La Petróleo con Francisco Apaolaza, en su casa de La Viña. - Foto y Vídeo: ANTONIO VÁZQUEZ
CÁDIZ

Petróleo incombustible de La Viña

El periodista Francisco Apaolaza acude al santuario de La Petróleo, en la calle de La Palma, para dedicarle el premio concedido por Unicaja por un artículo periodístico

CÁDIZActualizado:

La tentación inmediata cuando se escribe de La Petróleo es hacer el símil con Almodóvar. Su casa viñera, en plena calle La Palma, tiene tantos escalones como sensación de decadencia y las plantas y recovecos del bloque conforman un laberinto que parece imaginado por el cineasta manchego. Pero cuando aparece la actriz principal, José Eduardo Casar, en un hogar que es un museo de gracia y de lucha, el escenario se asemeja más a ‘El crepúsculo de los dioses’, de Billy Wilder, sólo que, en este caso, la cabeza de la protagonista está perfectamente amueblada aunque ya le falle un poco el oído.

El pasado miércoles, el periodista Francisco Apaolaza (colaborador de ‘La brújula’, de Onda Cero y articulista de LA VOZ) recogió en la Fundación Unicaja el premio por el XXIV Concurso de Artículos Periodísticos. El artículo se llamaba ‘La Petróleo me hizo un hombre’ y tras él hizo un alegato en favor de quienes, como esta artista, contribuyeron disipar los prejuicios sobre la homosexualidad. Tras el acto, quiso darle las gracias a la propia Petróleo, que le recibió en su casa por la tarde «porque por la mañana estoy muy ocupada», según indicó. El redactor que arriba firma la noticia tuvo la suerte de acompañarle.

La Petróleo (nos da permiso para llamarle Tete, su nombre familiar) desconfía un poco al principio de los dos periodistas y el fotógrafo que han llegado a casa. Pese a la insistencia de Apaolaza, se niega a salir de casa «porque estoy fatal con el asma, y este calor no me sienta nada bien». Nos sentamos en una mesa camilla y, poco a poco, va desgranando unos éxitos «que me han llevado a cantar por todas partes, y en todas he sido bien recibida».

De entre todos los sitios donde ha paseado el nombre de Cádiz destaca Miami. «Estuve dos años en ‘La cueva del Sacromonte’ y allí coincidí con Lola Flores, que cantaba en el local de al lado. Fue muy emocionante». Claro que también recuerda su etapa madrileña, «cuando pasamos por los mejores locales, como Torrebermeja o la Venta del Gato». La Petróleo comenzó a cantar vestido de mujer muy pronto, con 18 años (ahora suma 74), y repite que siempre se han encontrado «con el cariño y la amabilidad del público, no hemos tenido ningún problema».

«Pero con Franco, ¿nunca te dijeron nada por vestirte así?», Apaolaza le pregunta mientras se da cuenta de que, ese día, tendrá que correr para entrar en la radio. «Bueno, unos Carnavales sí tuvimos un lío. Salí yo con unas mariquitas y nos cogió la Policía, nos llevaron a la comisaría, que estaba en San Juan de Dios» narra y, con un gesto que no se sabe bien si anticipa carcajada o llanto, completa «me raparon la cabeza». Era carcajada, y aún se ríe mientras dice que «me tuve que poner una peluca».

«Con 18 años comencé a actuar y, sobre el escenario, nunca he tenido ningún problema, siempre me han querido»

La Petróleo lleva con orgullo haber pegado una patada a las puertas de todos los armarios cuando era adolescente, pero no se siente símbolo de nada. «Yo he sido feliz y he hecho siempre lo que he querido, ya está; en mi época éramos pocos pero ahora hay una lluvia de maricones-ella lo dice con una gracia imposible de reproducir con palabras-, nada más que hay ‘gais’ por todas partes». Como repite durante el encuentro en tantas ocasiones la palabra «mariquita» y, mucho menos, «maricón», le preguntamos que qué opina de la moderna corrección que impide que se emplee estas palabras. «Me parece estupendamente, son muy vulgares», zanja.

Tete, que prefiere no acordarse de los problemas, se pone seria al hablar de qué le diría a un joven que, en la frontera de la adolescencia, no se atreviera aún a hacer pública su identidad. «Que dé el paso, que si se quiere vestir de mujer, que lo haga; si quiere ponerse tetas u operarse, que para adelante... que la gente diga lo que quiera».

Reconocimiento de Cádiz y del público

Cuando ya ha cogido confianza con esos periodistas que parecía que le querían tirar de la lengua para que soltara cosas de las que no quería hablar, La Petróleo recuerda como uno de los momentos más emotivos «cuando nos dieron el homenaje a la Salvaora –que lleva un tiempo pachucha– y a mí, fue muy bonito». Mientras lo dice, muestra con orgullo la placa, y continúa «nos lo tuvo que dar un alcalde paisano, porque Teófila en 20 años no tuvo la gentileza». En ese momento, le interrumpe su hermana, que ha estado escuchando en silencio: «Tete, no digas eso que a ti Teófila te quiere mucho. Cada vez que ha venido al barrio la ha visto le ha dicho ‘ay, mi Petro’... y no veas los abrazos que le da». «Eso es verdad», concede la artista viñera.

Su hermana Encarna es uno de los pilares de la vida de Tete. Han convivido juntas desde siempre y destaca de La Petróleo que es «muy generoso, con él nunca me ha faltado de nada». De diva, nada, «no da nada de guerra». El último homenaje pendiente, entre bromas y veras, sería «el de ponerme una calle pero eso sí, aquí en La Viña». Ella, que ha viajado por todo el mundo, no quiere dar nombre a un lugar que esté lejos de su barrio, «como Loreto... o Santa María».