EL APUNTE

Homenaje a los callados protagonistas

La Guardia Civil recibió ayer el abrazo de todo Cádiz por su labor en favor del país y quien lo habita

La Voz de Cádiz
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Una patria son muchas cosas. Habrá quien diga que lo fundamental son las divisas: himno, bandera y escudo. Otros, que es la permanencia de unos valores. También quien oponga que son sus ciudadanos. Los más exquisitos incluso defenderán que, dentro de estos ciudadanos, son los que ofrecen su abnegado esfuerzo para el bien común quienes son el símbolo principal de ese término abstracto a quien se llama país, patria, nación o estado. Puede escogerse la definición que se quiera que, descollando siempre en todas ellas, estará el Cuerpo de la Guardia Civil, que ayer recibió el abrazo de la provincia, de Andalucía y del resto de España en la festividad del 12 de octubre. Un año más, en la Comandancia de Cádiz, quedó patente que el cariño que se profesa por el cuerpo benemérito está por encima de ideologías políticas y de colores interesados.

La celebración de la patrona del Cuerpo, la Virgen del Pilar, sirvió para recordar, con un calor que quiso acompañar a los agentes y a sus allegados, los desafíos a los que se enfrentan en un lugar tan complicado como Cádiz. Así, lejos de autocomplacerse, se recordó el esfuerzo que supone acabar con el narcotráfico, una lacra que amenaza la convivencia diaria especialmente en el Campo de Gibraltar. Al hablar de esta zona, tampoco se olvidó el reto de la inmigración, que precisa de una combinación de respeto por quienes peor lo pasan con la severidad hacia quienes se lucran con la desgracia. La labor humanitaria de la Guardia Civil tiene su mejor imagen en la tranquilidad de los inmigrantes cuando ven aparecer la patrullera de los agentes.

Por supuesto que en el acto convocado ayer también se recordó a los gaditanos que perdieron la vida sirviendo a los españoles lejos de la provincia. Entre ellos, destacó el homenaje al agente Vicente Jesús Caballero, cobardemente asesinado en Teruel en el cumplimiento del deber. Su hermano fue el encargado de dejar una corona por quienes, como él, cayeron por hacer un país mejor para todos.

El subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco, se refirió a los miembros de la Guardia Civil con un mensaje claro: «Sentíos orgullos de lo que hacéis como yo me siento orgulloso de vosotros». Ante los desafíos del separatismo, de la delincuencia organizada o ante dramas como el de la inmigración, el símbolo de la espada y los fasces representan, como pocos, lo que es una patria.

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