Madrid

El cementerio de La Almudena reclama el desalojo de un edificio okupado para montar un museo funerario

Los responsables del camposanto piden la mediación del Ayuntamiento para liberar un edificio que lleva ocho años tomado por usurpadores

El edificio okupado junto a la entrada del cementerio
El edificio okupado junto a la entrada del cementerio - JOSÉ RAMÓN LADRA

En un depósito del cementerio de La Almudena languidecen una decena de carruajes funerarios históricos a la espera de que el Museo Funerario de Madrid se convierta en una realidad. Sus responsables reclaman al Ayuntamiento que ejecute, de una vez por todas, el desalojo de uno de los edificios que más tiempo lleva okupado en la capital, el conocido como «La Dragona». «No se ha llevado a cabo por falta de voluntad política», se queja a ABC José Luis Andrés, responsable de los trece cementerios municipales.

Hasta 1994, estos vehículos estaban abandonados en la antigua Funeraria Municipal, situada en la calle Galileo, y se trasladaron al almacén del cementerio con el objetivo de no perder el valor que representan. Más adelante, nació la idea de crear un museo funerario al estilo del que hay en Barcelona, en el camposanto de Montjuic.

«Habría que desalojar el edificio okupado durante tantos años y que se arreglara la planta baja. Lo ideal sería montar allí la exposición», señala Andrés. «Ni la luz, ni el entorno, con humedades, donde se guardan ahora estos vehículos, de principios del siglo XX, ayuda a ensalzar la belleza de estas piezas, que son auténticas obras de arte», se lamenta.

Desde el Ayuntamiento señalan que el Espacio Social Okupado Autogestionado «La Dragona» (ESOA), como ellos se autodenominan, desarrolla un proyecto social, educativo y cultural «muy interesante» y que por ello están mediando para resolver los conflictos existentes. Así lo señaló el delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, durante una visita al Cementerio de La Almudena el pasado 6 de septiembre con motivo de la remunicipalización de los servicios funerarios.

«Nuestro estilo siempre es intentar mediar para solucionar los conflictos. En este caso existe un conflicto porque hay una situación no regular desde el punto de vista legal», señaló el edil Sánchez Mato. El concejal destacó que «la gente de “La Dragona” está desarrollando un proyecto social, educativo y cultural muy interesante» pero que en ocasiones «genera algún tipo de molestia o distorsión que hay que precisamente arreglar». El Ayuntamiento asegura que resolverán los problemas «negociando, mediando y, por supuesto, solucionando los problemas de la propia edificación». «Hace falta llegar a acuerdos y no dudamos que lo conseguiremos», manifestó.

Según los okupas, el 29 de febrero recibieron el aviso de la Junta del Distrito de Ciudad Lineal, que preside Yolanda Rodríguez, conminándoles a que entregaran las llaves y abandonaran el inmueble. En esa reunión con la concejal, les explicaron que el 16 de septiembre termina el contrato con Funespaña, la gestora de los camposantos municipales.

Rechazo de la propuesta

Sin embargo, han hecho caso omiso de la petición de la Junta de Distrito. «Consideramos que los centros sociales okupados y autogestionados no son el lugar en el que los ayuntamientos, los estados, los gobiernos o cualquier entidad autoritaria o represiva tengan la posibilidad de ejercer su influencia o su dominio», aseguran los okupas.

Y, sobre la posibilidad legal que les brinda el Consistorio de constituirse en asociación, no quieren oír hablar: «Va en contra de nuestros principios, este espacio se construye y gestiona de manera horizontal y antiautoritaria, y para que siga siendo un espacio plural, crítico con el sistema y libre de coerciones externas». Aunque Funespaña cortó la luz al edificio el año pasado, tal y como adelantó ABC, y, en la actualidad, los okupas funcionan mediante un enganche ilegal. Allí organizan todo tipo de actividades –como conciertos o asambleas– sin las menores garantías de seguridad

La amplitud y la situación privilegiada del edificio, en la misma puerta del cementerio, lo convierten en un lugar idóneo para albergar el Museo Funerario. «Es una pena que estas joyas estén aquí, que no estén abiertas al público», se lamenta Andrés. Desde el Área de Economía y Hacienda indican que «aún es pronto» para «concretar el tema», pero hay «idea e ilusión» de poner en valor este patrimonio para que lo disfruten los madrileños». «Si a las visitas guiadas les añadimos una exposición así, ayudaríamos a desmitificar el tema de la muerte y los cementerios», considera el jefe de los cementerios madrileños, que se pregunta «si Barcelona lo consiguió, ¿por qué nosotros no?».

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