Zona de Vistahermosa donde el catedrático levantó su chalet.
Zona de Vistahermosa donde el catedrático levantó su chalet.
CÁDIZ

El catedrático detenido «sabía la jerga que tenía que utilizar»

Del Valls se valió de su gran especialización académica para falsear los cobros a la UCA e ir pagando supuestamente con ese dinero su chalet en Vistahermosa

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La implicación de un catedrático de la UCA en un supuesto desfalco de cientos de miles de euros a la institución académica para, presuntamente, utilizar las subvenciones que recibía destinadas a proyectos para hacerse una casa en Vistahermosa, entre otros gastos, ha causado un gran revuelo.

Tomás Ángel del Valls está acusado de haber falseado facturas para que las empresas de construcción que trabajaban en el chalet que estaba levantando pasaran los cobros directamente a la Universidad de Cádiz y no a su cuenta. Su especialidad en calidad ambiental y microbiología de los sistemas marinos pudo valerle para camuflarse. Tenía que justificar los conceptos de las facturas para aparentar servicios relacionados con esos proyectos de investigación que, según se le acusa, «nunca llegaron a materializarse». Con ese dinero fue con el que presuntamente pagó las obras y arreglos de su segunda casa (tiene otra en Valdelagrana). Así, la UCA, la Fueca o la Universidad de Jaén iban aprobando cobros y liberando fondos públicos a proveedores que realmente no estaban relacionados con nada académico sino con la construcción de un chalet.

«Sabía perfectamente la jerga que tenía que utilizar para que ningún contable se molestara en demostrar la veracidad o no de ese supuesto proyecto», explican las fuentes consultadas. «Era difícil que se le pudiera hacer un seguimiento con conceptos tan técnicos y actividades intangibles». Y ahí fue donde Del Valls parece que pudo ver el filón de su supuesto engaño, su propia especialización en temas que pocas personas controlan tanto como él. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Cádiz que le ha seguido los pasos calcula que así pudo apropiarse de más de 700.000 euros entre varios años hasta que finalmente su «alto nivel de vida» terminó por delatarle.