaba que este rincón era "la única ciudad occidental donde el capitalismo no es la ley"

Por  12:25 h.

Michael Robinson llegó a España gracias a la llamada del Osasuna, “una ciudad que no encontraba en el mapa”, según recuerda el propio y añorado futbolista en su libro ‘Historias de Robin’, escrito cuando ya era comentarista del Plus. Evidentemente, se refería a Pamplona, capital navarra donde se dio a conocer en el fútbol de este país.

En dicho libro ya mostraba su cariño a Cádiz y al Cádiz CF, un equipo que le hacía especial gracia porque lo veía todos los años en los puestos de descenso y siempre acababa salvándose bien por la liguilla de la muerte creada por Irigoyen o por esas milagrosas rectas finales con las que se ganó el cariño incondicional de toda España, donde ya era uno más Robinson, un delantero tanque de Liverpool que llegó al fútbol español para saber un idioma nuevo.

Asentado en el día a día de la vida española, Michael Robinson fue ganándose el cariño del cadismo gracias a sus guiños desinteresados que realizaba en ‘El Día Después’ de Josep Pedrerol. Allí, y pese a que el Cádiz CF se encontraba en Segunda B, el británico no paraba de sacar a la palestra al equipo amarillo y era normal su comentario semanal, sin venir a cuento, aludiendo a lo que había hecho el equipo gaditano.

Ese cariño le valió para que Antonio Muñoz le hiciera una oferta para ser consejero. Oferta que no dudó en aceptar pese a estar el Cádiz CF en las catacumbas del fútbol español. Gracias a ello, vivió la experiencia del ascenso en el Juan Guedes y disfrutó de la última etapa dorada del equipo de Carranza. Tanto fue su figura que el Ayuntamiento creó la escuela Michael Robinson y a más adelante sería condecorado como Hijo Adoptivo de la ciudad.

Su amor por Cádiz lo mostraba cada vez que tenía la ocasión. Aquí, en una entrevista a JotDown, el inglés explica sus sentimientos más gaditanos cuando es preguntado por el cariño que todavía mantienen en El Sadar por él. “Sí, bueno, aunque hay algún osasunista celoso de mi amor por el Cádiz CF”. A eso, se le vuelve a cuestionar el por qué de su inclinación por esta ciudad del sur. Y bien que lo dejó claro Michael. “Porque Cádiz tiene duende. Es la única ciudad occidental donde el capitalismo no es la ley. Ser rico es incluso una desventaja. Se vive según unas reglas diferentes. Y, aunque pueda sonar a estereotipo, mientras que en otras ciudades de Andalucía son «graciosos profesionales», esto es, intentan ser graciosos, como en Sevilla, en Cádiz lo son sin esfuerzo”. Ahí va eso.

Más que comentado ha sido siempre el castellano churretoso que tenía el comentarista del Plus, pero no por ello se le apreciaba menos. Tampoco es que Cádiz y su gente se lo pudiera fácil, según comentaba hace unos años. “A mí me cuesta alrededor de un día y medio acostumbrarme al acento de allí. Pero me han enseñado que la frase «es lo que hay» sirve para cualquier circunstancia”, resolvía con gracia.

Por si había alguna duda de lo que disfrutaba con Cádiz, Robinson terminaba de dejarlo claro. “Sí, de Cádiz me gusta todo. Me gusta la ciudad, me gusta el equipo de fútbol, me gusta cómo afrontan la vida los gaditanos… me fascina. Pero el problema es que a veces me tratan con demasiado cariño y entonces me siento incómodo”, decía un hombre que sin proponérselo demasiado ha acabado siendo recordado en una ciudad a la que llegó de rebote, pero con gracia, como se hacen las cosas aquí.