Cocina del Vall d'Hebron - ABC / Vídeo: La cocina de un hospital de referencia en Barcelona, entre excrementos y cucarachas

Cucarachas y alcantarillas que expulsan excrementos en la cocina de un hospital «top» de Cataluña

Las instalaciones del Vall d'Hebron presentan «carencias importantes», según denuncia el CSIF

BarcelonaActualizado:

Las profundas heridas causadas por años de recortes en la sanidad catalana siguen sin cerrarse. Entre 2009 y 2015 Cataluña amputó hasta un 31,27 por ciento su gasto en sanidad –así lo apunta el último informe elaborado por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales–, convirtiéndose en una de las comunidades que más ha sacrificado en este ámbito.

Los hospitales catalanes han visto en estos últimos años cómo sus partidas más básicas se han ido recortando sin encontrar amparo en la Generalitat, «más preocupada por conseguir la culminación del “procés ” que por rescatar la sanidad de la complicada situación a la que la han abocado los ajustes presupuestarios», según denuncian en declaraciones a este medio trabajadores de este centro. ABC denunció en 2014 que hospitales públicos de excelencia como el Hospital de Bellvitge o el Vall d’Hebron de Barcelona, dos de los más punteros en investigación en Cataluña, presentaban infraestructuras «tercermundistas» –así lo calificaron los sindicatos denunciantes–. Cuatro años después, en los que apenas se han impulsado desde el Govern medidas para recuperar el vapuleado sector, la fotografía que ofrecen los servicios básicos de algunos de estos centros de referencia no es muy diferente.

El sindicato CSIF, el más representativo en las administraciones públicas, pone ahora el foco en el servicio de cocina del Vall d’Hebron, uno de los centros más presentes en los rankings internacionales por su calidad asistencial y sus publicaciones científicas.

La central denuncia «carencias importantes en las instalaciones de cocina del centro que ponen en riesgo la salud de los pacientes y los profesionales». Alcantarillas que se embozan y expulsan defecaciones provenientes de los baños (por normativa no pueden estar en el mismo edificio que los pacientes), cucarachas paseando entre las baldosas, mobiliario oxidado junto a los alimentos... son algunas de las situaciones que, según el sindicato, se dan en la cocina de este hospital, referente en muchas especialidades, entre ellas la oncología. Otra de las consecuencias de los recortes es, según denuncia Carmen Martínez, portavoz del sindicato en el hospital, «la falta de enseres en la cocina», lo que «obliga a utilizar el mismo utensilio para realizar diferentes elaboraciones y se almacenen diferentes tipos de alimentos en el mismo refrigerador, con el consecuente peligro de contaminaciones cruzadas».

«Cocina de más de 60 años»

El efecto de las limitaciones presupuestarias también se percibe, según la sindicalista, en los menús que se sirven a los pacientes, en los que desde hace meses «se ha retirado el pollo de las cenas y se repiten tortillas y sopas cada día».

Portavoces del hospital aseguran a ABC que las imágenes facilitadas por la central corresponden a «la zona sucia de la cocina», en la que se limpian los enseres (ollas, platos, etc...) que se utilizan en las comidas que se ofrecen en el hospital y que la cocina ha «pasado dos controles de salud pública» y cumple con las medidas de seguridad. Reconoce, sin embargo, que el alcantarillado de esta área «se ha embozado dos veces seguidas» por lo que, según indican, «acudimos a una empresa de desinfección para que resolviera el problema».

Las mismas fuentes admiten que las instalaciones de la cocina «tienen más de 60 años y necesitan reformarse». Matizan, no obstante, que «en la situación actual no supone ningún riesgo para la salud de los pacientes ni trabajadores». «Somos conscientes de que la cocina necesita reformas importantes pero las tenemos previstas. La gran mejora será cuando llevamos la cocina al nuevo edificio de logística que vamos a construir», concluyen.