Carles Puigdemont, durante su intervención en Ginebra
Carles Puigdemont, durante su intervención en Ginebra - EFE

Puigdemont: «Si España fuera un Estado plurinacional, no buscaría la independencia»

El expresidente catalán asegura en Ginebra que él siempre ha defendido que «la independencia no es la única solución»

BARCELONAActualizado:

El expresidente catalán Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia española desde finales de octubre e investigado por su participación en el proceso ilegal para la independencia de Cataluña, ha opinado hoy que si España fuera y se reconociera como un Estado plurinacional, esa autonomía no buscaría la secesión.

«Si en el momento de la creación de la nueva España, de la Constitución de 1978, ese concepto ambiguo de nacionalidades que se inscribió en lugar de nación (...) hubiera conducido realmente a un Estado plurinacional, mañana no habría ninguna demanda mayoritaria ni parlamentaria por la independencia de Cataluña», ha dicho Puigdemont.

El político secesionista ha sido hoy el orador de una conferencia titulada «¿La independencia todavía tiene importancia en el siglo XXI en Europa?», organizada por el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.

Tras una alocución en la que ha explicado porqué defiende la autodeterminación de Cataluña, se ha sometido a las preguntas del público, y uno de los asistentes al coloquio le ha preguntado si, en el supuesto de que España fuera un estado plurinacional, Cataluña necesitaría ser independiente.

A esa pregunta Puigdemont ha respondido negativamente y ha explicado que Cataluña confió en que España se convirtiese en un Estado plurinacional en el momento de la transición y al ver que eso no sucedió, sus líderes intentaron lograrlo en diversas ocasiones, la última con la reforma del Estatuto de Autonomía de 2006.

«Si el Tribunal Constitucional (TC) no hubiera modificado sustancialmente el Estatuto de Autonomía, no estaríamos aquí. Ese fue un intento de crear un nuevo statu quo que pudiera unir a los independentistas y a los no independentistas. Si en ese momento se hubiera respetado esa negociación con el Estado, yo puedo asegurarle que no», ha sostenido.

Ha agregado que él siempre ha defendido que la independencia no es la única solución, y que los catalanes intentaron establecer una nueva relación con España no solo con la reforma del Estatuto, sino también con el acuerdo fiscal, sin éxito.

«Hemos sido incapaces de cambiar a España en la dirección que habíamos soñado», ha asumido. En ese sentido, se ha mostrado abierto a que todos los españoles puedan votar sobre la eventual independencia de Cataluña a condición de que el Estado acepte un resultado de los catalanes en favor de la independencia y a Cataluña como «posible Estado escindido».

El debate ha mostrado en múltiples ocasiones la división que el tema de la soberanía catalana suscita, con personas que han tomado la palabra y se han opuesto claramente a los postulados que defiende Puigdemont, así como con decenas de intervenciones espontáneas y virulentas de miembros del público a favor y en contra de la secesión de Cataluña.

Una de las preguntas ha versado sobre la posibilidad de que se independizasen de España las provincias de Girona y Lleida, donde el apoyo a la autodeterminación es mayoritario, y permanecieran Barcelona y Tarragona, donde la escisión no tiene tanto apoyo.

Puigdemont ha dicho que no hay ni un representante en el Parlamento catalán que abogue por esa opción y sí 70 diputados que quieren la independencia catalana (la suma de JxCat, ERC y las CUP), a la vez que ha considerado que si un día una parte específica de una eventual república catalana abogase por la escisión, a su juicio se les permitirá «y nadie iría a prisión por ello».

El asunto de la falta de apoyos políticos en la Unión Europea (UE) también ha surgido en varias ocasiones, y a ese respecto el exmandatario ha opinado que «no es verdad» que una separación de España implicaría la exclusión inmediata del bloque.