Imágenes de la vivienda de Cáseda (Navarra) donde fueron asesinadas tres personas - EFE/ Vídeo: EP

La hija y hermana de los homicidas de Cáseda: «¿Y qué voy a hacer ahora?»

Los homicidas querían impedir que la pareja formada por Julio y Amparo se reconciliase

Cáseda (Navarra)Actualizado:

Julio y Amparo, el matrimonio cuya crisis desencadenó la tragedia que vivió la localidad navarra de Cáseda el pasado martes, vieron los cuerpos del padre y los hermanos de él. Y desde el primer momento supieron que el padre y los hermanos de ella habían sido los causantes de la masacre que acabó con la vida de Fermín, de José y de Cristian.

«¿Y qué voy a hacer ahora?» preguntó Amparo a una amiga que regenta un bar pocos minutos después de producirse el crimen. Esas fueron las última palabras que constan en Cáseda, una localidad que no llega a los 1.000 habitantes y que ayer se mostró consternada por los sucesos.

Amparo, junto con Julio y la hija que ambos tenían en común fueron sacados del pueblo y desde entonces permanecen con protección especial. Pero no son los únicos que han tenido que abandonar su hogar. De hecho, la familia de los homicidas, residente en la localidad de Muniain de la Solana también abandonó la localidad aquella misma noche por temor a la venganza de la familia de los fallecidos. Incluso, tanto Guardia Civil como Policía Foral mantienen un dispositivo especial destinado a evitar incidentes entre ambas familias, las dos de origen gitano.

No obstante, el propio alcalde de Cáseda, Jesús Esparza, trató de quitar tensión. «Quiero agradecer a las familias de los asesinados el gran comportamiento que tuvieron en las horas más críticas del suceso», aseguró.

Consternación

Y es cierto que la jornada de ayer transcurrió en Cáseda con serenidad. Eso sí, la consternación fue evidente entre todos los vecinos. «¿Quién iba a pensar que podía suceder algo así?». Es la pregunta que se hacían todos los vecinos en los bares y corrillos. Porque nada hacía presagiar que la relación entre Julio y Amparo pudiera derivar en la muerte del padre y los hermanos del primero.

«Imagínate cómo estamos. Aquí nos conocemos todos y cualquier día estabas con uno y con otro». Porque en Cáseda la convivencia era buena y normal entre todos los vecinos. «Estaban muy integrados. Eran unos vecinos más». Pero en lo que más pensaban los casedanos era en la hija que tenía la pareja, una niña de apenas dos años «que es un sol de cría», afirmaba una vecina con tristeza.

Sin embargo, el crimen del martes no sólo afectará a la localidad, sino a toda la comarca. Porque dos de los fallecidos, Fermín y Cristian vivían en la cercana localidad de Eslava, situada apenas a 10 kilómetros. Tampoco allí pensaban que podría producirse una tragedia de semejantes dimensiones. «A media mañana mismo estuve con Fermín hablando del nuevo motocultor que se había comprado», afirmó Felix María. Esa misma tarde, apenas una hora antes de producirse la tragedia, Félix María saludó con simpatía a la mujer y madre de los fallecidos, que junto con otros familiares tomaban la fresca en la puerta de casa. No estaba Fermín en aquel corrillo porque unos minutos antes le había llamado su hijo Julio advirtiéndole de que la familia de Amparo se dirigía hacia Cáseda.

No querían reconciliación

El matrimonio había estado unas semanas separados ante las desavenencias que tenían. Sin embargo, el martes Amparo decidió regresar a Cáseda para tratar de reconciliarse. Pero la familia de ésta, residente en Muniain de la Solana, no quería dicha reconciliación. Y optó por la opción más cruel. Los homicidas siguieron a Amparo en busca de Julio. Pero no lo encontraron. Sin embargo, sí que se toparon con sus familiares. Y comenzó una discusión que no tardó en pasar a las manos y de ahí a los palos. Uno de los detenidos regresó al coche, situado a unos pocos metros y sacó una escopeta de caza. Tenía tres cartuchos, disparó tres veces y mató a tres personas. El padre, Fermín, murió en el acto de un disparo en el pecho. Los hijos recibieron el disparo en el vientre y vivieron unos minutos, pero ni tan siquiera la intervención de una vecina pudo salvar la vida de los jóvenes.

Fermín y Cristian llevaban año y medio en Eslava. Pero eran unos más del pueblo, porque el padre había pasado la infancia en la pequeña localidad, de apenas 120 habitantes. Por eso mismo la conmoción era, si cabe, mayor. «Tenemos un disgusto muy grande», afirmaba el alcalde de Eslava, Ignacio Barber. Y recordaba como solía ir a cazar con la cuadrilla del pueblo.

La consternación por el crimen fue, si cabe, mayor por la muerte de Cristian, el pequeño de la familia, de tan sólo 16 años. Esta muerte llegó también hasta la localidad de Sangüesa, capital de la comarca, donde el joven había estudiado en el instituto hasta el pasado mes de junio, cuando acabó la Educación Secundaria. «Era una familia muy apreciada, tanto Cristian como el padre», aseguraba el director del instituto Sierra de Leyre, Sergio Larrión.

Disposición judicial

Una vez certificado el fallecimiento del padre y los hijos, los cuerpos fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Pamplona, donde ayer mismo se les practicó la autopsia.

También a Pamplona fueron trasladados los tres detenidos. Aunque la investigación y todos los trámites se están realizando de manera conjunta entre Guardia Civil y Policía Foral, los detenidos permanecen en las dependencias de este último cuerpo. La principal incógnita que se investiga es quién fue la persona que apretó el gatillo de la escopeta. Previsiblemente mañana viernes los tres detenidos pasarán a disposición judicial.