La actriz Concha Velasco, tras recibir el premio Corral de Comedias durante el acto inaugural del festival de teatro clásico de Almagro
La actriz Concha Velasco, tras recibir el premio Corral de Comedias durante el acto inaugural del festival de teatro clásico de Almagro - EFE
Festival de teatro clásico de Almagro

«Larga vida a Concha Velasco»

La actriz valisoletana recibió anoche en Almagro el premio Corral de Comedias

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«Todos queremos a Concha». Ese pareció el lema del acto inaugural del trigésimo noveno festival de teatro clásico de Almagro, la entrega del premio Corral de Comedias a Concha Velasco. La lluvia, amenazante durante toda la tarde, obligó a trasladarlo hasta el Teatro Municipal, un lugar mucho más cómodo que el pero sin el empaque ni el poso que tiene el histórico espacio. No importa. La gente que rodeaba las puertas del teatro esperando la llegada de Concha se encargó de que la actriz, si lo tuvo, se olvidara del disgusto.

No ha pisado Concha Velasco un escenario de Almagro en toda su carrera. En cambio, como espectadora, han sido muchas las ocasiones en que se ha acercado hasta el festival para aplaudir -«no he perdido la capacidad de admirar a mis compañeros», suele decir- y para otros menesteres: «Voy a contar algo que nunca he contado. Hijos -dijo, dirigiéndose a Manuel y Paco, sus dos vástagos-, hoy es día de confesiones. Cuando yo salía con vuestro padre, y no se conocía nuestra relación, nos veníamos a Almagro. Paseábamos, visitábamos el Corral de Comedias, y luego nos íbamos al Parador a comer y a echar... Una siestecita».

Así es Concha Velasco, sincera y natural. De sus méritos como actriz dieron cuenta Natalia Menéndez, directora del certamen, que abrió el acto: «Nada ni nadie te agrede en los escenarios»;: Gerardo Vera, que la ha dirigido en «Reina Juana», el trabajo que le ha traído por vez primera a Almagro; Beatriz Carvajal -«nos has hecho levitar de gozo y alegría»-, y el crítico teatral de ABC, Juan Ignacio García Garzón, encargado de la Laudatio. «Queremos tanto a Concha», fue el leit motiv de su intervención, cerrada con estas palabras: «Si hay actrices que llevan merecidamente cosida a su nombre la etiqueta de eximia y gran dama de la escena, nuestro cariño no le va a privar a ella de ese tratamiento. No digo que ninguna de esas grandes actrices no lo merezca, ¿pero hay alguna otra tan popular y a la vez tan respetada?»

Tras la intervención de las autoridades -donde destacó por su desparpajo y sentido del humor, guayabera incluida, el ministro Íñigo Méndez de Vigo-, cerró el acto la propia Concha. Le había escrito, confesó, su hijo Manuel un discurso precioso, pero ella prefirió saltarse el guión e improvisar unas palabras -si Concha saliera a escena sin un texto preestablecido, tendría el mismo éxito, porque su vida, sus sentimientos y su manera de expresarlos son ya un estupendo libreto-.«Recibir este premio es importante para mí porque lo tiene gente como José Luis Gómez, Nuria Espert o Julia Gutiérrez Caba», dijo. "Y espero que el que lo reciba el año que viene se sienta orgulloso de hacerlo porque lo tenga yo».

«El teatro -concluyó- es mi vida, mi amante más fiel, el que nunca me ha abandonado. Es mi centro, yo no he querido ser otra cosa sino actriz. El teatro me lo ha dado todo, incluso a mis hijos, a los que he criado en un camerino, que es una cosa muy sana. ¡Larga vida al teatro!... ¡Y larga vida a Concha Velasco».