Jorge Fernández Díaz durante la conferencia que ofreció en el Club de Playa El Buzo de Vistahermosa.
Jorge Fernández Díaz durante la conferencia que ofreció en el Club de Playa El Buzo de Vistahermosa. - Nacho Frade
Aula de Cultura | El Puerto

Jorge Fernández Díaz: «A Dios no se le va el mundo de sus manos»

El exministro del Interior diserta en el Aula de Cultura de Vistahermosa sobre la importancia de la teología de la historia

El PuertoActualizado:

El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (Valladolid, 1950), fue el protagonista la tarde de este miércoles del ciclo de conferencias del Aula de Cultura de Real Club de Golf de Vistahermosa. Con una ponencia centrada en la teología de la historia, el político y ponente atrajo hasta las instalaciones del Club de El Buzo a un numeroso público que llenó la sala.

«No voy a hablarles de historia exclusivamente voy a hablarles de la teología de la historia», comenzó con esta advertencia su alocución Fernández Díaz. «La historia puede ser considerada como una mera sucesión de acontecimientos que a lo largo del tiempo y el espacio se van produciendo. Pero eso es solo un registro», afirmó. Para el exministro esta concatenación de acontecimientos no son simple producto del azar sino que pueden responder a una lógica y, esto, es una cuestión que siempre ha captado la atención de grandes pensadores como Aristóteles o Platón, y una reflexión que ha continuado hasta nuestros días y es «necesaria», aunque «hablar de teología de la historia sea adentrarnos en un terreno que no es fácil», redundó.

«¿Qué sentido tiene la historia?», se preguntó. «¿Es un simple albedrío de hechos o tiene un motor que lo puede explicar?», cuestionó a los presentes. Fernández Díaz hizo un repaso a algunos de estas referencias e hizo especial hincapié en la importancia en todo este camino ideológico de la creencia religiosa. «Los católicos tenemos la gracia de poder responder a la pregunta del por qué existo», manifestó.

Para el exministro, «en estos tiempos tan complicados que vivimos conviene reforzar la esperanza de la gente», expuso. Y una de esas claves se puede entender a través de la teología de la historia que justamente, recordó, nació en un momento muy singular, con la caída del Imperio Romano y bajo la excelencia doctrinal de San Agustín. Según destacó, que los diferentes historiadores hayan convenido las etapas de la historia no es algo casual sino que esos estadios desde la Prehistoria hasta la actualidad se han venido formando a través de grandes hitos como fueron la Revolución Francesa o la Revolución Bolchevique.

En el primer caso, Fernández Díaz se trasladó al momento en el que Santa Margarita María de Alacoque recibió una de las revelaciones divinas cuando el 17 de junio de 1689 Dios le pidió que comunicase al monarca absoluto Luis XIV que consagrara la nación al Sagrado Corazón de Jesús. No lo hizo y cien años después, tras una sequía histórica, Luis XVI tuvo que convocar los estados generales, cayó la monarquía absoluta y comenzó la Revolución Francesa. Este esquema, como detalló con gran exactitud y minuciosamente Fernández Díaz, se repetirá con la Revolución Bolchevique, cuando la Virgen de Fátima se apareció el 13 de mayo de 1917 y pidió la Consagración de Rusia.

Estos dos grandes cambios para la humanidad fueron para el ponente «ejemplos evidentes» de cómo lo teológico, lo divino, influye en el devenir de la humanidad. «El mundo no se le escapa a Dios de sus manos», reivindicó. «Respeta nuestra libertad, pero como sabe mejor que nosotros cómo somos, en momentos de especial angustia acude en nuestro socorro». Y añadió: «Ocurre en lo más insignificante y también en lo más fundamental. Hasta en los detalles más nimios», concluyó. «En los designios de la providencia no hay mera coincidencia. Ya lo dejó dicho Juan Pablo II».