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Carolina Marín: «Siento como si en mí hubiera dos Carolinas muy diferentes»

Baila flamenco, adora a los perros y monta a caballo. Así es la reina del bádminton fuera de pista

Alejandro es el joven del que está enamorada. Se conocieron en la residencia Blume y hoy comparten piso en Madrid
Alejandro es el joven del que está enamorada. Se conocieron en la residencia Blume y hoy comparten piso en Madrid - EFE
A. L. JIMÉNEZ Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

«Al principio era mala con avaricia, daba vergüenza», recordaba divertida la madre de la bicampeona del mundo de bádminton y reciente medalla de oro en los Juegos de Río. La niña onubense, que creció entre faralaes y bulerías, es hoy una estrella en China, donde tiene que salir a la calle escoltada para que no la atosiguen los fans.

El «efecto Carolina» ha sacudido los cimientos del deporte que practica: en España se han incrementado en un 53% las licencias desde que ganara la medalla e incluso la Reina Letizia decidió apuntar a sus hijas después de verla sobre la cancha. Pero tras esta rutilante estrella del deporte mundial hay una chica de 23 años, de gustos sencillos, enamorada de su novio Alejandro, a quien conoció en el centro de alto rendimiento Blume y con quien vive, también en compañía de su perro Thori, en un piso alquilado del centro de Madrid. Hablamos con la prima dona del bádmiton, casi a ritmo de diapasón, en el brevísimo rato que le dejan sus entrenamientos. «No me gustaría enfrentarme a mí misma por la agresividad que muestro en la pista y por lo competitiva que soy», reconoce.

— ¿Ya ha asimilado la vorágine de su triunfo en Río?

Creo que no lo asimilaré de verdad, o por lo menos no le daré toda la importancia que tiene hasta el día que me retire.

— ¿Hay que gritar para que vean que no te rindes»... ¿En la vida también?

La vida personal es diferente a la vida deportiva. En mi caso, hay dos Carolina distintas. En la vida personal es a ti misma a quien tienes que demostrarte que no te rindes ante nada. Sin embargo, en la vida deportiva sí tienes a un rival enfrente que te quiere ganar.

— ¿Por qué sopla al volante antes de cada saque?

(Risas) No le soplo al volante, sino a mi mano. Cuando hace mucho calor me suda la mano, y a veces se me resbala un poco el grip de la raqueta.

— ¿En la cancha desestabilizó a las orientales, pero... ¿Cuánto se debe a la preparación y cuánto a que usted es así: fuerte y competitiva?

La preparación es lo más importante; el camino, el proceso que hay que hacer para conseguir cualquier cosa que te propongas. Si no tienes ese proceso, es imposible conseguir algo.

— ¿Entreno hasta la mirada», ¿le sirve fuera de la cancha, la mirada: comprando, convenciendo, ligando...?

Es muy diferente, la mirada que tengo en una pista de bádminton no es la misma que tengo cuando estoy fuera de ella, porque, como ya te he dicho, me siento como si hubiera dos Carolina diferentes.

— Entrena seis días a la semana... ¿De dónde saca el tiempo y en qué lo emplea?

Tengo muy poco tiempo libre, y la mayoría lo utilizo para descansar porque, si no, no rindo para el siguiente entrenamiento. Si tengo algo de tiempo libre me gusta estar con mis amigos, ir al cine, pasear con mi perro, estar con la familia…

— ¿Es de cremas, tratamientos...?

Me gusta cuidarme, en general.

— Bailaba flamenco, ¿lo sigue haciendo?

Desgraciadamente, no. Sólo lo bailo cuando hacemos alguna reunión familiar, que suelen ser pocas veces al año.

— Debe de tener alguna debilidad que no sepamos.

Me encanta montar a caballo. Cuando bajo a Huelva intento sacar tiempo para hacerlo.

— ¿A qué ha tenido que renunciar?

Con 14 años renuncie a mi casa, a mi familia, amigos, a todo… Por venirme a entrenar al CAR de Madrid.

— En el prólogo de su libro, «Gana el partido de tu vida», Rafa Nadal se compara con usted...

Me siento muy orgullosa. Ambos somos muy competitivos, luchadores, nunca damos un punto por perdido.

— ¿Y qué le gusta leer a usted?

Cualquier libro de autoconfianza.

— ¿Qué experiencia le gustaría compartir con quienes hoy la están leyendo?

Siempre destaco que las medallas son muy bonitas, sobre todo las de oro. Pero hay que trabajar mucho para conseguirlas. A veces, la gente no se imagina cuánto, pero desde luego hay que sacrificar muchas cosas en la vida para conseguir aquello con lo que sueñas y de verdad quieres.

— También participa en diversas causas sociales.

Sí, sobre todo en ayudar a la perrera municipal de Huelva. Intento publicar cosas en mis redes sociales para que la gente adopte animales, porque cada vez hay más abandonos. Hace poco adopte a una perra.

— ¿Cómo compagina el deporte con sus estudios?

He dejado apartados, por un par de años, los estudios porque me quería centrar en conseguir los objetivos. Los he conseguido, así que en un mes vuelvo a retomarlos. Quiero empezar la carrera de Fisioterapia.

— Pasó la medalla por el manto de la virgen del Rocío...

Fue algo inolvidable. Ese día lo recordaré siempre.

— ¿Y qué le parece ser una súper estrella en Asia?

Es un placer para mí ser un referente. Allí me siento como en casa.

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