Madrid

Los osados tapiceros que le dijeron a Goya que no sabía pintar

Los maestros de la Real Fábrica de Tapices le achacaron al genio aragonés, cuando pintaba para ellos, que no les facilitaba nada el trabajo con sus difuminados trazos

Retrato de Francisco de Goya
Retrato de Francisco de Goya - ABC

Para hacer un tapiz, el primer paso es tener lo que los expertos llaman «cartón», que no es otra cosa que una pintura en la que un artista ha dejado plasmada la imagen que, posteriormente, los tapiceros interpretarán a base de hilos. Históricamente, estos cartones eran elaborados por los más destacados pintores de cada época y bien lo saben en la Real Fábrica de Tápices, de donde Francisco de Goya salió, en varias ocasiones, con un cabreo del quince.

«Cuenta la leyenda histórica aquí que Goya inicia su actividad profesional pintando cartones para la Real Fábrica de Tapices», relata Alejandro Klecker, el administrador general de la misma, quien subraya que, cuando el pintor zaragozano se dedicaba a esto para ganar dinero, el precio de los cartones los establecia la Corona: «Los cartones se hacían mediante asiento Real, de tal manera que el Rey fijaba un precio por metro cuadrado pintado».

Así, en época de Carlos III, el moncarca encargó a Goya varios de estos cartones y, al parecer según cuenta Klecker, el aragonés no quedó muy conforme con los que iban a ser sus honorarios. «La primera protesta de Goya relacionada con la Real Fábrica de Tapices es que no está conforme con el precio que el Rey le paga», adelanta el experto, quien acto seguido confirma que el Rey, entonces, se negó a pagarle más y le afeó la protesta al pintor: «El Rey, después de todo esto, le dice a Goya que no se queje, que es conocido gracias a la Real Fábrica de Tapices».

No le debieron de hacer mucha gracia al de Fuendetodos estas palabras porque se enfadó y decidió marcharse a Londres, aunque unos años más tarde, ya con Carlos IV en el trono, volverá, aunque tendrá una segunda pelea, en esta ocasión con los maestros de la Real Fábrica de Tapices.

«No sabe pintar»

«En aquella época, los maestros tapiceros eran considerados mejores artistas que los pintores», resalta Klecker, que pasa a recordar, con esta idea en la cabeza, el segundo gran enfado de Goya. «A su vuelta, los maestros le dicen al Rey que Goya no sabe pintar cartones y Goya se agarra un enfado tremendo y devuelve los cartones silueteados con tiza blanca».

Cabe destacar que, para que los artesanos puedan hacer un buen tapiz, los bordes de los cartones deben estar muy bien delimitados y, después de que Goya los marcara con tiza blanca, los tapiceros se levantaron contra el pintor. «Consideraron esto un insulto porque decían que ellos eran mejores maestros que Goya», revela Klecker, que adelanta que en este momento se rompió la relación de Goya con la Real Fábrica de Tapices, el lugar donde encontró a otros artistas que le espetaron algo que, hoy en día, parecería, cuando menos, una osadía: que no sabía pintar.

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