Estación de esqui de Formigal , en los Pirineos aragoneses, en una foto de hace dos años
Estación de esqui de Formigal , en los Pirineos aragoneses, en una foto de hace dos años

El Pirineo se derrite en una primavera adelantada

La estación del deshielo se adelanta a un ritmo medio de dos días cada década

ZARAGOZAActualizado:

El Pirineo se despide de uno de los inviernos más secos y menos fríos que recuerda en muchos años. Cuando aún no ha llegado oficialmente la primavera, el Pirineo presenta una estampa más propia de finales de mayo que de mediados de marzo. Basta echar un vistazo a los registros de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE): en toda la vertiente española del Pirineo no hay en estos momentos ni mil hectómetros cúbicos de agua en forma de nieve, algo que suele darse a las puertas del mes de junio, no en la recta final del invierno.

El motivo de esta situación es doble: de una parte, la escasez de precipitaciones que se ha notado durante el invierno; de otra, las temperaturas inusualmente altas que se han registrado en el último mes y medio. El resultado de esa combinación es que ha caído poca nieve, y se ha empezado a derretir antes de tiempo.

Deshielo en febrero

Los mismos registros de la CHE desvelan que el deshielo arrancó este año a primeros de febrero, y lo hizo a un ritmo que en condiciones normales se da a partir del mes de abril. El de este año ha sido un deshielo precoz, acelerado y rotundo: en el último mes y medio, el Pirineo ha perdido más del 40% de la escasa nieve que llegó a acumular este invierno.

Hace un año, en estas mismas fechas, había en la vertiente española del Pirineo unos 2.500 hectómetros cúbicos en forma de nieve. Es decir, casi el triple que ahora. Es cierto que el invierno de 2017-2018 fue especialmente generoso en nevadas, pero también que el actual ha sido notoriamente escaso. El promedio del quinquenio 2013-2018 indica que, en estas fechas, el promedio es de unos 1.800 hectómetros cúbicos de agua en forma de nieve, prácticamente el doble de la que hay actualmente.

Los datos son claros, pero no lo son tanto las interpretaciones. Unos indican que no es una muestra más del cambio climático; otros, que no pasa de ser una anormalidad pasajera, propia de las variaciones que se dan entre unos y otros años.

La primavera se adelanta dos días cada década

Hace unas semanas trascendieron algunos detalles recogidos en el II Informe del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, institución con sede en Jaca y de la que participan expertos de al Universidad y de diversos organismos relacionados con el medio ambiente y la meteorología. El informe indica que la primavera se está adelantando en el Pirineo a un ritmo medio de dos días cada década. Es un cálculo realizado a partir de la observación y medición de múltiples parámetros, como las migraciones de ciertas especies de aves o el ciclo vegetativo del trigo. Uno de los efectos de ese progresivo calentamiento es la desaparición de glaciares. En el Pirineo solo quedan 19, después de que en menos de 40 años hayan desaparecido la mitad de los que había.

Esquí en Semana Santa

Donde todavía no sienten los efectos es en las estaciones de esquí, el auténtico pulmón económico que mantiene la vida en las zonas más prósperas del Pirineo aragonés. Desde el grupo Aramón, que agrupa la práctica totalidad de estaciones de esquí aragonesas, afirman que la actual campaña está siendo buena. En el Pirineo ha nevado mucho menos de lo normal, pero suficiente para la actividad de las estaciones, gracias a su ubicación, a cómo se trabaja la nieve a pie de pista para que se conserve más, y también a la ayuda de los cañones de nieve artificial.

Esta temporada arrancó con cierta tardanza, las estaciones no lograron abrir para el Puente de la Constitución y tuvieron que esperar a fin de año. Pero –indican desde Aramón- eso ha ocurrido otras muchas veces. Pese a ello, a estas alturas sus estaciones ofrecen muchos kilómetros esquiables –más 100 kilómetros en Formigal y más de 60 kilómetros en Cerler, por ejemplo-, y confían en que la temporada pueda alargarse hasta Semana Santa, hasta la segunda quincena de abril –el año pasado las estaciones de Aramón cerraron a primeros de abril-.