David Goldar, en un entrenamiento con el Celta en Balaídos.
David Goldar, en un entrenamiento con el Celta en Balaídos.

Cádiz CF

David Goldar espera al Cádiz CF

Acaba de finalizar contrato con el Celta, club que no le dejó salir el pasado mercado invernal

Por  8:00 h.

El Cádiz CF llamó a su puerta en el pasado mercado invernal pero su dueño se la cerró. David Goldar era sub’23 y cumplía los requisitos que en ese momento buscaba el secretario técnico Enrique Ortiz. El chaval quería vestir de amarillo pero su club le impidió la salida. En aquel momento, el Cádiz CF de Manuel Vizcaíno pedía su cesión, pero el club vigués se negó a ello consciente de que el jugador podía seguir echando un cable en su filial a la vez que le servía de reserva al técnico del primer equipo, el toto Berizzo.

Nacido en el municipio pontevedrés de Portas un 15 de septiembre del 94, David Goldar no ha hecho más que vestir de celeste, los colores del Celta, donde se ha pasado los últimos diez años defendiendo todos y cada uno de los equipos de la escuadra celtiña. Su club le ha visto crecer, le ha visto madurar y lo ha intentado retener hasta que llegado este tiempo lo ha dejado marchar. Luis Enrique se lo subió al primer equipo con los ojos cerrados. 1.80 de estatura, con una más que aceptable salida de balón, buen fajador y contundente en el juego aéreo le hicieron ser una promesa del fútbol gallego, del que lo sigue siendo.

Comenzó como mediocentro defensivo, pero David de Dios, técnico del filial celtiña, retrasó su posición hasta que Luis Enrique, en un amistoso ante el oporto del colombiano Jackson Martínez, le consolidó a perpetuidad en el eje central de todas las retaguardias que vaya a pisar de aquí hasta sabe Dios cuando. El hoy enternador del Barcelona le hizo debutar en Primera ante el Osasuna. La buena marcha, inmaculada, del Celta le han cerrado las puertas del primer equipo de Berizzo, que pese a todo no lo quiso dejar salir el pasado mes de enero por si las moscas.

Finalmente, Goldar se quedó en el filial hasta terminar el contrato en junio y quedar libre. Las ofertas no paran de llegar a la oficina de su agencia de representantes. Él, tranquilo, se entrena por libre en su tierra y acompañado de un preparador físico. Disfruta de los suyos y de las playas de Sangenjo, Portonovo y La Lanzada. No hay prisas. Sabe, que más temprano que tarde estampará su firma en un club de Segunda con un proyecto serio y con esperanzas de seguir creciendo como futbolista.

De momento ya ha rechazado varias ofertas de clubes de Segunda B y alguna que otra de Segunda A. Le tira el sur. Especialmente le atrae la idea de vestir de amarillo y azul, los colores del Cádiz CF, ese club que quiso tirar de él hace poco para bautizarlo de plata. No lo olvida y por eso espera que la entidad de Manuel Vizcaíno se lleve el gato al agua. También lo quiere el Huesca, un club que también le está regalando los oídos.

David Goldar sigue disfrutando de su verano gallego junto a su familia. al mismo tiempo sigue trabajando fuerte consciente de que en cualquier momento le puede llegar la llamada de su representante para decirle que haga la maleta.