Pelé y Cruyff se enfrentaron en el Trofeo Carranza de 1974.
Pelé y Cruyff se enfrentaron en el Trofeo Carranza de 1974.

CÁDIZ CF

Johan Cruyff: La historia de un Dios del fútbol en el templo de Carranza

'El Flaco' se enfrentó a Pelé en el Trofeo, sufrió el férreo marcaje de Luque y una de las goleadas más duras de su carrera

Por  18:40 h.

Un Jueves Santo, JC, Johan Cruyff, ha exhalado su último suspiro. Uno de los dioses del balompié, cuya influencia impregna los rincones más recónditos de este deporte, marcha del mundo terrenal dejando a sus sucesores una herencia eterna. Revolucionario, primero de corto con el fútbol total de la Naranja Mecánica y posteriormente de chaqueta con el Dream Team azulgrana, el Flaco cambiaba el destino de aquellos apóstoles que confiaron en su parábola y hoy recogen los frutos de esa fe ciega en el balón como estandarte.

El enorme futbolista que llegaba de los Países Bajos, el del cambio de ritmo infernal en el verde, el del ‘chupa-chups’ en el banquillo con el que largaba con un taconazo ese maldito paquete de tabaco, se consagraba en el templo de Carranza hace más de cuatro décadas. Ese legendario 1974 enfrentaba en el estadio gaditano a dos mitos del Olimpo, Pele y Cruyff, con Cádiz como testigo excepcional. El 1 de septiembre, Santos y FC Barcelona plasmaban sobre tierra gaditana el sueño de todo aficionado.

Sería la primera visita del holandés volador. El conjunto azulgrana de Neeskens, Asensi y compañía superaba a los cariocas por un contundente 4-1, si bien el del honor llevó el nombre de ‘O Rei’. Broche de diamantes al mejor cartel imaginable.

El Flaco se quedaba sin marcar en Carranza, que se le resistió durante toda su carrera. Pero al genio de Amsterdam le quedaban por cumplir varias citas más en Carranza. El primer año en la élite del Cádiz CF, Cruyff asaltaba el fortín de la plaza Madrid (0-2), con Rinus Michels de entrenador y Zuviria y Heredia como goleadores.

Primer partido oficial en un escenario que vibraba ante las visitas del tulipán. Varios años después, en 1981, regresaba también de azulgrana pero militando en las filas del Levante, que mordía el polvo merced a los goles de Hugo Vaca y Chico Linares. “Su presencia significaba un ‘plus’ de motivación para nosotros, pues era el referente mundial de todos, y otro argumento para que la hinchada fuera a la cancha”, señala el argentino.

Hugo Vaca recuerda la anécdota de aquella tarde. “En todas las fotos de Cruyff aparece Luque al lado. Le hizo un marcaje al hombre por todo el campo, le acompañaba hasta a la banda a beber agua y hasta se rumoreaba que fueron juntos al cuarto de baño”, bromea el zaguero.

El 14 daba sus últimos coletazos sobre el tapete y preparaba el salto a los banquillos, donde se desmarca de sus compañeros en el Olimpo del fútbol. Porque aquí su estrella volvía a brillar. Como entrenador, aparecía por Carranza en cinco ocasiones. En la 88-89, el choque acababa en tablas (1-1), mientras que un año después arrasaba (0-4).

Sin embargo, su visita más recordada se remonta a la temporada 1990-91. El FC Barcelona se preparaba para ser campeón de Liga con una trayectoria inmaculada y el humildísimo equipo de Ramón Blanco le endosaba un 4-0 histórico (goles de Dertycia, Mejías y dos de Quevedo), retrasando el alirón. Los azulgrana le devolvían la moneda en los siguientes cursos (0-2 y 0-4), y con el descenso cadista se acabaron esas citas inolvidables.

Son historia. Historia del fútbol, que ha rubricado con letras capitales el visionario que basó su paradigma en la sencillez: el balón es el que tiene que correr, y nosotros vamos a disfrutar. Carranza se divirtió con su figura. Y recoge gran parte de su imponente legado.