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Las funciones del Gobierno en funciones Curri Valenzuela

El Gobierno en funciones no aprobará una subida de pensiones ni actualizará el sueldo de los funcionarios si persiste el bloqueo político, a pesar de que anunció ambas medidas después de que fracasara la investidura de Mariano Rajoy. Se decidió en el Consejo de Ministros del viernes pasado, aunque no se hizo público posteriormente. La razón: no se quiere gobernar a base de parcheos ni dar la impresión de que el Estado sigue funcionando normalmente a pesar de estos nueve meses sin Ejecutivo.

Mariano Rajoy aún confía en que después de las elecciones vascas y gallegas del próximo día 25 Pedro Sánchez entre en razón, por voluntad propia o más probablemente por presión de los barones socialistas quienes, si se cumplen los pronósticos de las encuestas quedarán espantados por el descalabro de su partido. A la espera de que eso ocurra, el presidente en funciones se carga de paciencia. A partir del 26 jugará su última baza: la de recordar la fecha tope que tiene España para presentar sus presupuestos del próximo año a la Comisión Europea y evitar así la carísima multa por el incumplimiento del déficit.

La fecha es la del 15 de octubre. Una investidura la semana anterior nos salvaría del toque de campaña. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tiene los Presupuestos elaborados y guardados en un cajón. Unos presupuestos en los que el resto de los miembros del Ejecutivo dan por hecho que se actualizarán las pensiones y los sueldos de los funcionarios. «La gente tiene que saber —explica un ministro— que de que haya un nuevo Gobierno o no depende que se prorroguen los presupuestos de este año o que podamos presentar y aprobar unos nuevos que permitan aumentar esos capítulos y otros más que beneficiarán a la gran mayoría de los españoles».

El argumento es similar al que esgrime el Gobierno para evitar la celebración de Plenos del Congreso o el Senado en los que la oposición ejerza de oposición al Ejecutivo. Con opiniones de juristas a favor y en contra de que se lleven a cabo esas sesiones, Rajoy ha tirado por el medio y se refugia en el criterio político para negarse a comparecer él o sus ministros, a los que como mucho les permite acudir a las sesiones de las comisiones parlamentarias, como ocurrió ayer con el ministro de Economía, Luis de Guindos, en la comisión de Economía del Congreso.

Aunque no han podido elaborar un proyecto de Ley en nueve meses, ni gastar un euro más de lo marcado en los presupuestos en vigor, los ministros en funciones siguen trabajando como siempre. Algunos de ellos, el doble. Rajoy no ha cubierto las bajas del dimitido José Manuel Soria, el candidato a lendakari Alfonso Alonso y la nueva presidenta del Congreso, Ana Pastor. Luis de Guindos se ocupa de Industria, Fátima Bañez va y viene entre Empleo y Sanidad, las cifras del paro y la garrapata hemorrágica y Rafael Catalá pasa las mañanas en Justicia y las tardes en Fomento cuando no se le descarrila un tren.

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