Theresa May se despide de Jean-Claude Juncker, tras su «cena informal» este lunes en Bruselas
Theresa May se despide de Jean-Claude Juncker, tras su «cena informal» este lunes en Bruselas - Efe

May pide a Juncker cesiones en el Brexit para frenar a su ministro Johnson

La primera ministra británica intenta convencer a los europeos de que necesita un triunfo para protegerse de los partidarios de una «salida dura»

Corresponsal en BruselasActualizado:

La «premier» británica, Theresa May, ha pedido al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que intente suavizar la negociación del Brexit para permitirle consolidar sus posiciones políticas en Londres, frente a los partidarios de una ruptura sin acuerdo. La «cena informal» de este lunes en Bruselas, anunciada por sorpresa a horas intempestivas, es el síntoma evidente de que las negociaciones están mucho peor de lo que se ha llegado a reconocer. La única concesión que la UE estaría dispuesta a hacer es aceptar el periodo transitorio de dos años que también ha pedido May, pero a condición de que «sea beneficioso para la UE».

Juncker, su jefe de Gabinete, Martin Selmayr, y el negociador jefe, Michel Barnier, cenaron este lunes en el edificio de la Comisión con la líder conservadora, a la que acompañaba su ministro para el Brexit, David Davis. Oficialmente se trataba de un encuentro informal «previsto desde hace tiempo», aunque no se había anunciado hasta que no se pudo fijar en la agenda de los dos dirigentes. El viernes, que es cuando se enumeran los compromisos del presidente de la Comisión y los comisarios, no aparecía en la agenda y su anuncio provocó un revuelo considerable en los medios británicos. Juncker añadió dramatismo cuando, al responder sobre sus intenciones respecto a la cena, aconsejó «esperar a que hagamos la autopsia» del encuentro.

May ha explicado que si la UE no quiere tener a Johnson en su lugar, es mejor que le ayuden a ella flexibilizando sus posiciones

El escenario en el que se produjo esta cena no se puede separar de la cumbre del jueves y viernes, en la que se ha previsto que los líderes europeos hagan una primera evaluación de si consideran que las negociaciones han avanzado lo bastante en los tres aspectos esenciales de la «salida ordenada» como para empezar a discutir las relaciones futuras, que es lo que quiere Gran Bretaña. Dado que Barnier ya ha dicho que ese avance no se ha producido, las negociaciones podrían entrar en un terreno muy conflictivo para el Gobierno británico.

El jueves pasado, al término de la quinta ronda de negociaciones, Barnier dijo que estaban «en un callejón sin salida» y miembros de su equipo dieron a entender que la estrategia de Londres se basaría en la idea de que May puede intentar ablandar a los demás dirigentes europeos en la cumbre del jueves, ya que el viernes ni siquiera estará presente porque solo se reúnen los países que se quedan en la UE.

El argumento principal que utilizó May este lunes es que si las negociaciones siguen encalladas o si ella debe hacer concesiones significativas en el aspecto financiero, puede quedar demasiado debilitada en el escenario político doméstico, lo que sólo beneficiaría a sus adversarios, que son los partidarios de una salida brusca, si hace falta sin acuerdo. En términos simplistas ha explicado que si la UE no quiere tener a Boris Johnson en su lugar, es mejor que le ayuden a ella flexibilizando sus posiciones.

De hecho, se sabe que antes de salir hacia Bruselas, May había hablado con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, para incidir en la misma tesis de que si la UE mantiene sus tesis sobre el calendario negociador, el proceso puede fracasar. El domingo habló con la canciller alemana, Angela Merkel, y es posible que en breve llame a otros dirigentes europeos.

Cálculo del finiquito

Por ahora, la parte de la UE tampoco quiere empeorar las cosas y en el proyecto de conclusiones en el que trabajan los servicios del presidente del Consejo Europeo, DonaldTusk, se dejan abiertas varias opciones, sin ocultar que el grueso de las divergencias están en el cálculo del finiquito financiero que el Reino Unido debe abonar para saldar sus cuentas. El texto «acoge con satisfacción los progresos realizados en relación con los derechos de los ciudadanos» y «reconoce que, en lo que respecta a Irlanda, se ha avanzado bastante en la convergencia de los principios y objetivos relativos a la protección del Acuerdo de Viernes Santo y al mantenimiento del Área Común de libre circulación».

Sin embargo, en el aspecto financiero señala que «si bien el Reino Unido ha declarado que honrará las obligaciones financieras asumidas como miembro, esto aún no se ha traducido en un compromiso firme y concreto». Lo que propone Tusk es dar tiempo hasta diciembre para evaluar el estado de los avances en las negociaciones «con vistas a determinar si se ha logrado un progreso suficiente en cada uno de los tres temas» y, en su caso, aceptar que empiecen las negociaciones sobre la relación futura y «sobre posibles arreglos transitorios», siembre que sean beneficiosos para la UE.