Casa de los padres del presunto terrorista del último atentado de Nueva York, Sayfullo Saipov, a las afueras de Tashkent
Casa de los padres del presunto terrorista del último atentado de Nueva York, Sayfullo Saipov, a las afueras de Tashkent - Reuters

Uzbekistán, principal cantera islamista en el Asia Central ex soviética

Extremistas uzbekos, ya bajo la bandera de Al Qaida o de Daesh, han perpetrado atentados en varios países del mundo en los últimos años

Corresponsal en MoscúActualizado:

El Islam radical se asentó en Uzbekistán inmediatamente después de la desintegración de la URSS, a principios de los 90, y tras la guerra civil en el vecino Tayikistán, una de cuyas facciones contaba con apoyo directo de los talibanes afganos. Estos grupos extremistas se instalaron en el valle de Ferganá, enclave situado al este de Uzbekistán, pero que extiende sus territorio también a Kirguistán y Tayikistán. Allí surgió en 1991 el Movimiento Islámico de Uzbekistán (OIH según sus siglas en uzbeko).

Desde entonces, el OIH ha protagonizado multitud de atentados terroristas no sólo en su propio país y en el resto de Asia Central, sino también en Rusia. En los últimos años, extremistas uzbekos, ya bajo la bandera de Al Qaida o de Daesh, han perpetrado ataques en otros países del mundo como ha sido el reciente caso en Nueva York, en el que Sayfullo Saípov acabó con la vida de ocho personas e hirió a más de una decena.

El Movimiento Islámico de Uzbekistán fue fundado por un ex militar soviético, Juma Namangani, y Tahir Yuldáshev, ambos de etnia uzbeka y nacidos en Ferganá, valle en donde viven unos 12 millones de habitantes. Casi paralelamente, en Uzbekistán apareció el llamado Partido de la Liberación Islámica (Hezb ut Tahir), que proclamó la creación de un gran califato en Asia Central.

Una de las acciones más mortíferas

Una de las acciones terroristas más sangrientas del Movimiento Islámico de Uzbekistán, con un balance de 20 muertos tuvo lugar en Tashkent, la capital del país, en febrero de 1999. Una veintena de víctimas mortales causó también la serie de atentados llevada a cabo por el OIH en la misma ciudad y en Bujará en marzo de 2004, pese a que fuentes independientes elevaron al doble la cifra de fallecidos.

En la rebelión de Andiyán, también en la zona de Ferganá, en mayo de 2005, tomaron parte organizaciones islamistas, pese a que la revuelta tuvo más bien carácter espontáneo y contó con el apoyo de casi toda la oposición al régimen de Islam Karímov, quien aplastó la insurrección a sangre y fuego. Oficialmente murieron 187 personas, pero las ONGs sostienen que la cifra superó el millar. El OIH participó también, en junio de 2014, en el ataque contra el aeropuerto pakistaní de Karachi con un balance de 37 muertos.

El terrorista kamikaze que cercenó su vida y la de otras 15 personas en el metro de San Petersburgo, el pasado abril, era uzbeko, Akbarzhón Dzhalílov, aunque nacido en Kirguistán y con nacionalidad rusa. El Comité Nacional Antiterrorista de Rusia (NAK) calcula que hay cerca de 4.000 centroasiáticos luchando en las filas de Daesh en Siria e Irak, de los que casi la mitad serían uzbekos.

Musulmanes suníes

Aunque Uzbekistán oficialmente es un Estado laico, la mayoría de su pobladores son musulmanes suníes. Esta ex república soviética ha estado dirigida con mano de hierro durante un cuarto de siglo por Karímov, fallecido en septiembre del año pasado. Ahora al frente del país está Shavkat Mirziyóyev, delfín del dictador muerto y ex primer ministro, que gobierna con el mismo estilo autoritario y trata de combatir sin piedad el terrorismo. «Uzbekistán está dispuesto a usar todas sus fuerzas y recursos para ayudar en la investigación de este acto terrorista», dijo Mirziyóyev esta semana tras lo sucedido en Nueva York.

La Policía uzbeka asegura que detiene prácticamente a diario a jóvenes que regresan al país desde el extranjero, supuestamente después de largos periodos de trabajo. En realidad, según el ministro de Interior uzbeko, Abdusalom Azízov, «son terroristas que vuelven de Siria, Irak y otros puntos del planeta».

Con más de 30 millones de habitantes, Uzbekistán es el país más poblado entre las ex repúblicas soviéticas de la zona. Aunque en menos cantidad que sus vecinos, posee petróleo y gas. Uzbekistán tiene además uranio, oro y es el segundo exportador mundial de algodón. Su emplazamiento en una región rica en hidrocarburos y la proximidad de Afganistán e Irán elevaron el valor estratégico de Uzbekistán, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.