Patri Coello tras resultar ganadora del combate. - Francis Jiménez
MUAY THAI

Carranza, el templo del Muay Thai

El estadio gaditano hace historia al acoger por primera vez un Mundial

CádizActualizado:

El Ramón de Carranza se vistió de largo en la noche del 1 de agosto para acoger la Cádiz Fight Night 2, un evento histórico a nivel mundial por tratarse de la primera vez que se celebra una velada de Muay Thai en un estadio de fútbol.

Con la grada baja de fondo sur prácticamente llena, las luces del ring situado en el lugar que suele ocupar la portería se encendieron a las 20:45 para dar comienzo al espectáculo que ya esperaban impacientes los aficionados de este deporte, incluido el alcalde de la ciudad, José María González que, al igual que sucedió en la Cádiz Fight Night realizada en la sala Momart Theatre de la Punta de San Felipe, se dejó ver para arropar a un buen amigo suyo.

Un grupo de baile saltaba al cuadrilátero para realizar una actuación de bienvenida, mientras el público continuaba rellenando los asientos vacíos y, tras esto, comenzaron los combates.

Los luchadores fueron desfilando uno a uno desde el túnel de vestuario y a través de una pasarela que les conducía hasta el ring. Al mismo tiempo, sonaba una canción, elegida previamente por cada uno de ellos, para acompañarlos durante su camino a la batalla. Fue pronto cuando se pudo escuchar en Carranza la primera copla carnavalesca, elegida por el gaditano Manuel Púa como banda sonora de su desfile.

Un público incansable

Los primeros en resolverse fueron los combates amateurs, donde los luchadores locales hicieron rugir a un público que no paró de animar en toda la noche. Destacó la labor de Patri Coello, prima del cabeza de cartel de la noche, Carlos Coello, que no soló despertó fervor en la grada sino que además fue la primera gaditana en ganar un combate.

El primer título profesional se disputaba justo antes del descanso de las 22:00. Fran Sánchez y José Carlos Vera se enfrentaron por el cinturón de Kick Boxing de Andalucía, resultando Sánchez vencedor por K.O. Con este combate, el público pudo disfrutar de una modalidad diferente dentro de los deportes de contacto.

Tras el descanso, para sorpresa de todos los allí presentes, la antología Los Particulares hizo su aparición sobre el ring para hacer una pequeña muestra del carnaval gaditano. A priori, el público, que terminaba de incorporarse tras el descanso, se quedó extrañado por lo poco común que resulta ver una actuación de carnaval en una velada de Muay Thai. Sin embargo, los aficionados fueron sumándose cada vez más a las coplas y la antología acabó teniendo una gran acogida en la noche.

Los combates profesionales no tardaron en comenzar. El rito del Wai Kru que cada combatiente realiza previo al enfrentamiento fue adquiriendo cada vez más importancia. Los luchadores no solo recorrían las esquinas del cuadrilátero, como venían haciendo los primeros, sino que además dedicaban más tiempo a estos bailes que simbolizan el respeto y la gratitud.

Ninguno de los cinturones internacionales se quedaron en Cádiz

El título internacional femenino profesional de la WBC fue para Elisabetta Solinas, que derribó a la gaditana Desirée Rovira tras cinco asaltos. Los puntos fueron decisivos para otorgarle el cinturón a la italiana, aunque la decisión fue tomada de forma unánime. La grada no dejó de apoyar a una Desirée que caía derrumbada en su propia casa.

Si amarga fue la noche para la gaditana, también lo fue para el esperado Carlos Coello, que perdió el cinturón mundial profesional de la WBC ante el francés Daren Rolland. El combatiente local llegó con su camiseta del Cádiz CF, como muestra de cadismo, y eligió como himno el tradicional pasodoble de La Familia Peperonni, que fue coreado por una grada que esperaba con ansias ese momento.

Toda la alegría de la afición se desmoronaba apenas diez minutos más tarde. Solo dos asaltos le hicieron falta a Rolland para tumbar al gaditano sobre la lona con un golpe que lo dejó K.O. Mientras tanto, el público, que no dejó de animar al luchador en ningún momento, continuó con sus muestras de apoyo y cariño hasta que el gaditano pudo levantarse y salir del ring por su propio pie.

Aunque la noche en Carranza finalizara con un sabor agridulce, Coello sacó la parte positiva y aseguró haber cumplido un sueño con una grada que no olvidará nunca.