España

Correa: «Si el alcalde es mi amigo, es más probable que me dé el negocio»

El cabecilla de la Gürtel revela que la Gürtel consiguió contratos de los ministerios de Fomento y Medio Ambiente

Francisco Correa, cabecilla de la trama Gürtel - EFE

El cabecilla de la trama Gürtel continúa este viernes declarando en la Audiencia Nacional por liderar la red de corrupción y reconociendo las acusaciones. Ante las primeras preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, Francisco Correa ha confesado que se repartió los beneficios que obtuvo con una de las empresas investigadas (la firma de publicidad Spinnaker S.L.) con los antiguos cargos del PP Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda, Gerardo Galeote y Jesús Merino, todos implicados en su red.

Correa, quien no ha traído a esta sesión su archivador plagado de apuntes, ha asumido que crearon esa empresa de publicidad con los fondos de su caja B, nutrida con las comisiones ilegales que cobró por mediar para empresarios. ¿Por qué compartió los beneficios con Bárcenas, Sepúlveda, Galeote y Merino? «Porque nos apoyaron en la campaña, que fue muy dura, y decidí compartir los beneficios», ha respondido el acusado, quien ayer reconoció sobornos a antiguos alcaldes, el amaño de contratos y reparto de comisiones y la financiación con dinero negro de campañas electorales del PP. La Fiscalía pide para él 125 años y un mes de cárcel.

Una de las dos fiscales del caso ha cuestionado a Correa por las iniciales que constan en sus apuntes con el reparto de los beneficios de esta empresa. «P. A. C. no es Paco Cascos», ha insistido Correa, en relación al antiguo secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos. «Si recordara realmente quién es se lo diría».

Dos ministerios implicados

En sus explicaciones, Correa ha identificado algunos de los ministerios con los que la trama supuestamente amañó contratos de obra pública: Fomento y Medio Ambiente. El capo de la Gürtel dice que él y Luis Bárcenas influyeron para que estos ministerios otorgasen sus adjudicaciones a grandes empresas como OHL, ACS y Dragados, siempre según el relato de Correa, firmas que les pagaban comisiones.

El nexo con estas compañías era el empresario Plácido Vázquez, quien contactaba con Correa. «Nosotros gestionábamos y si había éxito, nos pagaban. Esto sucedió durante tres o cuatro años», ha señalado el principal acusado del caso Gürtel. Correa guardaba el dinero de las comisiones en su caja B y cuando podía lo trasladaba a Suiza, ha señalado el cabecilla, quien también ha asumido que sufragó y gestionó viajes privados de Luis Bárcenas, que pagaba también con su caja B.

Cuestionado por los pagos al exalcalde de Pozuelo de Alarcón Jesús Sepúlveda, Correa ha defendido con énfasis que esos abonos no los realizó en ningún momento el acusado Álvaro Pérez, «el Bigotes», uno de los lazos de la trama en Valencia, a quien trata de exculpar. «A Sepúlveda yo le di dinero, Álvaro no, se lo puedo garantizar».

Años 2003-2004

Sobre el momento en el que Correa cortó relaciones con el PP, el capo de la Gürtel ha mantenido que fue cuando llegó Mariano Rajoy, pero ha matizado la razón. «Yo fiché a Antonio Cámara (antiguo asesor de José María Aznar) y él tenía problemas graves con Mariano Rajoy. No fue porque trajimos a Pablo Crespo, fue porque tuvimos a Cámara, quien tenía una fatal relación con Rajoy», ha explicado Correa, quien ha vuelto a situar su salida de la calle madrileña de Génova en los años 2003-2004.

Al explicar sus actividades empresariales, de las que sigue presumiendo, Correa ha dejado clara su filosofía: «Si el alcalde es amigo mío tengo más probabilidades de que me dé el negocio». «Las relaciones comerciales son relaciones humanas. ¿Sabe quien es adjudicataria del AVE a la Meca? Lo gestionó el Rey de España», ha relatado a la fiscal, a quien ha contado que trabajó para alcaldes de IU.

El cabecilla de la trama también ha lamentado este viernes que su detención provocara el cierre de las oficinas de atención al ciudadano que crearon en Pozuelo de Alarcón y Majadahonda. «Fuimos pioneros», ha presumido, y «ahora tendríamos unas 80 o 90 en todo el país». «No es lo mismo un funcionario con plaza adquirida y cabreado que señoritas muy agradables, bien entrenadas, uniformadas, que en cualquier momento del día te pueden atender», ha señalado Correa.

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