La nieve es un recurso económico fundamental para las zonas prósperas del Pirineo, que viven del turismo
La nieve es un recurso económico fundamental para las zonas prósperas del Pirineo, que viven del turismo - F. Simón
Sociedad

La sequía azota al Pirineo y lo deja sin nieve antes de tiempo

Las altas temperaturas adelantaron este año el deshielo: empezó en febrero, dos meses antes de lo normal

R. Pérez
ZaragozaActualizado:

Al Pirineo le falta nieve y le sobran grados. Es el resumen de lo que le ha ocurrido este invierno. Y es lo que explica que, desde hace semanas, no existe el abundante manto blanco que debería cubrir la cordillera en esta época del año. Ahora es anormalmente escaso, tras uno de los inviernos más secos que se recuerdan en estas cumbres y después de que las altas temperaturas de la recta final del invierno -también inusuales- hayan adelantado y acelerado el deshielo.

Que al Pirineo le falte nieve en invierno y en la primera parte de la primavera es un problema que va más allá de lo medioambiental. Y es que, en esta cordillera, el paisaje y la economía van de la mano. La nieve es un recurso imprescindible para que el Pirineo le saque económico partido al invierno. Y de que esa economía funcione depende la demografía de las zonas que llevan décadas plantando cara a la despoblación gracias a los rendimientos de decisivos sectores como el de la nieve.

Este año, las nevadas tardaron en llegar, el manto blanco escaseó durante el primer tramo del invierno y eso se sintió de lleno en las estaciones de esquí. Y eso acaba extendiendo su efecto a toda la economía ligada a los esquiadores -comercios, hoteles, restaurantes...-, auténtico pilar de la economía de estos valles del Pirineo aragonés.

El invierno toca ahora a su fin, y se despide dejando tras de sí un escasísimo manto blanco en el Pirineo. La falta de precipitaciones ha sido acusada durante todo el invierno, y de ello dan fe los registros de reservas nivales que controla la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Ha nevado mucho menos de lo habitual durante todo el invierno, las reservas han sido notablemente escasas en comparación con lo que es normal, y encima la mayor parte de esa nieve ya se ha derretido cuando aún no ha acabado el invierno. Es algo que, con más o menos severidad, se ha producido de forma generalizada en todo el Pirineo, tanto en Navarra como en Aragón y Cataluña.

Los datos son contundentes: en el último quinquenio, lo normal es que en estas fechas del año el Pirineo en su conjunto esté cubierto por más de 1.800 hectómetros cúbicos en forma de nieve. Hace un año había incluso mucho más, unos 2.500 hectómetros cúbicos. Ahora, sin embargo, no hay ni siquiera mil. Es decir, las reservas nivales son la mitad de lo que ha sido normal en los últimos años, y un 62% menores de las que había hace justo un año.

A la sequía, a esa falta de nevadas, se han sumado unas temperaturas anormalmente elevadas que han adelantado el deshielo. A tenor de lo que ha ocurrido en los ultimos años, lo normal es que la pérdida de reservas de nieve por el deshielo no empiece con claridad hasta finales de marzo o primeros de abril. Este año, sin embargo, comenzó nada más acabar enero, se aceleró en febrero y ha continuado en marzo. En apenas mes y medio, el Pirineo ha perdido más del 40% de la escasa nieve que llegó a acumular este invierno, según indican los registros nivales controlados por la CHE.