Gasolinera low cost cerca barataOjo al repostar: diferencias de más de cincuenta céntimos/litro entre gasolineras en el puente de mayo

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Este martes comienza un largo puente de mayo para los madrileños, y lo hace con la gasolina situada, de media, en el entorno de los 1,330 euros el litro. No obstante, existen grandes diferencias entre unas estaciones de servicio y otras, que pueden suponer un impacto notable de camino hacia nuestro destino vacacional.

Según el comparador de gasolineras de ABC.es, la gasolinera más cara de la Península para repostar gasolina se sitúa en la Avenida del Paralelo de Barcelona número 25, donde el precio por litro alcanza los 1.669 euros. Al mismo tiempo, en la más barata de España, ubicada en la calle Subida al Mayorazgo 7 de Santa Cruz de Tenerife, el litro se sitúa en 0.963 euros.

Fuera de Canarias, que disfruta de un régimen especial de tributación, y ya en territorio peninsular, la gasolinera más barata se halla en Valencia, en la calle Poligono Proyecto 1, donde el precio del litro de gasolina es de 1,148 euros. La diferencia, por tanto, entre la gasolinera más cara y la más barata de la Península ronda los 0,52 euros por litro, lo que puede suponer un total de 26 euros extra para un depósito tipo de 50 litros.

En cuanto al diésel, la gasolinera más barata se sitúa en Murcia, en la calle Venezuela 10/12, con un precio por litro de gasoil de 1,119 euros. Al mismo tiempo, la más cara está en Granada, en la autovía A-92 a la altura del kilómetro 322, donde el precio del litro alcanza los 1,399 euros.

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Gasolineras Low-cost

Repostar en una gasolinera de marca consolidada en lugar de en una de bajo coste o «low-cost» puede suponer una diferencia de hasta veinte céntimos por litro. Una diferencia importante cuyo origen no está en la materia prima, sino en los aditivos que las grandes petroleras deciden añadir para aumentar el rendimiento.

La composición de estas gasolinas ha sido alterada mediante la introducción de aditivos especiales. Estas sustancias añadidas a la gasolina tienen diferentes funciones, como lubricar, actuar como anticongelante o estabilizante. Antes de que la petrolera añada estos compuestos, las gasolinas son exactamente iguales. Esto se debe, a que todos los combustibles que se venden en estaciones de servicio españolas están obligadas a cumplir con unos mínimos de calidad, y proceden en su inmensa mayoría de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH).

Esto garantiza que tanto los combustibles de bajo coste como los de marca cumplen unos requisitos idénticos que garantizan una calidad mínima, lo que no impide que las compañías consolidadas decidan añadir sus propios aditivos para mejorar su producto y diferenciarlo de su competencia. Cada petrolera tiene su formula, lo que les permite diferenciarse del resto. Los compuestos añadidos que llevan las gasolionas más caras, así como su proporción, las marcas los mantienen en el más riguroso secreto.

Otras diferencias tienen que ver con los menores costes de las gasolineras «low-cost», que tienen un menor número de empleados y no necesitan publicitarse. «El secreto es el menor margen de beneficio que pretendemos tener» explicaba recientemente Francisco Fernández, delegado de la zona centro de la marca Ballenoil. «También la infraestructura, al tener una persona solo eso nos ayuda», apuntaba. De igual modo, gran parte de las gasolineras «low-cost» están asociadas a supermercados, con lo que su bajo precio supone un gancho para que el cliente acuda tras hacer la compra en sus instalaciones, lo que sí ofrece un mayor margen de beneficio.

En el caso del gasóleo o diésel, lo que diferencia uno de otro es el número de cetano. Este índice está relacionado con el intervalo de encendido, es decir, el tiempo que transcurre entre la inyección del combustible y el comienzo de la combustión. Este número ha de ser superior a 46. Sin embargo, en España todos los gasoleos A superan el 51 y por lo tanto cualquier diesel es apto para todos los coches.

Ese número de cetato puede ser aún más alto. Cuanto más alto, más se retrasa la ignición del combustible provocando una mejora en la calidad de la combustión. De este modo, se reducen las emisiones contaminantes e incluso los ruidos y vibraciones del motor.

Por lo tanto el combustible conocido como «low-cost» mantiene una serie de propiedades mínimas (obligadas a nivel nacional y europeo) que aseguran su calidad. Eso sí, a largo plazo nuestro coche notará esa falta de aditivos y sustancias que sí están en el «premium». Podremos notarlo en la cámara, las toberas o el sistema de admisión ya que tanto la gasolina como el diésel los corroen y algunos de esos aditivos ayudan a evitarlo.