Fernando Llopis - El último liberal

Y a los diez segundos resucitó

«El socialista Vicente Soler habló de cómo la policía franquista les detuvo a él y a otros compañeros como Ernest Lluch: podía haber recordado cómo fue asesinado por ETA»

Fernando Llopis
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“Es curioso cómo los hombres muchas veces solo ven lo que han decidido ver y no lo que hay realmente ante ellos”. Me permito utilizar esta frase de una de las novelas del escritor valenciano Santiago Posteguillo para definir mis primeras experiencias en la sesión de constitución de Les Corts Valencianes.

Recién elegido diputado, acudía a esta sesión con una mezcla de ilusión, responsabilidad y nervios. Un rato antes, conocimos los pormenores de lo que iba a ser el acto: constitución de la mesa de edad, juramento o promesa del cargo de diputado y, finalmente, la votación de los componentes de la mesa de Les Corts.

Pasados los encuentros y saludos entre los que repetían cargo, el más veterano de los diputados, el socialista Vicent Soler, inició la andadura de este pleno como presidente de la mesa de edad. Sus obligaciones como tal eran las de gestionar el proceso de toma de posesión de los diputados y la elección de la mesa, pero, para sorpresa de unos y otros, sacó un taco de folios tan numeroso como las páginas de una novela de Ken Follet, y ofreció un discurso que no procedía.

Bajo mi punto de vista, se trataba de una ocasión idónea para hablar de futuro, de las cosas que podríamos y/o deberíamos hacer los próximos años para mejorar la vida de los valencianos. Pero Soler no compartió mis anhelos y prefirió hablar de pasado, de blanco y negro, de Franco y de cómo la policía franquista les detuvo a él y a otros compañeros como Ernest Lluch.

Ni pizca de ilusión, ni proyectos de futuro. A los diez segundos de discurso, el espíritu del dictador ya se encontraba entre nosotros. Ignoro si el objetivo era encender los ánimos de los suyos o de los nuevos diputados de Vox. Ya puestos a hablar de pasado, podría haber recordado cómo fue asesinado Ernest Lluch, cobardemente, por los terroristas de ETA, pero no lo hizo. Y es que la memoria de algunos es muy selectiva, o quizá no querría molestar a aquellos a los que Pedro Sánchez tendrá que pedir el voto pronto para poder ser presidente del Gobierno.

Sesión constitutiva de les Corts Valencianes para la presente legislatura
Sesión constitutiva de les Corts Valencianes para la presente legislatura - GVA

Afortunadamente, Soler no emuló a James Stewart en Caballero sin espada y finalizó su largo discurso. El momento de jurar o prometer por parte de los diputados se convirtió en una especie de circo donde muchos quisieron dejar constancia de su presencia desde el primer momento. Mientras unos juraban “por Dios y por España” con un ímpetu como si fueran a iniciar el desembarco en Alhucemas, otros se acordaban del feminismo, de la madre tierra, de los pueblos oprimidos o utilizaban camisetas reivindicativas. Solo faltó que alguien jurara por Snoopy.

Yo considero que está bien preocuparse de todas estas cosas, pero entiendo que el trabajo como diputado va mucho más allá de los juramentos atípicos. Y es en ese trabajo en el que espero estar a la altura. Lamento si mi juramento fue sencillo y esperado, pero, observando a los que han utilizado todo tipo de performances durante los últimos años, parece evidente que muchos lo hacen por su falta de capacidad para el trabajo productivo.

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