La galerista Sabrina Amrani
La galerista Sabrina Amrani
ARCO´19

Sabrina Amrani: «El arte es motor de cambio»

La galería homónima de esta joven parisina, con doble sede en el barrio de Malasaña y ahora también en Carabanchel, se ha labrado un nombre internacional con artistas del Sur Global

Cris de Quiroga
MadridActualizado:

Un hombre canoso entra en la galería del número 23 de la calle Madera. Es un coleccionista de El Cairo. Busca una obra de Chant Avedissian, artista egipcio fallecido el año pasado. Sabrina Amrani interrumpe unos minutos la entrevista para recibirle. El pakistaní Waqas Khan o la saudí Manal AlDowayan son otros artistas reconocidos con los que trabaja. A pesar de su juventud, esta galerista parisina de origen argelino, que acaba de abrir un segundo espacio en Carabanchel, goza de fama internacional.

¿De dónde viene su pasión por el arte contemporáneo?

Recuerdo como si fuese ayer la primera vez que visité un museo, con tres años, el Museo de Artes Decorativas de París. Y me impactó muchísimo. Tengo la suerte de haber nacido en París, donde dentro de la escuela son obligatorias las actividades culturales. También de tener dos culturas: mis padres eran argelinos en Francia. Cuando eres extranjero en un país tienes esa inquietud de ver, descubrir y entender dónde estás. Llegué en 2008 a Madrid, trabajaba para una multinacional francesa. Me aburría en mi puesto y me acordé que de adolescente quería tener una galería de fotografía. Creo que hace falta ser joven, no tener hijos y no saber del mundo del arte para pensar que puedes abrir una galería [inauguró la suya en 2011].

¿Cómo está el arte contemporáneo en España?

A nivel de creación, muy bien. La gran diferencia con otros países no es un problema de calidad, es un problema de falta de apoyo. El hecho de no tener un sistema que incentive realmente el mercado hace que nuestros artistas y galerías no sean visibles fuera. El hecho de que no haya apoyo a la investigación hace que no tengamos una generación de críticos e investigadores de arte. Si no tenemos a nadie que investigue y escriba, nadie desde fuera podrá entender lo que está pasando aquí. Así no podemos transmitir ni exportar el arte español.

La iniciativa de ARCO #Mecomprounaobra, ¿acerca el arte contemporáneo al público general?

Uno no nace coleccionista. Antes de ser coleccionista tienes que ser un comprador, y antes de ser un comprador tienes que ser un curioso. El arte, para ser bueno, no necesita ser vendido a precios millonarios. #Mecomprounaobra es romper también con ese prejuicio.

El sello de la galería son los artistas de lo que llama el Sur Global.

El norte siempre tuvo tendencia a colonizar el sur. El Sur Global es un término poscolonial más que una zona geográfica. Cuando decidí abrir la galería, abrir con artistas españoles no tenía mucho sentido porque ya había galerías españolas haciendo ese trabajo muy bien. Soy socióloga, no historiadora del arte, y para empezar tenía que hacer algo con una sensibilidad real, una ideología. Un programa de una galería de arte es muy íntimo. Quería un programa que fuera sincero, y también era muy oportuno porque nadie trabajaba con artistas ni de África, ni del sur de Asia, ni de Oriente Medio; no estaba de moda. Era algo nuevo que aportaba yo a la escena artística de aquí.

¿Cuáles son los criterios para que un artista esté en su galería?

El primero, que yo tenga una sensibilidad personal con la obra. Mi filosofía ha sido siempre intentar descubrir artistas que sean desconocidos en Europa. Los logros de una galería, la razón por la que te acuerdas de los grandes galeristas como Leo Castelli o Marian Goodman [una de las primeras en llevar a los alemanes a Nueva York], es porque han descubierto o han aportado algo a su escena. Y el segundo, que es vital, es la conexión con el artista. Suelo decir que la pareja artista-galerista es como una pareja sentimental. Pasamos por las mismas cosas: los celos, nos enamoramos, nos desenamoramos, la distancia…

¿Hay discriminación en el mundo del arte contemporáneo?

Yo creo que no. Un programa como el mío son historias nuevas para la audiencia de aquí. No espero que un coleccionista español esté preparado para entender la obra de un artista sudafricano. Yo misma he tardado diez años en sentirme cómoda con la cultura española. Desde luego, es más fácil para un coleccionista español comprar arte europeo. No creo que eso sea discriminación. Es solo una cuestión de tiempo, el mundo se está globalizando, pero entendemos mejor lo que nos es más cercano.

¿Qué hay de la mujer?

Las galerías no elegimos a los artistas por una afinidad de sexo, el primer criterio es la obra. En nuestra galería tenemos un 45% de mujeres en el programa, creo que en España las cifras rondan el 25%. Pero las galerías de arte trabajan con artistas establecidos. Un artista «mid-career» tiene 45 años, es una generación que, cuando nacieron, el papel de la mujer en la sociedad era distinto. La sociedad nos preparaba para trabajar, pero también para ser madres. Hay que esperar cinco o diez años a ver la nueva generación que ha crecido con otros códigos. Las mujeres están armadas y estamos haciendo escuchar nuestra voz, no solo en el mundo del arte.

¿Qué puede hacer un artista para luchar contra una injusticia social?

La crisis financiera, la pobreza moderna, la cuestión de la mujer, el racismo; muchas cosas no están resueltas en Europa. Con los tiempos que estamos viviendo, vemos que una artista saudí habla del rol de la mujer en la sociedad. Los discursos de mis artistas ya trascienden totalmente su ámbito nacional. No tengo artistas sensacionalistas. Todos hablan desde su experiencia personal, es una necesidad de hablar de algo que conoces, una reflexión de tu propia historia, y lo importante es compartirlo con el mundo.

Y al compartirlo, se logra más visibilidad.

Por supuesto. El arte es motor de cambio. El arte puede mover muchísimas cosas. El arte es testigo de un tiempo. Y el arte es el patrimonio de mañana. En la sociedad en la que vivimos, tan conflictiva, el arte es innovación y es necesario para los jóvenes estar en contacto con él. Un artista siempre piensa de manera innovadora, la creación es un lenguaje distinto. El arte no es fácil de entender. Si somos capaces de enseñar a los jóvenes a apreciar el arte, serán capaces de innovar en el futuro.