Diez razones por las que «Juego de Tronos» supera a «El Señor de los Anillos»
Tyrion, ejemplo de profundidad de un personaje - la voz
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Diez razones por las que «Juego de Tronos» supera a «El Señor de los Anillos»

Respondemos a la pregunta sobre qué producto es superior. ¿«Juego de Tronos» o «El Señor de los Anillos»?

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Respondemos a la pregunta sobre qué producto es superior. ¿«Juego de Tronos» o «El Señor de los Anillos»?

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  1. Profundidad de personajes

    Tyrion, ejemplo de profundidad de un personaje
    Tyrion, ejemplo de profundidad de un personaje - la voz

    La saga de «El Señor de los Anillos» de Tolkien junto a Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, son actualmente los máximos exponentes de literatura fantástica ambientadas en periodos medievales que encontramos adaptados en cine y en televisión, y aunque hay otras sagas que intentan meter cuello (como la inminente El Séptimo Hijo), estas dos obras se reparten a la mayoría de lectores y espectadores que hay sobre la Tierra.

    Aprovechando el reciente estreno de la última entrega de El Hobbit y los lanzamientos (polémicos) de los primeros teasers tráilers de la quinta temporada de Juego de Tronos, he decididito hacer un artículo que responde a una pregunta que se repite una y otra vez por las redes y entre grupos de amigos ¿Qué es mejor? ¿Juego de Tronos o «El Señor de los Anillos»?

    Personalmente, pienso que toda obra que ayude a fomentar la lectura ya es digna de elogio, pero teniendo en cuenta la diferencia generacional y de público existente en ambas obras, creo que Juego de Tronos se lleva la palma, y es por eso que os expongo diez razones por las que creo (y esto es algo subjetivo en lo que intento aportar algunos aspectos objetivos) que Juego de Tronos es mejor que la saga de «El Señor de los Anillos».

    Al margen de Saruman, Gollum, algún rey loco o cierto espía de lengua bífida, el resto de enemigos de «El Señor de los Anillos» (o de El Hobbit) no son más que orcos y diversas criaturas fantásticas que responden a la voluntad del señor oscuro, está bastante claro que la mitad del reparto carece de profundidad, y aunque me considero un fan de Gandalf y Aragorn, hay que admitir que estos tienen poco que hacer con el magnífico elenco de personajes que conforman la saga Canción de Hielo y Fuego de Martin.

    Claro está que los personajes de Tolkien encarnan los roles típicos de los héroes más clásicos, pero al haber tan pocos matices en dichos personajes (son simplemente buenos muy bueno, o malos muy malos), refleja un tipo de literatura que a día de hoy podríamos considerar infantil y que no está al nivel de los personajes como Tyrion, Tywin, Daenerys o Jon Nieve, los cuales son capaces de las acciones más honorables y las más horribles, algo que en definitiva los convierte en humanos, con sus virtudes y defectos.

  2. Sexo en la Edad Media

    Sexo en Juego de Tronos
    Sexo en Juego de Tronos - la voz

    Teniendo en cuenta que las historias de la Tierra Media carecen un personajes femeninos (a bote pronto solo podemos nombrar a Galadriel y Arwen), es lógico que el sexo no sea un elemento presente, y aunque hay que entender que obras como El Hobbit fueron creadas como un cuento para niños, el hecho de que Juego de Tronos (primera entrega de Canción de Hielo y Fuego, y nombre de toda la serie de tv) use el sexo sin tapujos, le otorga mayor realismo y atrae a un público sediento de experiencias fuertes, algo que queramos o no, es una constante en todo periodo histórico, y más en momentos que relacionamos con la oscura Edad Media.

  3. Paralelismos históricos

    Mientras que Tolkien se basa en leyendas germanas y británicas (El anillo de los nibelungos e incluso los mitos Artúricos), Martin refleja en su obra diversos sucesos de la historia europea, y aunque ambas bases se encuentran bien camufladas, profundizando un poco podemos encontrar las raíces de los sucesos que vemos en las novelas y las adaptaciones de estas dos obras, las cuales, pese a ser igualmente entretenidas, no resultan igualmente útiles al enfrentarnos a dichos como ese que reza Aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla.

  4. Sorpresas y disgustos

    Está claro que cuando Tolkien escribió su obra, sus lectores eran más impresionables y fáciles de convencer, mientras que Martin, ha llegado en una época en la que el marketing y el afán de vender hacen que los autores afinen más sus tramas (aunque no en todos los casos).

    El resultado es que mientras que las obras ambientadas en la Tierra Media tenemos un noventa por ciento de pasajes previsibles, en Juego de Tronos su autor juega a marearnos, a generar sorpresas, y como ya sabréis, a matar a todo personaje interesante al que le cogemos cariño, algo que si bien puede llegar a desesperar, también se convierte en un arma de atracción que ha convertido a la saga en el éxito que es.

  5. Libertades de adaptación justificadas

    Tauriel y Legolas
    Tauriel y Legolas - la voz

    Todos sabemos que cine y televisión son medios muy diferentes al de la literatura y por lo tanto, a la hora de adaptar, los directores y guionistas se toman ciertas libertades creativas que deberían ayudar a cohesionar el resultado final.

    Lamentablemente esto no siempre es así, y aunque es un elemento que depende de nuestra tolerancia, en las seis películas de «El Señor de los Anillos» hemos visto como se eliminan y se añaden ciertos elementos (los más recientes las apariciones de personajes en El Hobbit de personajes que ni existen o no se mencionan) que no se apartan de la historia principal en pos de ampliar el producto con miras comerciales, mientras que en el caso de Juego de Tronos, asistimos a recortes de pasajes que, pese a que nos gustaría ver y que podemos considerar importantes, no desvirtúan el producto final ni ejecutan cambios significativos en el desarrollo general, el cual nos pese o no, no puede extenderse de la misma forma que se extiende en las novelas de Martin.

  6. Dragones poco civilizados

    Drogon
    Drogon - la voz

    Los dragones, como criaturas mágicas, no atienden a normas ni leyes, y aunque no seré yo el que diga que Drogon y sus hermanos son mejores que Smaug, el hecho de que en Juego de Tronos presenten a estas criaturas como animales salvajes (que atacarían hasta a su propia madre), hace la historia un poco más realista que la de Tolkien en la que Smaug, un dragón que disfruta revolcándose en joyas y somete a Bilbo a un interrogatorio a base de acertijos.

  7. Enanos o medianos realmente interesantes

    La gente bajita es una constante en la Tierra Media, y si bien, personajes como Gimli o Thorin nos ofrecen momentos épicos al demostrar que son grandes guerreros, carecen del carisma que tiene Tyrion Lannister.

    Evidentemente, Tyrion no tendría nada que hacer contra ellos en el campo de batalla, pero tampoco lo necesita, ya que como bien sabéis, tiene quien libra sus batallas por él, ya sea contratando mercenarios o recibiendo ayuda en forma de paladines en sus Juicios por Combate.

  8. Magia más creíble

    Bilbo con el famoso anillo de Tolkien
    Bilbo con el famoso anillo de Tolkien - la voz

    ¡Venga va!, la magia es magia en ambas historias, pero no es lo mismo ver a medianos que desaparecen gracias a anillos para ser acosados por seres oscuros que a sacerdotes que despiertan a guerreros recientes de la muerte. Y bueno, aunque ambos elementos son totalmente ficticios, el uso y abuso de la magia en la Tierra Media la hace menos creíble que la magia sutil y poco explotada que vemos en Poniente y alrededores.

  9. Ha rodado en España

    A diferencia de las películas de la Tierra Media, la HBO se ha dejado pasta en España y no se ha ceñido solo a Nueva Zelanda como ha hecho Peter Jackson, y aunque admiro como el director intenta enriquecer a su patria, como europeo y español, creo que Juego de Tronos ha mirado más por nuestros bolsillos, ya que además de no lanzar una trilogía innecesaria, media Europa (y otras partes del mundo) se ha visto beneficiada (la serie ha dado trabajo a muchísima gente) dando vida a la serie con los parajes naturales y ciudades que conforman sus ‘fronteras’.

  10. Teniendo en cuenta que Tolkien murió en el año 1973 y que sus obras más famosas (El Hobbit y «El Señor de los Anillos») fueron publicadas en 1937 y 1954 respectivamente, hay pocos entresijos de sus historias que no se conozcan a día de hoy, y aunque en círculos de aficionados a su obra las conversaciones pueden ser interesantes , quiero creer (al menos a mi alrededor es así) que hay mucha más gente capaz de hablar de Juego de Tronos que de la novelas de Tolkien, ya que por los motivos anteriormente mencionados, la obra de Martin ha tenido mayor calado (al menos en los últimos años) en la sociedad en general , algo que se refleja en los corrillos que se podemos ver que surgen tras la emisión de cada episodio de esta magnífica serie de HBO.