Abdou Issa, jugador de Álma de África, posando con la camiseta del equipo
Abdou Issa, jugador de Álma de África, posando con la camiseta del equipo - Francis Jiménez
Inmigración

Fútbol como herramienta de integración

El equipo jerezano de Alma de África tiene como cometido principal conseguir la igualdad de razas

JerezActualizado:

En las últimas semanas, los medios locales han copado sus portadas con dramáticas imágenes relacionadas con la llegada masiva de pateras a las costas gaditanas, que han desbordado todo el sistema de recepción y acogida para inmigrantes. Muchos han sido los centros habilitados por el Gobierno para albergar a todas las personas rescatadas.

La situación no parece tener fin. Mientras tanto, muchos se preguntan qué será de ellos o cómo conseguirán integrarse en la sociedad. La realidad es que, los que consiguen quedarse, terminan deambulando por ciudades y pueblos del país en busca de refugio. Sus costumbres y formas de vida suelen ser muy distintas, y en muchos casos ni siquiera hablan el idioma, por lo que buscar trabajo se convierte en una utopía.

Sin embargo, la trágica odisea por la que pasan este tipo de personas puede aliviarse con un poco de apoyo social. En muchos casos, este colectivo solo necesita un rayo de esperanza. Pero, ¿cómo se consigue?.

El deporte es una opción

En la provincia de Cádiz, y más concretamente en Jerez de la Frontera, existe un maravilloso ejemplo de integración social. Y es que un grupo de inmigrantes ha encontrado en el fútbol la mejor forma de sentirse parte de la sociedad. Todos ellos son miembros de Alma de África, un equipo de fútbol que tiene la particularidad de estar conformado por jugadores inmigrantes de diversas nacionalidades.

En palabras del presidente del equipo, Alejandro Benítez: «Este equipo surgió en una pradera hípica de Jerez. Cuando un amigo me contaba cómo cada domingo se juntaban un grupo de africanos a jugar un partido en sus ratos libres. Le llamó la atención la pasión con la que jugaban, aunque se peleaban mucho y no conocían bien las reglas del juego. Por ello, mi amigo me dijo que fuese un día allí para hacer de árbitro». Después de esta particular anécdota, Alejandro empezó a conocer a este grupo de personas y surgió la idea que lo cambió todo: crear un equipo de fútbol.

La primera toma de contacto con el deporte de la localidad se produjo en 2014, cuando organizaron un torneo solidario llamado 'I Torneo Alma de África'. En 2015, se instauró de forma definitiva la 'Asociación Deportiva sin ánimo de lucro'. Y partir de entonces compiten de forma federada, actualmente en Tercera División Andaluza, siendo el único caso de equipo formado por inmigrantes que compite en España e incluso a nivel internacional.

Tal y como destaca Alejandro, «en este equipo conviven inmigrantes de hasta 15 nacionalidades distintas, procedentes de países africanos, algunos de sudamérica e incluso algún español, para que la integración social sea total». De hecho, en Alma de África se mezclan «musulmanes, cristianos, agnósticos o ateos», pero allí la principal religión es el fútbol.

Para los jugadores, formar parte de este equipo es una salida para «olvidar sus problemas, sentirse parte de un grupo y disfrutar con el fútbol», explica Alejandro. Y es que el fin de Alma de África no es únicamente deportivo, sino social. No solo intentan ayudarles para se integren en la sociedad, sino que también les aconsejan sobre cómo llevar una vida mejor.

El mensaje de igualdad que transmite este club se extiende por todos los campos y rivales a los que se enfrentan. Prueba de ello es que, hasta ahora, Alejandro afirma que nunca han sufrido ningún caso excesivamente grave de racismo: «En todos los campos puede haber algún energúmeno que insulta, o alguna bronca entre jugadores. Pero con nosotros nunca ha venido ningún grupo a faltarnos el respeto de forma orquestada. Nos han tratado siempre con cariño en todos los sitios que hemos ido. De hecho, los presidentes de los otros clubes me suelen decir que con nuestra visita hacen mejor taquilla», explica.

Además, Alejandro asegura que, desde la aparición de Alma de África, ha mejorado incluso la relación entre los propios inmigrantes de la localidad jerezana: «Antes los extranjeros de distintas nacionalidades no solían juntarse tanto. Por ejemplo, los marroquíes se reunían a vivir entre ellos, los nigerianos o cameruneses por otro lado, etc. Sin embargo, a través de Alma de África se van conociendo y aceptando», por lo que la unión también se traduce en una mejor convivencia.

Los jugadores deben buscar trabajo, además del fútbol, para salir adelante
Los jugadores deben buscar trabajo, además del fútbol, para salir adelante - Francis Jiménez

El desafío de su vida

Los verdaderos protagonistas de este equipo son sus jugadores. Cuando decidieron emprender sus respectivos viajes hasta España, todos tenían una historia diferente detrás, pero un objetivo común: buscar un futuro mejor.

Uno de los más veteranos del equipo es Abdou Issa, que juega de lateral, tiene 28 años y es natural de Camerún. 'Karim', como prefiere que le llamen, llegó a España tras una larga travesía desde su tierra natal.

«En Camerún, yo vivía en un pueblo nómada y las condiciones de vida no eran buenas». Como suele ser habitual, desde estos países se tiene una imagen equivocada del 'paraíso europeo', lo que les lleva a dejarlo todo y emprender el viaje: «Yo pensaba que cuando llegase a España iba a encontrar dinero hasta los árboles en la calle. Y que con un par de meses trabajando aquí iba a tener dinero suficiente para volver a mi país».

El viaje duró cuatro largos años, y es que, tal y como cuenta Karim, «si no tienes dinero la travesía es mucho más larga. Yo tuve que parar en muchos sitios, como Nigeria o Marruecos, para buscar trabajo, ahorrar dinero y continuar el viaje». Finalmente, llegó a España saltando la valla de Melilla: «Tuve que intentarlo varias veces. No hay nadie que consiga entrar en su primer intento. Cuando llegas a la valla, tienes tanto miedo que no puedes hacer las cosas como tienes pensado, y muchas veces no sale bien, muchos no lo consiguen y se quedan por el camino».

Una vez consiguió su objetivo, a Karim lo mandaron a Sevilla, donde vivió un año en un asilo político. Luego, se fue a Rota y allí un amigo le habló de Alma de África. Tal y como suele pasar, Karim cuenta que «cuando llegas a España no encuentras lo que buscabas. De hecho, a los pocos meses pensé en volver, por las enormes dificultades que tuve para obtener los papeles, para encontrar un techo donde dormir e incluso para comer».

A pesar de todo, este soñador camerunés no ha parado de luchar por una vida mejor y ya lleva doce años sin volver a su país. Actualmente tiene dos empleos, ya que por la mañana trabaja en una escuela hípica y luego de peón de albañíl. Vive en Jerez y se siente totalmente integrado en la ciudad, entre otras cosas, gracias al apoyo de Alma de África.

La integración es posible

A pesar de que, en muchos casos, el fútbol se asocia a la violencia y al ‘borreguismo’, este equipo jerezano ha demostrado, con su trabajo, que puede ser una de las herramientas más fuertes del mundo para llevar a cabo proyectos sociales relacionados con la integración y la solidaridad.

Desde que comenzaron a competir, hace tres años, su historia ha tenido tal repercusión que han tenido difusión en diversos medios nacionales e incluso internacionales. Tanto, que en 2016 fueron galardonados con el premio ‘Ciudad de Jerez a la Igualdad e Integración’, en 2017 recibieron el 'Corazon de Olavidia' en Jaén, y en 2018 han estado presentes en la exposición 'Nous Sommes Foot' en Marsella, como ejemplo de equipo solidario. Una serie de reconocimientos que ponen el broche de oro a un club que no juega para ganar, sino para integrar. Tal y como dice su lema, en este equipo se meten ‘goles para volver a sonreír'.