Internacional

La Eurocámara exige congelar el proceso de adhesión de Turquía a la UE

Los partidos no quisieron suspender las negocaciones de forma definitiva

La Alta Representante de Política Exterior, Federica Mogherini, se dispone a intervenir en la Eurocámara
La Alta Representante de Política Exterior, Federica Mogherini, se dispone a intervenir en la Eurocámara - REUTERS
ENRIQUE SERBETO Corresponsal En Bruselas - Actualizado: Guardado en:

Prácticamente todos los grupos políticos del Parlamento Europeo se han pronunciado hoy en favor de que la UE congele las negociaciones de adhesión con Turquía hasta que el presidente Erdogan no ponga fin a la deriva autoritaria que ha emprendido desde el golpe fallido del pasado verano. No es una decisión vinculante, pero la Comisión Europea tendría muchos problemas para ignorar este mensaje tan claro por parte de los eurodiputados. El responsable de ampliación y política de vecindad, Johanes Hahn, reconoció que en Turquía hay «un panorama sombrío» y que en los últimos años este país «se ha alejado de la UE en lugar de acercarse». Pero también dejó claro que los gobiernos de los países miembros no son partidarios de tomar medidas más drásticas por ahora. En este sentido, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, se dijo partidaria de mantener las negociaciones, pues de lo contrario perderían tanto la UEcomo Turquía.

Los eurodiputados se mostraron muy críticos con la deriva autoritaria de Turquía. «Cada semana pasan cosas terribles y se hace evidente que la democracia y el estado de derecho están amenazados en Turquía. Por ello no podemos aceptar seguir como si no pasara nada. La UE debe enviar una señal clara. Debe haber una decisión explícita de que se congelan las negociaciones» dijo el portavoz del grupo popular, Manfred Weber. Su colega socialista, Gianni Pittella, afirmó que «como socialdemócrata me cuesta pronunciarme en este sentido, pero lo cierto es que no podemos seguir hablando con Ankara en estas circunstancias». Pitella propuso «que se congelen las negociaciones, aunque no se suspendan». El liberal Guy Verhofstadt fue aún más allá y criticó a la Comisión por haber redactado un informe «devastador» sobre la situación en Turquía, «pero no se atreve a sacar conclusiones sobre la continuidad de las negociacion, aunque eso erosione nuestra credibilidad». Por distintas razones, los verdes de Izquierda Unitaria, aprovercharon para criticar el acuerdo migratorio, pero sin salir de la corriente crítica hacia los abusos de Erdogan en la ola de represión y las purgas. Por otras razones, la extrema derecha nacionalista coincidió en la misma posición.

El debate sirvió también para que el grupo popular pudiera expresar con claridad que sería mejor que en el futuro Turquía se convierta en socio prioritario antes que en un país miembro de pleno derecho. En todo caso, uno de los puntos clave de la resolución que se aprobará el jueves es que si Erdogan insiste en restablecer la pena de muerte, entonces esa adhesión será imposible.

La pena de muerte

Desde reclamar la interrupción de la ayuda financiera, incluso la que está vinculada a la gestión de los refugiados, hasta la imposición de sanciones, muchos oradores compitieron en exigir medidas más radicales. Y hasta el representante de la Comisión reconoció que la cuestión de la pena de muerte sería «traspasar una línea roja» que impediría cualquier aproximación. Los moderados, entre ellos el español Esteban González Pons, aseguraron que no se necesitan «medidas drásticas» puesto que el proceso de negociaciones en sí es una manera de exigir que se cumplan todos los requisitos de respeto a los derechos humanos».

El debate dio también para que se hablase en los pasillos de la última ocurrencia del inefable ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, que en una reciente visita a Ankara se permitió prometer a Erdogan que mientras el Reino Unido siga en la UE hará todo lo que esté en su mano para ayudar a Turquía a ingresar. Esta gestión fue calificada por Weber como «una increíble provocación arrogante» por parte del euroescéptico al que reprocha que «intente condicionar el futuro de un club del que ha dicho que quiere salir».

La cuestión de los visados

La resolución que será votada el jueves y que está siendo negociada entre los grupos prevé que se congelen las negociaciones, sin romper todos los canales políticos, algo que se garantiza diciendo que no se excluye que se les conceda la exención de visado si cumplen con las condiciones que les falta, pero que el restablecimiento de la pena de muerte pondría fin a cualquie perspectiva europea.

La respuesta de Erdogan a esta decisión estará probablemente a la altura de su carácter volcánico. De hecho se podría interpretar que el fracaso de las negociaciones sobre la reunificación de Chipre anunciado por Naciones Unidas en Suiza deja entrever que nos encontramos ante un periodo de profundo enfriamiento en las relaciones entre la UE y Turquía.

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