El aceite de menta mejora los síntomas de los problemas de esófago, según un estudio
El aceite de menta mejora los síntomas de los problemas de esófago, según un estudio - ABC

Una cucharada de menta ayuda a bajar la comida

El aceite de menta mejora la dificultad para tragar y el dolor torácico que experimentan algunos pacientes con problemas en el esófago, según un estudio

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La menta puede ayudar con la dificultad para tragar y el dolor torácico no cardíaco que experimentan algunos pacientes con problemas en el esófago, según un ensayo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur (MUSC). De los 38 pacientes inscritos en el estudio piloto del MUSC, el 63 por ciento reportó una mejoría de los síntomas.

«El aceite de menta es un agente establecido en el tratamiento del síndrome del intestino irritable. Tratamos de examinar su efecto en pacientes con problemas de deglución y dolor torácico sin causa aparente», explica Mohamed Khalaf, investigador de trastornos esofágicos en el Centro de Enfermedades Digestivas del MUSC y primer autor del artículo.

«Nuestros hallazgos sugieren que la menta puede ayudar a prevenir estos síntomas relajando el músculo liso en el esófago inferior», dice Donald O. Castell, MD, profesor emérito de la Facultad de Medicina de MUSC, un gastroenterólogo reconocido a nivel nacional y autor principal en la artículo.

Se sabe que el aceite de menta tiene efectos terapéuticos en múltiples trastornos debido a sus propiedades relajantes musculares. Sin embargo, solo dos estudios anteriores han investigado su papel en el tracto digestivo superior.

El estudio MUSC encontró que los pacientes que tomaron comprimidos de aceite de menta antes de comer se sintieron mejor después de las comidas que los que no lo hicieron. Las personas con dolor torácico no cardíaco y dificultad para tragar sin obstrucciones son las que más beneficios experimentaron: el 73 por ciento de ellos aseguró sentirse mejor. De los pacientes con solo uno de los síntomas, aquellos con dolor torácico no cardíaco tuvieron una respuesta más positiva del aceite de menta (63 por ciento) que aquellos con dificultad para tragar (53 por ciento).

Los resultados fueron incluso mejores entre los pacientes con trastornos espásticos del esófago: el 83 por ciento informó sentirse mejor o un poco mejor. Aunque son menos conocidos que los trastornos esofágicos, como el reflujo gastroesofágico, los trastornos espásticos del esófago también pueden alterar la vida del paciente. En estos trastornos, el esófago sufre espasmos dolorosos que pueden interferir con la alimentación. Debido a que los espasmos ocurren solo de vez en cuando, son difíciles de diagnosticar y tratar.

La menta ofrece una atractiva primera línea de defensa para estos pacientes que experimentan síntomas intermitentes, ya que pueden tomarla libremente a medida que aparecen los síntomas.

«En este estudio, los pacientes que habían experimentado dificultades para tragar tomaron dos dosis de una menta comercialmente disponible justo antes de las comidas. Los que tenían dolor de pecho tomaron los comprimidos de menta según fuera necesario», explica Khalaf.

Castell y Khalaf advierten que los pacientes primero deben ser examinados por un médico para descartar una enfermedad cardíaca y someterse a un procedimiento conocido como una endoscopia para descartar una obstrucción antes de que se les ofrezca menta como tratamiento de primera opción.

Si bien los resultados preliminares de este estudio son prometedores, deben confirmarse en un ensayo que compare los resultados entre los pacientes que reciben una dosis específica de aceite de menta y aquellos que reciben solo un placebo.