El escritor Juan Manuel de Prada, durante un momento de su intervención JUAN PEDRO QUIÑONERO

Defensores de la vida lanzan en París un ambicioso programa de protección al no nacido

Organizaciones de todo el continente buscan reinstalar el debate en la escena europea

Corresponsal en ParísActualizado:

El I Foro europeo One Of Us (Uno de nosotros) ha lanzado un ambicioso programa de trabajo cultural, social y político, aspirando a reinstalar el derecho a la vida en el corazón del futuro de Europa.

Más de 1.300 representantes de una veintena de organizaciones de todo el continente culminaron los trabajos del Foro concediendo su primer premio internacional a la joven tailandesa Pattaramon Chanbua, que se negó a abortar a uno de sus gemelos, después de que la pareja australiana que había alquilado su vientre se negara a quedarse con él porque tenía síndrome de Down.

Por parte española estuvieron presentes la asociación Cidevida, la plataforma Citizen Go!, la asociación de científicos e investigadores CíViCa, la Federación Española de Asociaciones Provida, el Foro Español de la Familia, la Fundación Red Madre, la Fundación Valores y Sociedad, la plataforma Hazte Oír y la asociación Profesionales por la Ética.

Fundamentos de la vida

Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior y presidente de One of Us (Uno de nosotros) inauguró y clausuró el Foro. Alberto Ruiz-Gallardón, ex ministro de Justicia, abrió los trabajos, Juan Manuel de Prada, escritor, hizo una reconstrucción histórica de los sucesivos intentos de manipulación y destrucción de los fundamentos de la vida y el alma humana, con fines eugenésicos, económicos, mercantiles, industriales o estatales.

Dando la bienvenida a políticos, ministros, presidentes de asociaciones, científicos y periodistas de toda Europa, Jaime Mayor Oreja abrió los trabajos del primer Foro europeo One Of Us (Uno de nosotros), avanzando los grandes principios que van a regir, en el futuro, los trabajos de su asociación: «No se trata de un acto más en defensa de la vida en Europa. Es, quiere ser, va a ser, el embrión de una nueva actitud personal y colectiva en defensa de la vida. La crisis que vivimos exige un cambio de actitud personal, en nuestra raíz como personas, ya que es en ese corazón moral donde se encuentran las raíces de nuestra civilización».

Presencia internacional

Tras esa presentación intervinieron Jean-Fréderic Poisson, diputado conservador francés, Katalin Novak, ministra de Estado y la Familia húngara, y Alberto Ruiz-Gallardón, ex ministro español de Justicia, que hizo una apasionada defensa del derecho a la vida: «Muchos pueden pensar que hoy se ha reunido aquí un grupo de ideología conservadora, pero sois vosotros quienes defendéis la idea más moderna y progresista que ha existido: la defensa de la vida. Son los que no defienden la vida los que están anclados en el pasado, son ellos los que han perdido la confianza en el ser humano y lo que ésta representa».

Ruiz-Gallardón adoptó una posición muy combativa en defensa del derecho a la vida, estimando que, a su modo de ver, se trata del «auténtico progresismo». «El progresismo siempre se ha caracterizado por defender al débil frente al fuerte: la esclavitud, la mujer, las víctimas frente a los verdugos..., pero el pensamiento progresista se quebró cuando tenía que defender al más débil de los débiles, que es el no nacido. Por eso, la defensa de la vida está por encima de cualquier consideración y, sin vosotros, el más débil estaría desamparado». «Lo que está sucediendo hoy en París –subrayó Ruiz-Gallardón–, es la auténtica modernidad y el pensamiento más avanzado que actualmente existe en Europa».

Cambiar mentalidades

A juicio de Ruiz-Gallardón, el «modelo español» de defensa de la vida, a través de una legislación propia, en materia de aborto, pudiera ser un eficaz como herramienta de trabajo, en Europa.

Por estas razones «en España, pese a que no se llevara a cabo la reforma de la ley del aborto, conseguimos abrir el debate, despertar conciencias. A raíz de esa batalla, muchos decidieron que, aunque no se había ganado, no se iba a dejar de luchar. El único fracaso en la defensa de la vida sería dejar de intentarlo: mientras sigamos intentándolo, algún día conseguiremos cambian las mentalidades de los ciudadanos europeos en defensa de la vida», aseguró esperanzado el ex ministro español de Justicia.

La cuna de la cultura de la muerte

Esta batalla cultural en el seno de nuestro país tiene también perspectivas continentales. Y es que según aseguró Ruiz-Gallardón «Europa es la cuna de la civilización, aquí nació el Derecho, la ética. Europa trasladó a todo el mundo las grandes conquistas de la humanidad. Por eso, Europa no puede pasar a ser la cuna de la cultura de la muerte. Tenemos que estar orgullosos de sentirnos europeos y ser los más modernos y avanzados. Eso solo se consigue defendiendo la vida», afirmó el ex ministro de Justicia.

Juan Manuel de Prada, por su parte, analizó los orígenes de una batalla intelectual, cultural, moral, en defensa y contra la vida que, a su modo de ver, comenzó «con el nefasto Jean-Jacques Rousseau».

A partir de ahí, Prada recordó los fundamentos filosóficos y morales de las políticas naturistas y eugenésicas que, desde finales del siglo XVIII, ha aspirado a controlar, manipular y «dirigir» policialmente la vida amorosa de las familias, por razones «empresariales» o «estatales».

Principios cardinales

Jaime Mayor Oreja cerró entre ovaciones los trabajos del I Foro europeo One Of Us (Uno de nosotros) recordando los principios cardinales y «mandamientos» que deberán regir los trabajos de su organización: «Reinstalar el debate del derecho a la vida en la escena europea, federar los trabajos de los distintos movimientos nacionales, trabajar desde una óptica europea, continental, crear opinión y estar en vanguardia del debate cultural, promover la cultura de la vida, animar una nueva ola de sensibilidades pro vida, y trabajar para que el derecho a la vida se instale en el corazón de los trabajos políticos de la Unión Europea».

Los trabajos del I Foro europeo One Of Us concluyeron con un homenaje colectivo a la joven tailandesa Pattaramon Chanbua, que se negó a abortar a uno de sus gemelos, después de que la pareja australiana que había alquilado su vientre se negara a quedarse con él porque tenía síndrome de Down. Al nacer los bebés, Pattaramon se quedó con él mientras que la pareja australiana se llevó al hermano.