Mariano Rajoy firma, ayer, en el libro de honor de los Reales Alcázares de Sevilla. :: DIEGO CRESPO / EFE
Economia

Los inversores se toman un respiro a la espera de las decisiones europeas

Rajoy confía en que los acuerdos de la próxima cumbre minimicen el impacto de la crisis de la deuda sobre los países vulnerables

MADRID. Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Tregua en los mercados europeos. En los más vulnerables, los de Italia y España, que se habían visto sacudidos por un nuevo episodio de crisis política en el país transalpino, los inversores se tomaron un respiro. Todo apunta a que se mantienen expectantes por si los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea emprenden definitivamente el camino hacia una integración capaz de despejar, de una vez por todas, la desconfianza que genera la crisis de la deuda soberana en la zona euro. Al menos por unas horas, la presión sobre el Gobierno español para que solicite el rescate global de la economía, que debiera abaratar sensiblemente la financiación, ha cedido de nuevo.

A punto de recoger los primeros fondos de la asistencia para la capitalización bancaria, el Ejecutivo se muestra confiado en la consolidación de proyecto europeo. Ya no espera que el resto de los socios sean solidarios y le ayuden a devolver los 39.468 millones de recursos recibidos. Pero aún confía en que un firme proyecto común -la unión bancaria y la unión fiscal- le resulte útil para ahuyentar a los especuladores. A pocas fechas de la cumbre en la que Rajoy tiene puestas esas esperanzas, el presidente evocó en el Real Alcázar de Sevilla las dificultades que supuso la construcción de España, que se llevó a cabo «superando cada revés para llegar más alto». En el acto de conmemoración del XXV aniversario de la proclamación de la catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias como patrimonio de la humanidad por parte de la Unesco, Rajoy evocó que «las grandes obras se levantan piedra sobre piedra, y es una vez culminada la empresa común cuando los sacrificios realizados cobran pleno sentido».

En España, la prima de riesgo bajó de 426 a 414 puntos básicos, un descenso que compensó con holgura el tirón de la víspera. El Ibex-35, principal indicador del mercado de valores, avanzó el 1,49%, y se quedó por encima de los 7.900 puntos, concretamente en 7.920,90 enteros. Junto con Milán, que evoluciona casi en paralelo, fue el parqué que registró mayor revalorización.

El Tesoro español superó con éxito ayer una subasta que tampoco ofrecía mayores dificultades. Ya cuenta con la financiación necesaria para este ejercicio, y si sigue realizando emisiones es por cumplir con el calendario, y sobre todo con el propósito de sustituir los plazos cortos por los más largos. No fue el caso de la puja de ayer, en la que logró colocar 3.890 millones en letras a 12 y 18 meses -cifra superior a la parte alta de la horquilla propuesta- con una demanda próxima a los 10.000 millones y con tipos más bajos que en la precedente ocasión.

Lo cierto es que España nunca ha tenido problemas para colocar las letras, porque la demanda ha sido abundante, y la presión sobre la rentabilidad moderada, incluso en los momentos más agudos de la crisis. Más revelador será el resultado de la subasta de mañana, en la que el Tesoro emitirá bonos a tres años y obligaciones con vencimiento a cinco y hasta treinta años.

Los inversores tienen muy en cuenta los plazos a los que está dispuesto a comprar el Banco Central Europeo. Si el Gobierno de España decidiera finalmente pedir un rescate global, «estrictamente condicionado», el instituto emisor acudirá al mercado secundario para adquirir títulos de hasta tres años, y no lo hará de forma automática, sino en función de las necesidades. Estas y otras peculiaridades las expondrá en detalle en Madrid el presidente Mario Draghi, que tiene confirmada una comparecencia en el Parlamento español, en los meses de enero o febrero, para explicar sus planes.