CÁDIZ CF

Espectacular recibimiento de la afición del Cádiz CF a su equipo

La afición colapsa la llegada del autobús, así que los futbolistas se bajan para llegar andando a Carranza entre vítores

Por  20:26 h.

Impresionante. La afición del Cádiz CF escribe un nuevo capítulo. Al final, ha habido recibimiento al autobús que transportaba a los futbolistas amarillos al Ramón de Carranza. Espontáneo, no organizado, y eso trajo algún que otro problema, si bien hubiera sido difícil de evitar.

El cadismo se ha echado a la calle para apoyar a sus jugadores antes del encuentro ante el Racing de Ferrol, en la primera eliminatoria del ascenso. Miles de seguidores amarillos, instalados en Telegrafía sin Hilos y en la calle que colinda con Carranza, recibía con bengalas y cánticos al autocar, que entraba desde la Avenida.

Los hinchas golpeaban el vehículo, jaleando a sus ídolos y extasiados, contagiados por la euforia. Entonces, el bus se paraba. Aunque en principio parecía una decisión del chófer, que temía avanzar ante tantas personas tanto delante como a los lados, en realidad ha sido una avería técnica. Debido a los golpes, una de las puertas traseras se entreabría y por lo tanto el sistema quedaba bloqueado. No había manera de avanzar.

Así estaban más de un cuarto de hora. El tiempo corría y el Cádiz CF retrasaba la entrada en el estadio gaditano. La Policía Nacional se encargaba de la llegada del Racing de Ferrol por otro de los accesos. Miguel Cuesta y el presidente Manuel Vizcaíno intentaban encontrar una solución.

Entonces, varios aficionados, muchos de ellos de Brigadas Amarillas, formaban una cadena humana junto a la seguridad privada del club. Sorprendentemente, los futbolistas se bajaban del autobús y desfilaban por esa cadena humana entre muchos seguidores que los abrazaban, besaban, zarandeaban y le pedían que se dejaran el alma por esta camiseta. Entre los más motivados, Lolo Plá y Servando, deseosos de saltar al césped.

No había que lamentar incidentes pese a que se vivían momentos de tensión, con alguna trifulca sin importancia.