Los taxistas se concentran el miércoles 19 de septiembre para exigir que se anule la conocida «Ley Uber»
Los taxistas se concentran el miércoles 19 de septiembre para exigir que se anule la conocida «Ley Uber» - Reuters

La batalla del taxi se calienta en Lisboa

La plataforma francoalemana Chauffeur Privé se suma a competir con la norteamericana Uber, la española Cabify y la estonia Taxify en Portugal

El sector celebra este 19 de septiembre una gran concentración frente al Parlamento para protestar contra la «Ley Uber»

LisboaActualizado:

La guerra del taxi se calienta en Portugal con la entrada de un nuevo competidor para las plataformas Uber, Cabify y Taxify: la empresa francoalemana Chauffeur Privé, un gigante europeo en alza que se suma después de que el presidente Marcelo Rebelo de Sousa diera luz verde a la ley reguladora del sector.

De hecho, un portavoz de la compañía ha declarado: «Una de las razones que llevaron a la plataforma a escoger Lisboa como primera ciudad para lanzarse fuera de Francia es, precisamente, que va a entrar en vigor una normativa específica, que da equilibrio y seguridad a la inversión que va a hacerse».

Seis años después de su fundación, Chauffeur Privé ha dado un salto espectacular en Francia, donde ya tiene dos millones de clientes y más de 17.000 conductores.

Hasta el año pasado, era exclusivamente francesa, pero entonces entró como accionista mayoritario la firma germana Daimler. ¿Su propósito? «Convertir CP en la mayor empresa europea del sector y liderar todos los mercados en los que vayamos operando», según la misma fuente.

La flota inicial en la capital portuguesa está formada por 500 conductores, aunque las previsiones apuntan a doblar esta cantidad antes de final de año.

La explosión turística que vive Lisboa será un aliciente más para Chauffeur Privé, así como para los otros operadores. Pero, de momento, la tarjeta de presentación de la plataforma francoalemana incluye una ventaja única para los clientes: cada euro gastado se transformará en un punto que se acumula y se descuenta en trayectos posteriores.

Un sistema de fidelización que arrasa en Francia y que puede romper el mercado en Portugal, de acuerdo con los sondeos efectuados por los responsables de su desembarco al otro lado de la frontera.

Su aterrizaje se produce en una semana decisiva para el sector del taxi, puesto que los trabajadores tradicionales se concentran el miércoles 19 de septiembre a las puertas de la Asamblea de la República para exigir que se anule la conocida como «Ley Uber».

Por tanto, las espadas están alto, con la española Cabify, la estonia Taxify y, sobre todo, la norteamericana Uber aguardando a la expectativa. Mucho más con el nuevo aspirante pisándoles los talones.

El contraataque furibundo de los taxistas convencionales no se ha hecho esperar, con declaraciones incendiarias del estilo: «El dinero que ganaréis os quemará en las manos para siempre».

Por si este clima de agresividad fuera poco, el secretario de Estado de Medio Ambiente, José Mendes, no tuvo más remedio que reforzar su seguridad y recurrir a agentes privados después de haber recibido amenazas de muerte por ser el artífice de la «Ley Uber».

«El taxi es, y continuará siendo, importante en el ecosistema de movilidad de las ciudades. Pero los pasajeros tienen hoy otras alternativas, por las que pueden optar», dijo antes de insistir: «No existe ninguna guerra. Este tema, en Portugal, está resuelto y bien resuelto. Hemos aprobado, en los diferentes órganos de la soberanía, la que puede considerarse como la más avanzada legislación que regula los servicios de movilidad, pues da todas las garantías a los diferentes actores, incluyendo los derechos de los pasajeros y las condiciones de trabajo de los conductores».

El tono de crispación no ha dejado de ir subiendo, y la Federación Portuguesa del Taxi ha optado por una actitud tan beligerante como en España para defender sus intereses. Su presidente, Carlos Ramos, declaró que «los mayores ladrones que operan en el aeropuerto se han apuntado a trabajar ahora en Uber».