Vídeo: Vea algunos de los enfados de Emmanuel Macron

Los otros enfados y debates de Macron con los franceses

El presidente de Francia regañó el pasado lunes a un joven estudiante que se dirigió a él de forma irrespetuosa

MADRIDActualizado:

El revuelo que han levantado las palabras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, dirigió el pasado lunes a un joven estudiante, al que reprendió por su actitud inadecuada —el chico le recibió cantando «La Internacional» y le saludó con un «¿Qué tal, Manu?»—, ha recordado los demás enfrentamientos y debates que ha mantenido con otros ciudadanos galos. Muchas de sus declaraciones, de sus gestos, se entienden en su lucha por reforzar los valores que cree propios de Francia. Así, la regañina al adolescente le sirvió para subrayar que el «respeto» es una de las bases de la República, y la gesta de Mamadou Gassama, el inmigrante que salvó a un niño de una terraza de París, para reivindicar que el «heroísmo» y el «valor» son pilares de su país.

Uno de los primeros diálogos acalorados del presidente con otros ciudadanos franceses tuvo lugar en la campaña de las elecciones presidenciales de 2017. El por entonces candidato de «¡En Marcha!» se acercó a Amiens, su ciudad natal, donde se reunió con los empleados de la fábrica de Whirpool, que iba a ser trasladada a Polonia. Durante más de 40 minutos, debatió con ellos sobre su situación laboral. «¿Por qué todo el norte vota al Frente Nacional?», le reprochó uno de los asistentes. «Sí, hay algo que no funciona», admitió el político, que se mostró nervioso y empleó un tono crispado. Antes de su visita, la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, se había dirigido a los obreros para decirles que solo ella podía defender sus derechos.

Otro momento tenso se produjo el pasado febrero, cuando Macron visitó el Salón de la Agricultura de París y respondió con dureza a las protestas de los asistentes, llegando a enzarzarse con uno de ellos por la cuestión del glifosanto. Cuando el interpelado le pidió que se tranquilizara, Macron le espetó, molesto: «¿Está usted tranquilo?Me han silbado desde que he llegado».

Con un tono más distendido, Macron también se entretuvo, en marzo, con un grupo de jubiladas. Mientras saludaba a las mujeres, una de ellas le informó de que su cumpleaños era al día siguiente. «Mañana cumplo 81 años. Me gustaría mucho que me bajara la CGS [Contribución Social Generalizada, un tipo de impuesto]», le pidió. El mandatario, que se detuvo a felicitarle y que obtuvo el aplauso de los presentes, le respondió: «Lo que vamos a hacer es bajar el impuesto de la vivienda. Hace falta un poco de paciencia. (...) Siento mucho respeto por los ancianos y por todas las personas que están jubiladas, pero también tengo la obligación de volver a poner en marcha la economía del país». El tono que usó fue casi afectuoso, estrechando las manos de las ancianas, que no dudaron en replicarle.