SEGURIDAD VIAL

Cómo evitar el aquaplaning tras una tormenta de verano

Se trata de un fenómeno físico que se produce cuando se queda atrapada una capa de líquido entre dos superficies

MADRIDActualizado:

Las tormentas de verano tan habituales en estos días, pueden resultar muy peligrosas, tanto mientras se están produciendo como por los embolsamientos de agua que se pueden formar en las carreteras y calles.

El «aquaplaning» se describe como la flotación o deslizamiento de las ruedas, en concreto las directrices, sobre una superficie altamente acuosa perdiendo el contacto con el asfalto. Es uno de los fenómenos más peligrosos en la conducción y se produce al rebasar balsas de agua o grandes estancamientos en la vía que pueden provocar la pérdida momentánea de la dirección.

Si se llega a producir el aquaplaning la forma de actuar consiste en soltar el acelerador, evitar mover el volante y, si es posible, evitar también frenar. Si existe la amenaza de un accidente sí actuaremos sobre los frenos, ya que en la mayoría de los casos las ruedas traseras todavía tendrán agarre suficiente para reducir la velocidad del vehículo. Cuando los neumáticos vuelven a contactar con el asfalto se debe continuar conduciendo a una velocidad reducida.

Si se acaba de producir una tormenta o amenaza lluvia y vamos en coche se recomienda circular con más precaución de la habitual ya que el riesgo puede empezar incluso antes de una lluvia torrencial: las primeras gotas de agua, mezcladas con la grasa y la suciedad de la carretera, generan una peligrosa y deslizante capa. Nada mejor que una conducción preventiva que evite brusquedades en las maniobras.

Otro de los problemas de esta lluvia es que se empañen los cristales. Adecuaremos la climatización del vehículo para evitar que los vidrios (sobre todo el parabrisas y la luneta trasera) se empañen, restando visibilidad. Para esto, un truco que siempre funciona es conectar, además de la resistencia térmica (algunos coches incluso la llevan delantera), el aire acondicionado, aunque sea invierno, e incluso la posición de recirculación, dirigiendo el flujo a la zona superior.

Mucha atención ante posibles encharcamientos que, a menudo, suceden sobre tramos bacheados o bajo puentes donde caen torrentes o drenajes de vías superiores. Si vemos que, con todo, no queda otra que pisar una de esas balsas, manteniendo la calma agarremos con firmeza la dirección e intentaremos superarla lo más rectos posible sin tocar el freno, manteniendo la velocidad constante o reduciéndola levemente (mejor antes de entrar). Por cierto, en lo posible trataremos de meter todas las ruedas en el charco y no sólo las un flanco del coche, más peligroso y proclive a derrapajes y trompos.

Si el vehículo sobrevirase (tendencia a irse de atrás o derrapar), sin tocar freno ni embrague contrarrestaremos el giro o «latigazo» girando levemente la dirección en sentido opuesto al citado efecto, acelerando a su vez con suavidad. Si por el contrario el coche sigue recto (subviraje, menos frecuente en caso de aquaplaning) nos centraremos en la dirección olvidando los pedales, girándola en sentido opuesto al movimiento frontal del vehículo. Y pasado el trance, tocaremos suavemente lo frenos para secar y recuperar la eficacia de discos y pastillas.

Dibujo de los neumáticos

Los neumáticos nuevos pueden evacuar hasta 30 litros de agua por segundo a 80 km/h, pero con sólo la profundidad mínima legal de la banda de rodadura de 1,6 mm, el desplazamiento del agua se reduce a poco más del 50%. Las mediciones realizadas por Continental han demostrado que, con una profundidad de la banda de rodadura de tres milímetros, los neumáticos todavía conservan algo más del 80 por ciento de su capacidad de evacuación de agua.

Para ayudar a determinar la profundidad de la banda de rodadura, los principales fabricantes de neumáticos instalan indicadores de desgaste entre las ranuras de la banda de rodadura. Con tres milímetros de altura, estos indicadores se encuentran entre los bloques de la banda de rodadura. Si la huella circundante se ha desgastado al nivel de los indicadores, es hora de reemplazar los neumáticos por la seguridad de los ocupantes del vehículo y del resto de usuarios de la carretera. Para localizar fácilmente estos indicadores se sitúa en el flanco del neumático el símbolo de una gota de agua alineado con cada indicador.