Educación Menos es más, la clave del éxito de Singapur en Matemáticas y Ciencias

Los datos del informe TIMSS de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo vuelven a colocar a este países a la cabeza de la enseñanza de estas disciplinas, y la ecuación pasa por diseñar currículos más sencillos

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Menos es más, la clave del éxito de Singapur en Matemáticas y Ciencias

En España somos muy de «burro grande, ande o no ande», y parece que en el ámbito de las Matemáticas y las Ciencias también apostamos por ese formato. En el informe TIMSS de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, nuestros alumnos aparecen como los que más han mejorado sus resultados en Matemáticas respecto de evaluaciones anteriores. Pero seguimos por debajo de la media de la UE y de la OCDE, y a años luz de países como Singapur, que se lo lleva todo también en Ciencias, y no porque sus niños le dediquen más horas al estudio de esta materia.

Pedro Ramos es profesor de Educación en la Universidad de Alcalá de Henares y lleva muchos años estudiando el modelo de enseñanza de las Matemáticas en Singapur. Por eso tiene muy claro por qué ellos se mantienen en la cima y nosotros peleamos por escapar del pelotón de cola. «Les va muy bien porque su currículo está muy bien diseñado. Estudian menos cosas pero más importantes, y lo hacen en profundidad. Aquí se aprenden muchas cosas muy rápido y memorizándolas, y eso no sirve para aplicar los conocimientos», señala Ramos.

El prestigio social de los docentes es muy importante para atraer a los mejores

Según el criterio de este experto, «si un niño no aprende bien lo básico, acaba rechazando las Matemáticas, que no son fáciles. Si tenemos las horas que tenemos para enseñarlas, hay que elegir bien lo que queremos trabajar, No meter a toda costa en 4 horas lo que no cabe de ninguna manera. Por eso, los niños memorizan y poco más».

Aprendizaje en tres etapas

En Singapur no trabajan con una metodología vanguardista, sino con más calma. «Tienen un enfoque clásico, con los conceptos muy bien presentados. Es el aprendizaje en tres etapas. Los niños primero manipulan los materiales, después los dibujan y, por último, aprenden la simbología matemática». En España, sin embargo, «pasamos muy deprisa por las dos primeras etapas. El niño de seis años tiene que aprender las decenas como grupos y ver cómo se unen, no intentar enseñarles el algoritmo de la suma directamente», explica Ramos.

Otra de las cosas que falla en nuestro país es el reconocimiento social de los maestros, que no el sueldo. «En España los profesores no ganan menos que en otros países con mejores resultados. Pero, por ejemplo, en Finlandia, los alumnos más brillantes quieren ser maestros porque es una profesión de mucho prestigio social. Quizá si en España no se cuestionase constantemente la labor docente, habría más profesionales brillantes atraidos por la enseñanza», concluye Ramos.

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