Imagen de archivo de la manifestación «Sí a la vida»
Imagen de archivo de la manifestación «Sí a la vida» - Maya Balanya

Los españoles aceptan mejor la eutanasia que el aborto

La realidad dibujada por el estudio de la Fundación BBVA sobre valores y actitudes en Europa cambia cuando la gestación supone una amenaza para la salud de la madre, del feto o si el embarazo es fruto de una violación

MadridActualizado:

La eutanasia está más aceptada que el aborto en España y otros países de Europa como Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. Son las conclusiones de un estudio presentado la mañana de este miércoles por la Fundación BBVA sobre valores y actitudes en Europa acerca de cuestiones éticas, sociales y religiosas. La información se ha obtenido a través de una encuesta a una muestra representativa de 1.500 personas en cada uno de los cinco países más poblados de la Unión Europea.

Una de las cuestiones que gozan de un mayor nivel de aceptabilidad es la eutanasia. Entendida como «acelerar la muerte con ayuda médica a enfermos en la fase terminal de una enfermedad incurable y que han expresado su voluntad de no seguir viviendo», se sitúa en una posición de aceptación del 7,35 sobre 10 en España. Pero es en Francia donde un mayor porcentaje de personas aprueba esta práctica, llegando a una puntuación de 7,87.

El grado de aprobación de la eutanasia es muy alto en todos los segmentos y se incrementa cuando aumenta el nivel educativo, entre quienes se declaran de izquierdas y entre los que expresan un nivel de religiosidad bajo.

Pese a que la eutanasia no es legal en España y la interrupción voluntaria del embarazo está despenalizada por ley desde 2010, abortar está peor visto en nuestro país. En una escala del 0 al 10, el aborto apenas raspa el aprobado. Esta aceptado en un 5,56. Francia tiene la media más alta (7,47) e Italia la más baja (5,30).

Lo que explica esta diferencia en la aceptación de la eutanasia frente al aborto es, según Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA, que la interrupción del embarazo está regulada. «En el caso de la eutanasia no ha habido un movimiento social porque no se ha regulado. Si se hiciera, aparecerían los matices y las personas tedrían más claro su posicionamiento. Como con el aborto».

En la interrución del embarazo, Consuelo Perera, técnico del Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA, ha detallado a ABC que «en el aborto intervienen otro tipo de cuestiones como los movimientos de la mujer y pro vida que creen que el embión tiene una condición moral más próxima a la de un ser humano. Entonces hay un choque mayor que en el caso de la eutanasia».

La realidad dibujada por la encuesta cambia cuando se trata de abortos en caso de amenaza para la salud de la madre, del feto o si el embarazo es fruto de una violación. El 90% de los españoles piensa que abortar es admisible cuando la salud de la madre está gravemente amenazada, el 82% acepta la interrupción del embarazo cuando este es resultado de una violación y el 81% lo acepta cuando existen indicios de que el feto presenta malformaciones. Por último, el 50% de los españoles sostienen que el aborto debe ser admisible siempre que la mujer lo desee.

La media en el resto de países es más alta en todos los supuestos. En concreto se elevan respectivamente en 2, 4, 2 y 8 puntos porcentuales la aprobación del aborto en los anteriores casos.

Existe división de opiniones sobre la condición moral del embrión. En Francia, Reino Unido y España, más de un tercio tiene la visión del embrión como un conjunto de células sin condición moral, seguida de la percepción de que tiene un status moral a medio camino entre el de un conjunto de células y un ser humano.

España es el país más polarizado sobre la gestación subrogada, según el estudio

Otras cuestiones sobre las que pregunta el estudio es la gestación subrogada. Es una de las prácticas que genera mayor fragmentación. Es ampliamente aceptada en Reino Unido, con la gran mayoría situándose en el extremo de mayor aceptación, y también es aprobada por la mayoría relativa en Francia, Alemania y España. En Italia, en cambio, es ampliamente rechazada.

La buena acogida de esta práctica en Reino Unido se debe a que es uno de los pocos países que la ha regulado. «Muchas veces las leyes lo que hacen es acelerar el nivel de aceptación. Se retroalimenta. Legislas sobre algo y tiene a ser aceptado», señala Perera.

España es el país más polarizado con este tema. El mismo porcentaje de personas (30%) se sitúa en el extremo de mayor aceptación y en el extremo de mayor rechazo. La media (5,07) supera levemente el aprobado. No obstante, esta cifra ha crecido 0,6 puntos desde 2009.

Tanto en España como en el promedio de los otros cuatro países, la gestación subrogada es rechazada entre el grupo de 65 y más años, entre quienes tienen un nivel de estudios más bajo y las personas de religiosidad alta.

En cuanto a la percepción del trato hacia las mujeres existe un amplio consenso acerca de la generalización del acoso y la discriminación de las féminas en la sociedad. También en torno a que el maltrato físico a las mujeres dentro de la pareja es más frecuente que a los hombres.

Italia destaca con su nivel de religiosidad respecto a otros países europeos

Sobre la fe, el estudio resalta que el nivel de religiosidad tiende a ser medio-bajo en todos los países con la excepción de Italia. Dicho grado es más alto entre las mujeres, a medida que aumenta la edad, cuando disminuye el nivel de estudios y entre los que se autodefinen ideológicamente de derechas.

La religión ha perdido influencia en comparación con los estudios anteriores. La mayoría de los europeos declara pertenecer a una religión, pero solo una minoría practica.

Además, en general, se considera que las religiones son hoy más una fuente de conflictos que de paz y que la fe no da respuesta a las cuestiones más importantes de la vida de las personas. Excepto en Italia, las personas encuestadas no creen que la sociedad mejoraría si se prestara más atención a los valores religiosos y rechazan un vínculo entre las creencias y actuar de manera ética.

Por último, los ciudadanos en todos los países incluidos en el estudio expresan un alto nivel de satisfacción con su vida personal y una elevada sensación de control en el modo en que se desarrolla su vida. Los españoles destacan particularmente tanto en la satisfacción personal como en la percepción sobre su capacidad de influencia personal. Incluso, mejoran ambos indicadores respecto a 2012 por la salida de la crisis.