Pablo Casado, nuevo presidente del PP - MAYA BALANYA

El portavoz que quería un PP y una España sin complejos

Como heredero de dos padres políticos, Aznar y Rajoy, no oculta su «orgullo» por el pasado del partido

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Pablo Casado no era favorito en las quinielas previas a las primarias del Partido Popular. Por delante de él estaban «pesos pesados» como Alberto Núñez Feijóo, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. De hecho, tres días antes de abrirse el plazo para presentar las candidaturas a la presidencia del PP, el entonces vicesecretario de Comunicación en Génova negó a ABC que tuviera ninguna intención de presentarse para suceder a Mariano Rajoy.

Pero llegó un fin de semana que ha resultado crucial en su carrera política y en su propia vida. En dos días, después de hablar con su familia y con varias dirigentes de su partido, fue el primero en dar el paso y anunciar, vía Twitter, que se presentaba a las primarias del PP. «Yo sí doy la cara, yo sí quiero presidir el PP», afirmó. Feijóo confirmó poco después que no entraría en la carrera por la sucesión. Treinta y tres días después, es el nuevo presidente del PP, candidato a la Presidencia del Gobierno y jefe de la oposición.

«Tercera vía»

Pablo Casado, de 37 años, y natural de Palencia, ha basado toda su campaña en la defensa, sin complejos, de las esencias del Partido Popular, sin ahorrar las críticas a políticas del Gobierno de Rajoy que, a su juicio, llevaron a la fuga de millones de votantes. «Me presento para que vuelvan los votantes que se marcharon a Ciudadanos y Vox», subrayó el primer día. Quería ser la «tercera vía» de unidad en el partido, ante la batalla que se vislumbraba. Más tarde, en plena campaña, aseguró en ABC que fueron «las políticas de Soraya» las que llevaron al PP a la oposición, una crítica que marcó un punto de inflexión, y de no retorno, en la lucha por la sucesión de Rajoy. El mensaje de Casado se basó en algo tan básico como que «no podía hacerse lo mismo con los mismos», si se querían lograr resultados distintos.

Casado fue el que presentó más avales, unos 5.000, y se rodeó de un equipo de fieles con Madrid como punto fuerte. El PP madrileño, repleto de experiencias traumáticas en los últimos años, deseaba plantar cara y hacerse oír. Y lo consiguió. Madrid es la palanca de la victoria de Casado, que arrasó en esta Comunidad en la primera vuelta de las primarias.

El nuevo presidente del PP empezó como su antecesor: desde abajo. En 2003, con 22 años, era militante y ya pegaba carteles en barrios como Villa de Vallecas. En 2005 se presentó al congreso, «abierto», de Nuevas Generaciones y se convirtió en su presidente. Su discurso certero contra las políticas de Zapatero causó impacto dentro del partido y su «jefe», José María Aznar, tomó buena nota. En 2009, le fichó como jefe de gabinete, un puesto que ocuparía hasta 2012.

Casado nunca ha ocultado su admiración por Aznar, su discurso y la defensa de sus principios. Y lo ha hecho compatible con su lealtad hacia Mariano Rajoy, quien le nombró vicesecretario de Comunicación en una etapa en la que el PP perdía una riada de votos hacia Ciudadanos.