CAMPUS DE JEREZ. La Guardia Civil lo localizó al seguirle el rastro informático hasta la UCA. / J. C. C.
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Detienen a un 'hacker' jerezano que pirateó los emails de un millar de personas desde la UCA

El 'pirata' informático recababa todos los datos personales para chantajear a sus víctimas, pero no les exigía dinero Espió a ex ministros, periodistas y escritores famosos utilizando ordenadores públicos del campus de Jerez

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«Es un superdotado», confiesan los propios agentes de la Guardia Civil que lo han detenido. «Una mente privilegiada con una cabeza fuera de lo común y una memoria prodigiosa» que sin embargo, cual villano de cómic de viejo cuño, en lugar de utilizarla con fines más sociales, la invertía para actuar al margen de la ley, pirateando los correos electrónicos y los ordenadores de un millar de personas, a los que después amenazaba y extorsionaba.

Entre los acosados se encuentran desde políticos (entre ellos un ex ministro), a escritores (como un Premio Nacional de Literatura) o periodistas, además de un afamado cantante, médicos y abogados. Entraba en sus correos electrónicos y a través de ellos obtenía todo tipo de información personal, financiera y casi siempre confidencial, con la que luego los chantajeaba.

El pirata actuaba desde Jerez, ciudad donde nació hace 41 años y en la que aún vivía y estudiaba. En concreto, cometió supuestamente sus fechorías desde los ordenadores del campus universitario de la Asunción, en Jerez, aprovechando una contraseña que aún conservaba como alumno de un curso de postgrado. Juan M. N. -que así se llama- creía, quizá, que de esta manera se perdería la pista de sus fechorías. Pero la brigada de delitos informáticos de la Guardia Civil halló pronto el rastro de sus intromisiones y pirateos, hasta llegar a localizar los ordenadores de la UCA.

Un pirata 'no informático'

Aunque actuaba a través de internet, no era un experto en informática ni un hacker al uso. Algo que sin duda ha facilitado la labor de rastreo de la Guardia Civil.

No en vano, para desencriptar las contraseñas de los emails no utilizó sistemas digitales ni programas agresivos o troyanos, sino que se valía de la lógica mental -según la Guardia Civil- lo que demuestra la gran inteligencia que los propios agentes le reconocen: «Es capaz de memorizar conversaciones de horas, palabra por palabra», aseguran.

El detenido utilizaba una técnica conocida como «ingeniería emocional», que a buen seguro conocía a través de su licenciatura en Comunicación Lingüística (además era diplomado en Biblioteconomía y Documentación). Según la Guardia Civil, esta técnica se basa en el uso de la lógica y la asociación de ideas para extraer información relevante de pequeños datos personales. «El ejemplo más baladí y básico es obtener una contraseña, por ejemplo, de la fecha de nacimiento de los hijos», explicaban ayer fuentes de la investigación.

Sin embargo, el presunto pirata iba mucho más allá: «A través de los datos extraídos de los correos electrónicos había hecho un estudio de la personalidad de sus víctimas, y sabía incluso cómo se expresaban, cómo pensaban, cuáles eran sus estados de ánimo... », explicaban fuentes de la investigación, que reconocían haberse «topado con auténticas sorpresas» durante las pesquisas.

Lo más inquietante, sin embargo, fue comprobar que sus objetivos no eran ganar dinero. De hecho, no aprovechó la información para robar un solo euro a sus víctimas, a pesar de que poseía claves de tarjetas de crédito y hasta los números de cuentas de ahorro de muchas de ellas.

Juan M. N. los hackeaba por un extraño placer, que saciaba una especie de instinto de voyeur digital que le llevaba incluso a acumular «información sensible que ni siquiera utilizaba». Se divertía, por ejemplo, haciéndose pasar por sus espiados, a veces con el objetivo pueril de darles de baja en los servicios de teléfono, del gas o de la luz a través de internet.

Sus fechorías, sin embargo, no tenían nada de inocentes, ya que llegó a extorsionar y chantajear a muchas de las personas que pirateaba, amenazándolas con sacar a la luz información privada que había obtenido a través de sus correos. Lo más frustrante era que a cambio no les exigía dinero, lo que llevó a muchas de los acosados a sufrir daños psicológicos, hasta el punto de someterse a tratamiento médico para superar el miedo que les provocaba.

Con papel y lápiz

La Guardia Civil descarta que el detenido haya intentado piratear bases de datos del Gobierno o de grandes empresas: dianas comunes de los piratas informáticos. Lo suyo, en cambio, «era una cuestión más personal», aseguraban fuentes de la investigación. Tampoco tenía maneras de hacker en su forma de actuar y, por ejemplo, recopilaba los datos obtenidos anotándolos en cuadernos de papel, que la Guardia Civil y la Policía encontró en los registros de su domicilio.

«Utilizaba ordenadores semipúblicos y servidores proxy de la Universidad de Cádiz», fáciles de rastrear, «y a diferencia de cualquier otro pirata informático, sus copias de seguridad eran libretas; es ahí donde nos hemos dado cuenta de la relevancia de la investigación, ya que en ellas aparecían más de mil cuentas de correo con sus claves de accesos anotadas al lado».

La operación policial, en la que han colaborado también agentes de la comisaría de la Policía Nacional en Jerez, se ha denominado Yacimiento, ya que partió de una denuncia formulada por el ayuntamiento onubense de Minas de Río Tinto. De hecho, han sido los agentes de la Comandancia de Huelva de la Guardia Civil los que han liderado la investigación. Después de prestar declaración en los juzgados de la capital onubense, el detenido ha sido puesto en libertad con cargos.

mgarcia@lavozdigital.es