Cultura - Arte

Bruce Davidson, el fotógrafo humanista que dio visibilidad a los «invisibles»

La Fundación Mapfre revisa, a través de 190 instantáneas, más de 50 años de carrera del célebre fotógrafo norteamericano, miembro de la agencia Magnum

«Nueva York, 1962»
«Nueva York, 1962» - © Bruce Davidson / Magnum Photos

Tras su paso por Turín, Rotterdam y Barcelona, llega a la sede de la Fundación Mapfre en Madrid (Bárbara de Braganza, 13), hasta el 15 de enero de 2017, la mayor retrospectiva dedicada hasta la fecha al fotógrafo norteamericano Bruce Davidson (1933). En un recorrido cronológico, la muestra repasa más de cincuenta años de carrera a través de 190 instantáneas de sus series más célebres, comenzando por «Los Wall», de 1955. Ya en ella Davidson nos da pistas de lo que va a ser una constante en todo su trabajo: su profundo humanismo, su compromiso ético y empatía con los retratados, el respeto con el que los trata y la dignidad que destilan sus retratos.

En las antípodas de las estrellas y divos de la fotografía que todos conocemos -algunos de ellos, compañeros en la agencia Magnum-, a Bruce Davidson le interesa acercarse y conocer, todo lo a fondo que pueda, a quien tiene frente a su objetivo antes de disparar. En el caso de los Wall, dos ancianos (John y Kate) a los que conoció en Arizona, donde hacía el servicio militar. Lo mismo ocurriría un año después en Francia con Margaret Fauché, la viuda de un pintor impresionista (León Fauché), a quien fotografió durante meses en su casa, paseando por París... El joven norteamericano es una esponja: absorbe las historias que le cuentan estos ancianos. Y, como dice Pablo Jiménez, director de Cultura de la Fundación Mapfre, «este fotógrafo ejemplar mantiene muy viva la emoción». Confiesa Carlos Gollonet, comisario de la muestra, que, a sus 83 años, Davidson se sigue emocionando hoy cuando vuelve a ver estas imágenes y recuerda a sus protagonistas y sus tremendas y desgarradoras historias.

«Jimmy Armstrong, Palisades, Nueva Jersey, 1958»
«Jimmy Armstrong, Palisades, Nueva Jersey, 1958»- © Bruce Davidson / Magnum Photos

«A lo largo de 50 años en la fotografía me he adentrado en mundos en transición; he visto gente aislada, explotada, abandonada e invisible», comenta el fotógrafo, que no ha podido acudir a Madrid por problemas de salud. Uno de esos «invisibles» que se cruzó en su camino es Jimmy Armstrong, un enano que trabajaba como payaso en el circo Clyde Beatty. Para su serie circense, de 1958, no le interesa inmortalizar las luces, los focos, el brillo de los protagonistas, sino que se acerca a los «actores secundarios», que, como en las buenas películas, suelen ser los más interesantes, los que esconden mejores historias. Davidson no se olvida de ellos cuando cierra su cámara y se marcha. Explica Gollonet que con muchos de ellos ha seguido manteniendo contacto a lo largo de los años. Es el caso de Armstrong.

También cuenta el comisario que de la Leica con la que hace sus primeras series allá por los 60 (su mirada es más ágil e intuitiva»), Davidson pasa en los 70 a una cámara de gran formato y el ritmo se hace más pausado, al tiempo que se van diluyendo sus influencias de maestros como Cartier-Bresson, Eugene Smith y Robert Frank, a los que admira profundamente, y su fotografía se torna más personal.

«Brooklyn, Nueva York, 1959»
«Brooklyn, Nueva York, 1959»- © Bruce Davidson / Magnum Photos

Todas sus imágenes tienen un alto contenido social. Como se aprecia en la serie «Bandas de Brooklyn», de 1959. Davidson se ganó la confianza de unas peligrosas pandillas callejeras, vivió desde dentro los dramas de estos jóvenes y los contó, una vez más, en unas fotografías llenas de verdad, sin moralinas ni sensiblerías. También se advierte en «Calle 100 Este», su serie más conocida, en la que se adentra en los suburbios de Harlem, un gueto de negros e hispanos donde consiguió adentrarse hasta lo más íntimo.

A comienzos de los 60 «The New York Times» le envió a hacer un reportaje fotográfico sobre los llamados «Viajes a la libertad»: pudo captar la tensión vivida por los voluntarios escoltados por la Guardia Nacional, entre ellos el propio Davidson, que viajaron de Alabama a Mississippi en una lucha por los derechos civiles. Unos acontecimientos que marcaron la historia reciente de Estados Unidos. Ante su cámara, Martin Luther King, el Ku Klux Klan...

«Birmingham, Alabama, 1963»
«Birmingham, Alabama, 1963»- © Bruce Davidson / Magnum Photos

La muestra incluye también imágenes de sus viajes por Italia, México o España. Concretamente, estuvo en Málaga y Almería inmortalizando el rodaje de «Mando perdido», película bélica protagonizada por Anthony Quinn y Alain Delon. Pero lo que le interesó a Bruce Davidson de su paso por nuestro país fue retratar a los habitantes de una zona marginal de Almería, La Chanca, al igual que haría el español Carlos Pérez Siquier. Nueva York siempre le interesó a Davidson: dedicó series al Metro, Central Park o la cafetería Garden, donde conoció a un grupo de judíos, supervivientes del Holocausto, que le contaban sus terribles historias. Judío como ellos, no es de extrañar que le conmocionaran profundamente. La exposición se cierra con algunos de sus últimos trabajos, centrados en la naturaleza y en dos ciudades: París y Los Ángeles.

Hay características que se repiten, según Carlos Gollonet, en toda la carrera de Davidson: su producción en series («la fuerza de su trabajo reside en la yuxtaposición de sus imágenes»), sus temas (los perdedores, los marginados), el grado de intimidad y confianza que logra con sus retratados... Hizo encargos más comerciales para revistas como «Vogue», gracias a los cuales podía permitirse hacer las fotografías que realmente quería. «Siempre quiso guardar su independencia», advierte el comisario. De ahí que acabara uniéndose a la todopoderosa agencia Magnum. Fue Cartier-Bresson quien le invitó a hacerlo. Para Gollonet, más que un fotorreportero al uso, este fotógrafo humanista, como Bruce Davidson se define a sí mismo, realizó fotografía documental de contenido social.

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