El ministro para el Brexit, David Davis (izda.), y el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, hoy en Bruselas
El ministro para el Brexit, David Davis (izda.), y el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, hoy en Bruselas - AFP

Barnier considera que el Brexit está en un callejón sin salida

Subraya que aún no#se puede pasar a#la segunda fase de las negociaciones

CORRESPONSAL EN BRUSELASActualizado:

El negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el Brexit, Michel Barnier, considera que no debe recomendar a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete que acepten entrar en la segunda etapa de la negociación -sobre la futura relación con el Reino Unido, dado que no ha habido avances en la fase inicial, destinada a establecer una «retirada ordenada». Para definir la situación de las negociaciones Barnier usó deliberadamente la palabra francesa «impasse» que tiene un significado muy explícito, sobre todo si se traduce al inglés como callejón sin salida.

«Dada la situación, no puedo proponer al Consejo Europeo la semana próxima abrir las discusiones sobre la futura relación», dijo el político francés al término de la quinta ronda de negociaciones. Los dirigentes europeos se reúnen dentro de una semana en Bruselas para evaluar la marcha de las negociaciones y decidir si aceptan o no empezar a discutir sobre las condiciones de la relación futura, como quiere el Reino Unido, a la luz de la evaluación de Barnier sobre los avances logrados.

Según fuentes del equipo negociador europeo, la actitud de los británicos parece estar dirigida a llevar las cosas hacia la mesa del Consejo Europeo tal vez confiando en que la primera ministra Theresa May, será capaz de convencer a sus colegas de que le den un respiro abriendo una puerta para ella en este callejón sin salida, para evitar que el timón acabe pasando a manos de los partidarios más radicales de la ruptura sin contemplaciones.

Reproches británicos

El principal abanderado de estas tesis, el ministro británico de Exteriores Boris Johnson, ha empezado a preparar el terreno diciendo que «debemos prepararnos para la posibilidad de que no haya un acuerdo», dado que hasta ahora sus representantes han hecho propuestas «claras y útiles» y la falta de progresos debería ser atribuida, por tanto, a la rigidez europea.

Teóricamente, en la primera fase es necesario llegar a un compromiso aceptable sobre los derechos de los ciudadanos, la frontera irlandesa y el finiquito financiero. Los jefes de Estado y de Gobierno de los países que permanecerán en la UE habían previsto que antes de la cumbre de octubre se habría llegado a un grado suficiente de aproximación en estos tres campos y se podría emprender el debate sobre la futura relación entre la UE y el Reino Unido, pero según Barnier «esta semana no hemos dado grandes pasos adelante».