Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias - EFE
EDITORIAL

Los presupuestos salen a pagar

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Cuestionados por las autoridades comunitarias y sometidos al mercadeo de los socios del Gobierno, separatistas y antisistema, los Presupuestos redactados por el Gobierno de Pedro Sánchez y sellados en La Moncloa con el logotipo de Podemos representan, sobre todo, un ataque directo a la economía de los españoles y una amenaza a su bienestar. Serán los contribuyentes quienes paguen la factura de unas cuentas inspiradas por el populismo, articuladas por la revancha ideológica y condicionadas por las cesiones, no solo económicas, que exigen los aliados del Ejecutivo para llevar a cabo su plan de demolición del Estado. No habrá que esperar mucho para ver, en caso de que los Presupuestos salgan adelante, las consecuencias directas e indirectas que el aumento de la carga fiscal y del gasto público tendrán para la sociedad española, ya hipotecada por una deuda que, además de crecer, incrementará su carga por la inminente subida de los tipos de interés en la eurozona. En su tercera rectificación, marca de la casa, el Gobierno admite ya que el aumento del salario mínimo pactado con Podemos acarreará un incremento de hasta el 12,5 por ciento de las bases de cotización de los autónomos, que el 1 de enero comenzarían a pagar su parte correspondiente de la fiesta populista, también financiada con el aumento de la tarifa plana que disfrutan los emprendedores. Serán los primeros, pero no los últimos.

En diferido, el común de los contribuyentes sufrirá el encarecimiento de los bienes y servicios que el Gobierno pretende gravar con nuevos impuestos, repercutidos por las empresas a sus clientes. No serán las grandes fortunas, los bancos o las eléctricas quienes sufraguen el programa electoral que, disfrazado de Presupuestos, firmaron Sánchez e Iglesias. Los autónomos ya saben a cuánto tocan.