Fernando Mazzuchelli Urquijo, María Rivero Domecq, Almudena Domecq y María José Barón Rivero.
Fernando Mazzuchelli Urquijo, María Rivero Domecq, Almudena Domecq y María José Barón Rivero.
Aula de Cultura | El Puerto

Conferencia de Jorge Fernández Díaz en El Buzo

El exministro del Interior disertó en el Aula de Cultura de Vistahermosa sobre la importancia de la teología de la historia

CádizActualizado:

El pasado miércoles 24 de julio, el aula del cultura del Real Club de Golf Vistahermosa fue el escenario de la conferencia protagonizada por el ministro del interior del pasado gobierno, Jorge Fernández Díaz. El discurso se titulaba ' Revolución francesa y Revolución bolchevique: Teología de la historia'. Al comienzo, explicó que su objetivo era escrutar la presencia de Dios a lo largo de la historia, remarcando dos momentos históricos que han tenido un gran impacto a nivel mundial que son la Revolución francesa y la Revolución bolchevique.

El señor Fernández introdujo el tema con una cuestión que ha estado presente desde los primeros filósofos de la Antigua Grecia, y es: «¿se debe considerar la teología como una ciencia?» . Él aclaró que para que una persona lo considere ciencia se debe tener en cierto modo fe, puesto que si uno no cree que exista un Dios, ¿para qué estudiarlo?.

Jorge Fernández comentó que si un creyente se detenía y estudiaba la historia combinada con la relación entre las naciones y Dios, podían impactarle hechos como que 100 años antes del estallido de la Revolución francesa, Santa Margarita Alacoque tuvo la aparición del Corazón de Jesús, y le solicitó a su monarca Luis XIV la consagración de la nación a través de su rey al Sagrado Corazón, sin embargo recibe una negación por respuesta. Algunos creyentes consideran la revolución como el castigo ante el rechazo a la consagración de la nación. Con la Revolución de bolchevique la situación es similar.

El señor Fernández concluyó afirmando que «el mundo no se le escapa a Dios de sus manos» y citando a Juan Pablo II: «en lo designio de la providencia no hay mera coincidencia».

Al terminar, la audiencia disfrutó de una copa cortesía de Bodegas Miguel Domecq y un aperitivo, en el cual pudieron conversar con el ponente y hacerle preguntas.