Cerrar las nucleares es un error

La electrificación total del parque automovilístico y el cierre de las nucleares no es un plan serio ni viable, sino otra funesta ocurrencia del PSOE

ABC
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El Gobierno de Pedro Sánchez no solo pretende prohibir la matriculación de vehículos de gasolina y diésel a partir de 2040 y que el sistema energético sea cien por cien renovable en 2050, sino que también quiere cerrar todas las plantas nucleares en la próxima década, lo cual, además de suponer otra ensoñación irrealizable, sería un grave error. Es cierto que el planeta ha comenzado una batalla por las energías límpias y que todos los países, y el nuestro también, deben esmerarse en la tarea. Pero con cabeza y previsión, lo que no parece que guíe al actual Ejecutivo. Ahora, el PSOE tiene la intención de no prolongar la vida útil de los siete reactores que operan en España más allá de los 40 años estipulados , de modo que el parque sería clausurado antes de 2030, según anunció el secretario de Estado de Energía. Prescindir de una fuente energética tan importante en un período de tiempo tan corto pondría en riesgo la estabilidad y el buen funcionamiento de la red, al tiempo que dispararía el coste de la electricidad, con todo lo que ello implica en términos de competitividad y creación de empleo. No en vano, el cierre de las nucleares obligaría a triplicar la actual potencia instalada de renovables en los próximos diez años, lo cual se antoja imposible desde el punto de vista técnico y financiero. Todo ello evidencia de nuevo la improvisación del Ejecutivo socialista y su irresponsabilidad política al tratar de demonizar, por fines electoralistas, una fuente de energía que es clave para el conjunto del país, empleando argumentos que no resisten el más mínimo análisis. Primero porque la vida útil de las centrales se puede alargar más allá de 40 años, siempre que se cumplan los requisitos que exige el Consejo de Seguridad Nuclear, tal y como admite el propio Gobierno. De hecho, en España no existe ninguna limitación de tiempo para mantener en funcionamiento un reactor, salvo que así lo estipule el regulador. En EE.UU., por ejemplo, la mayoría de plantas puede operar hasta 60 años y algunas no descartan alcanzar los 80. El cierre del Gobierno no se debe a criterios técnicos.

En segundo término, porque genera el 21% de la electricidad que consumen anualmente los españoles con tan solo el 7% de la potencia instalada, aupándose así como la energía más eficiente y una de las más baratas. Además, no emite CO2 a la atmósfera, de modo que contribuye a la lucha contra el calentamiento global. Y, por si fuera poco, garantiza el suministro eléctrico y la estabilidad del sistema, a diferencia de lo que sucede con las renovables, cuya producción depende de las condiciones meteorológicas. Sánchez opta por ignorar los datos y la opinión de los expertos. La electrificación total del parque automovilístico y el cierre de las nucleares no es un plan serio ni viable, sino otra funesta ocurrencia del PSOE.