Cervera saluda a Martí en el Heliodoro en el partido de ida.
Cervera saluda a Martí en el Heliodoro en el partido de ida.

Cádiz CF

Cervera se pone la blanquiazul pese al rencor que despierta en la isla

"Pese a lo que piensen muchos, seré feliz si sube el Tenerife", dice el hoy entrenador cadista

Por  14:43 h.

Lo de Álvaro Cervera en Santa Cruz de Tenerife es digno de estudio. Desde la distancia, desde luego, es imposible entenderlo. Da igual que te lo expliquen. No se puede. Tanto odio, tanto rencor. Del todo imposible, de verdad. Si hay alguna revista interesada en efectos paranormales debería mandar a un redactor pagándole una estancia de una semana o un mes -según la crisis de la editorial- en la isla para comprender de dónde viene tanto recelo y desprecio hacia el entrenador encargado de ascender al equipo de la ciudad a las primeras de cambio (al más puro estilo Javi Gracia, endiosado en Cádiz pese a su cese ya en Segunda A) a la categoría de plata y mantenerlo en Segunda un año y medio, cuando fue despedido y abroncado por una afición que, y aquí viene lo más curioso, ha demostrado ser de Primera en este eliminatoria ante el Cádiz CF.

Porque el público tinerfeño es caliente, ardiente y pasional. Tanto o más que el gaditano, que también hace ídolos y enemigos con la facilidad con la que sale el japonés Gaku para un partido con su temple. Y por eso mismo es difícil de entender que el responsable directo de sacar al equipo del fango de la Segunda B y asentarlo en la categoría de plata sea, cada vez que va a la isla, insultado por buena parte de la hinchada blanquiazul.

Dicen que dos emisoras de radio, con fuerte ruido mediático también en la prensa y en el entorno del equipo, se enemistaron con el hoy técnico del Cádiz CF, que sin duda se equivocaría en dicha batalla. El equipo, como le pasa a todos, atravesaría una crisis de resultados que acabó con la etapa de un entrenador que, si se siente de algún lado, no diría otra lugar que Tenerife, donde pasó parte de su infancia tras haber nacido en Guinea por el destino de trabajo de su padre. Ya se sabe, también, que como pasa en muchos sitios, y Cádiz es uno de ellos, que no hay peor crítica que la que se llevan siempre los que son de la casa cuando las cosas se tuercen.

Por eso mismo, cada vez que Cervera pisa el Heliodoro sea crea un ambiente enrarecido. Hostil con él, que lo siente y sufre como el que es pitado en casa propia cuando regresa por distintos motivos. Ayer, en la sala de prensa del estadio chicharrero, fue preguntado por sus preferencias en la final del ascenso entre CD Tenerife y Getafe. Antes, Álvaro Cervera habló del “dolor” que palpó en el vestuario del Cádiz CF, de las consecuencias de la norma que clasifica al mejor situado en la tabla en el caso de una eliminatoria igualada, del orgullo que sentía por su equipo, y también de su relación con el Tenerife, al que deseó lo mejor en el duelo con el Getafe.

Y no tuvo dudas al decirlo. “A pesar de que mucha gente piense lo contrario, quiero que suba el Tenerife por la familia y los amigos que tengo en la Isla y por las personas que conozco en el vestuario, así que seré feliz si el equipo sube”, afirmó Cervera, quien notó el mismo desdén de otras veces en la que fue su casa. “Es algo que pasa y ya está. Sé que no seré feliz cuando venga. He encontrado un ambiente hostil hacia mi desde que me fui, sé que aquí no voy a ser feliz. Vendré menos a Tenerife y ya está”.