Luis Ruiz en el partido ante el Huesca
Luis Ruiz en el partido ante el Huesca
Cádiz CF

Que siga la racha

El Cádiz CF suma eis puntos en dos jornadas, que saben a gloria
Por  15:47 h.

Sumadas, por fin, dos victorias consecutivas, la parroquia cadista respira con cierta tranquilidad y observa de manera relajada una tabla clasificatoria en la que su equipo se haya instalado en la zona media, en ese punto de equidistancia entre los puestos altos de privilegio y esos últimos que conducen a la zozobra inquietante del vértigo del abismo.

Sendos triunfos obtenidos, curiosamente, en partidos en los que el Cádiz CF no se ha mostrado superior a sus rivales. La siempre necesaria fortuna, que en otras ocasiones no nos acompañó, se ha querido vestir de amarillo en los encuentros disputados frente al Lugo y al Huesca. El pasado sábado, la providencial intervención del meta Cifuentes, al detener el lazamiento de un penalti, otorgó las alas necesarias a un equipo que, hasta entonces, se veía superado por un oponente que movía el esférico con mayor rapidez y precisión. Con una defensa bien asentada, con las habituales intermitencias de Abdullah y la satisfactoria omnipresencia de José Mari, el Cádiz CF veía perecer sus contados intentos de contragolpe en disputas fallidas y controles desafortunados de los poco acertados, Rubén Cruz y Aitor García. Circunstancia que obligaba a Ortuño y a Álvaro a redoblar sus esfuerzos para recuperar el balón y la posición.

Pero bien es cierto que este equipo posee la feliz cualidad de crear ocasiones de verdadero peligro cada vez que ronda la portería contraria. Así, en un breve arreón tras la reanudación, vendría el gol del triunfo. Y con el Huesca lanzado en busca del empate, las dos primeras sustituciones no consiguieron el objetivo deseado de aprovechar los enormes espacios que existían para cerrar el partido al contraataque, pues ni un impreciso Güiza ni un errático y precipitado Gastón del Castillo aportaron la frescura y clarividencia necesarias. Oxígeno que sí se encontró con la entrada de Garrido, quien no sólo secó al hasta entonces desequilibrante Samu Sáiz sino que se erigió en la referencia que sus compañeros demandaban.

Seis puntos en dos jornadas, que saben a gloria. Feliz noticia, una vez constatado el margen de mejora que aún poseen muchos jugadores.