Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria
Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria - ABC

50 años del encierro en la Catedral de Santa Ana de las mujeres de Partido Comunista

Toda la dirección comunista de Canarias fue detenida tras una asamblea en Sardina del Norte.y el obispo Infantes Florido dio protección a esposas, hermanas e hijas de los condenados

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Este 15 de septiembre se cumple medio siglo de los acontecimientos que generó la primera muestra de solidaridad por parte de la Iglesia con Comisiones Obreras (CC.OO.) y el Partido Comunista de España (PCE). Fue porque se destuvo a toda la cúpula de la central sindical y del PCE en las islas al celebrar una asamblea en el norte de Gran Canaria bajo el liderazgo del intelectual Tony Gallardo.

El periodista Rafael González Morera escapó porque fue a Tenerife a cubrir un partido de fútbol entre Las Palmas y Atlético de Madrid dado que en Gran Canaria el Estado Insular estaba clausurado. Este episodio en la historia reciente de Canarias se denomina como « Los Sucesos de Sardina del Norte».

La doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza, Irene Abad Buil, considera que el encierro de las mujeres isleñas en la catedral de la capital grancanaria fue un «pionero mecanismo de oposición al franquismo». El obispo de Canarias era Infantes Florido. Así contaba ABC la llegada a Canarias de Infantes Florido. La empatía de las mujeres con Infantes Florido fue tal que el obispo optó por pasar con ellas parte de su encierro. No faltó una huelga de hambre bajo el techo de la catedral de Canarias.

50 años después en Canarias hay más de 100.000 mujeres en desempleo

La detención de los dirigentes del PCE generó una gran conmoción en las islas y las mujeres recurrieron a la Iglesia para manifestarse al tiempo que protegerse. De esta forma, esposas, hijas y hermanas de los líderes del PCE y CC.OO como Mela Campos, Ana y Rosa Morales Ruíz, Victoria Ruíz Pérez y María del Carmen Cantero Sarmiento optaron por establecer una inédita herramienta de presión al colocar al Obispado de Canarias como institución protectora. En el lugar de los sucesos de Sardina del Norte estaban también Marisol Jiménez y Antonia Quesada.

A juicio de Abad, «a estas mujeres no se les ha reconocido plenamente su labor, a pesar del riesgo que corrieron y de los esfuerzos que tuvieron que realizar por no contar con una sólida experiencia de organización política al quedar, por su condición de mujeres, al margen de dicho espacio y por tener que luchar en el intento de sacar adelante no solamente a su preso político sino al resto de la familia».

El modelo triunfó

Abad Buil agrega que «la repercusión social lograda fue enorme», hasta el punto que «muchos grupos de mujeres de preso de la Península comenzaron a llevar a cabo encierros en catedrales o en iglesias significativas, como el de las mujeres madrileñas en la iglesia de Serrano».

De la deteción de Tony Gallardo surgió un nuevo líder del PCE en las islas, José Carlos Mauricio, que años después se convirtió en la mano derecha de Santiago Carrillo que detestaba la metodología de Tony Gallardo, de acuerdo con González Morera. La decisión de rescatar al PCE en manos de Mauricio se consideró en las islas como una injerencia en el aparato comunista canario mientras sus líderes insulares estaban repartidos en prisiones peninsulares.

Mauricio desarticuló en los años Noventa al PCE al crear una base regionalista que pasó a formar parte de Coalición Canaria en 1993. Lo que hoy es Podemos en Canarias viene, en parte, de hijos y nietos del movimiento insular «Canarias Libre», corriente surgida en el PCE en 1961 con Gallardo tras su regreso de Venezuela. Canarias tiene actualmente más 100.000 mujeres en desempleo y un 55% de desempleo juvenil.

«El obispo estuvo con nosotras»

Las esposas, hermanas e hijas de los presos comunistas se presentaron en la Catedral de Santa Ana. El obispo de la Diócesis de Canarias, Infantes Florido, le brindó a las mujeres inmunidad para impedir la entrada en el templo religioso de las fuerzas del orden público. Al tiempo, comezaron una huelga de hambre.

María del Carmen Cantero Sarmiento recordaba, como se recoge en una investigacion académica de Abad Biul pubicada por el Cabildo de Gran Canaria, que «decidimos encerrarnos unas ocho o diez mujeres en la Catedral, con el propósito de hacer presión para reivindicar justicia para nuestros maridos condenados».

Datos de CC.OO: En 2013, la esperanza de vida de las mujeres canarias era de 84,62 años. En 2015, 84,26.

«Durante el encierro, el sacristán, a la hora de cerrar las puertas de la Catedral, nos decía que nos teníamos que marchar para nuestras casas, pero nosotras decidimos quedarnos. (...) queríamos que el obispo, Infantes Florido, nos recibiera. Al día siguiente, el obispo fue a vernos. (...) Nosotras queríamos hablar con Infantes Florido, con el objetivo de contar con su presencia para poder salir todas nosotras de la Catedral de manera pacífica, pues fuera nos estaban esperando muchos policías de la secreta. Al final, el obispo estuvo allí con nosotras».

El encierro duró tres días.«(...) dormíamos en los bancos de la catedral, comíamos bocadillos y tomábamos café que teníamos en los termos. En lo que respecta a la proyección social en los medios de comunicación sobre este problema político, puedo decir que nosotras apenas nos enterábamos de nada, pues no publicaban casi nada. No obstante, supimos que la noticia de nuestro encierro se divulgó en toda España, donde Marcelino Camacho nombró mucho este problema», recordaba Cantero Sarmiento.