CRÍTICA DE DANZA

«Last Work»: una eléctrica montaña rusa

El coreógrafo israelí presenta en los teatros del Canal, dentro de Madrid en Danza, su coreografía

Una imagen de «Last work»
Una imagen de «Last work» - ABC

Una mujer vestida de azul, al fondo del escenario, corre sobre una cinta contínua; constante, infatigable. Es el «bajo contínuo» sobre el que Ohad Naharin vertebra «Last work», una coreografía de 2015, que ha presentado su compañía, Batsheva, en el festival Madrid en Danza.

«Last work» (****)Coreografía: Ohad Naharin. Diseño de luces: Avi Yona Bueno (Bambi). Diseño y edición de la banda sonora: Maxim Warratt. Música original: Grischa Lichtenberger. Diseño de escenario: Zohar Shoef. Diseño de vestuario: Eri Nakamura. Intérpretes: Batsheva Dance Company. Teatros del Canal, Madrid

A Ohad Naharin lo ha disfrutado el público en varias ocasiones, bien presentado su trabajo por la propia Batsheva como por la Compañía Nacional de Danza. Son las suyas coreografías punzantes, salvajes, naturales y extraordinariamente personales. en las que la vida se muestra a borbotones, llena de energía y sensibilidad.

«Last work» participa de algunas de esas características. Es, ante todo, una coreografía áspera, que se eleva fundamentalmente sobre músicas inquietantemente repetitivas. Es una pieza a veces airada, a veces calma, pero siempre magnética. Naharin exhibe su dominio de la escena, de los tiempos; juega con las sensaciones del espectador a través de la libertad del movimiento de sus bailarines, que expresan distintos estados de ánimo con ellos.

Es un maravilloso creador de imágenes, de climas, de contrastes. de emociones transmitidas a través del cuerpo de los bailarines, entregados a la danza convertida en una montaña rusa llena de electricidad y química, y que desemboca en un frenético e hipnótico final en el que un bailarín crea un mágico laberinto con sus compañeros y una simple cinta carrocera.

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